ZOMBIES: LA MUERTE NUNCA PASÓ DE MODA

Un artículo de Álvaro Barbado para ColumnaZero.
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Un artículo de Álvaro Barbado para ColumnaZero.

Pueden ser altos, bajos, gordos o esqueléticos. Pueden moverse a rastras, saltar o correr como atletas. Pueden ser de cualquier lugar del mundo, aunque los más famosos siguen siendo los estadounidenses. Y si algo tienen todos en común, es que huelen mal y les encanta la carne humana. Eso y el pequeño detalle de que están muertos. Sí, hablamos de los muertos vivientes. O, si preferís el término anglosajón, “zombies”.

Estas criaturas del folclore popular han pasado a ser todo un icono que ha inundado, en los últimos años,  cualquier forma de arte y ocio imaginable. Desde el cine hasta la literatura, pasando por los videojuegos, los caminantes contornean sus putrefactas caderas de aquí para allá y haciendo caja por el camino.

El ejemplo más claro lo tenemos en The Walking Dead. La ficción salida de la mente de Robert Kirkman no tiene problema en devorar el prime time de medio mundo con una apuesta realista y desoladora de un posible holocausto zombi. Los números hablan por sí solos: el último capítulo de la tercera temporada puso delante del televisor a más de 12 millones de espectadores en Estados Unidos.

Hollywood, en su continua falta de ideas, tampoco ha dudado en sumarse al carro. Con Brad Pitt a la cabeza, World War Z apuesta por reventar las taquillas internacionales jugando con hordas de muertos vivientes que parecen salidos de un entrenamiento de atletismo en Jamaica. Y aunque las críticas no acompañan a la cinta, su estreno en taquilla se ha saldado con 66 millones de dólares de caja. Nada mal.

Por no hablar del llamativo caso de Warm Bodies. ¿O es que solo los vampiros “made in Abercrombie” de Crepúsculo tienen derecho a enamorarse? De eso nada. Los zombies también tienen su corazoncito y su derecho a querer a esa jovencita descarriada.

Evidentemente, esto no es, precisamente, nuevo. En el fondo, los muertos vivientes nunca pasaron de moda, aunque es evidente que hoy en día vivimos en medio de una “euforia zombie” que impregna hasta el último ápice de la cultura pop.

Precisamente, son los videojuegos los que mejor han sabido explotar esta fiebre no-muerta. A clásicos como Resident Evil o The House of the Dead se les han sumado en los últimos meses títulos como The Last of Us (vale, más que zombies son humanoides afectados por un hongo, pero babean y muerden igual), Lollipop Chainsaw o Plants vs. Zombies 2. Este último abrió la conferencia de Electronic Arts en el pasado E3 –la feria de videojuegos más importante del mundo celebrada cada año en Los Ángeles-retomando el humor que ya caracterizó a su primera entrega y que le ayudo a ser uno de los títulos más descargados en tablets y smartphones de la historia.

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Como en todo, las críticas no se han hecho de esperar. Y si la industria del cine es analizada con lupa ante el aluvión de secuelas y remakes, los videojuegos no se libran de voces negativas ante la falta de originalidad mostrada últimamente, independientemente de su calidad.

Lo que parece claro, en todo caso, es que los muertos vivientes han venido para quedarse. Al menos durante un tiempo. Al menos hasta que la gente quiera.

Álvaro Barbado Márquez

@AlvaroBarbado

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