VIAJES: UN PASEO POR LA VARSOVIA JUDÍA

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Un artículo de Sergio del Pino para ColumnaZero Viajes.
Un artículo de Sergio del Pino para ColumnaZero Viajes.

En Varsovia (Polonia), la ciudad que resurgió de sus cenizas, reconstruida tras la II Guerra Mundial en base a las pinturas de Canaletto, la Alemania nazi estableció durante el holocausto el mayor gueto judío de Europa. Tras el ladrillo cobrizo de un muro que ellos mismos tuvieron que construir, vivieron en condiciones inhumanas más de 400.000 personas. Pasear por los vestigios de la Varsovia judía significa adentrarse en una de las etapas más oscuras de la historia europea contemporánea.

El cielo gris y el viento helado que azota la mañana en la capital polaca es el trasfondo perfecto para nuestro paseo. La niebla, que no nos deja ver la enorme antena del Palacio de la Cultura y la Ciencia, parece que se va disipando y un poco más de luz se refleja sobre la nieve amontonada en las jardineras de las calles.

Caminamos al norte, en dirección a la sinagoga Nozyk, que fue utilizada como almacén y establo durante la ocupación de las tropas de Hitler y la única de toda la ciudad que sobrevivió a los intensos bombardeos. Cerca de ella, en la Calle Pròzna, encontramos algunos edificios prácticamente en ruinas, supervivientes de los incendios y los bombardeos que muestran al transeúnte las cicatrices de la guerra: ventanas rotas, balcones que penden de un hilo, paredes ennegrecidas por las llamas.

VIAJES: UN PASEO POR LA VARSOVIA JUDÍA

Antes de llegar vemos también el Teatro Judío, el único que funciona actualmente en Polonia y que alberga obras en yiddish y polaco. Tras él está nuestro destino, una sinagoga de estilo neorrománico que, tras la guerra, recuperó su función de centro de oración, y que en la actualidad se ha convertido también en centro cultural donde se realizan conciertos y exposiciones. Entrar y sentir el ambiente que se respira es una bonita experiencia. Con suerte, nos encontramos con un pequeño grupo de hombres rezando y los observamos en respetuoso silencio.

Continuamos hacia el norte, el frío aprieta y el aire que sopla entre las calles hace que la sensación térmica baje, nos dirigimos al cementerio judío. Las lápidas, algunas con gran valor artístico, se agolpan entre los árboles, y si nos salimos de los caminos empedrados podemos encontrar tumbas rotas, abandonadas, sobre las que crece vegetación. Todo es sombrío y los altos árboles impiden que pase la luz del día, que ya es escasa esta mañana. Aquí yacen personalidades de la historia judía de Varsovia y también hay fosas comunes de la II Guerra Mundial. El último en ser enterrado fue Marek Edelman, el último de los líderes del levantamiento, fallecido en 2009.

VIAJES: UN PASEO POR LA VARSOVIA JUDÍA

Desde aquí caminamos al este para visitar Umschlagplatz. Bautizada así por los alemanes, “estación de transbordo”, desde aquí partían los trenes que llevaban a los judíos hasta los campos de exterminio. Labrados en la piedra de este monumento se pueden leer 448 nombres, que conmemoran a los cientos de miles de judíos que vivieron en el gueto de Varsovia. De pie, frente al muro gris, es difícil evitar que un escalofrío nos recorra la espalda al pisar el mismo suelo sobre el que los pasajeros de aquellos trenes esperaban para embarcar en un viaje sin regreso.

Un par de calles al sur se encuentra el Museo Nacional de Historia Judía, de reciente construcción, al que decidimos no entrar, y paramos para ver el Monumento a los Héroes del Gueto, justo en la plaza contigua, erigido en 1948 para conmemorar el quinto aniversario del alzamiento.

Desde aquí, seguimos hacia el sur para visitar uno de los trozos más famosos del muro de 18 kilómetros de largo y tres de alto que cercaba el gueto, el del patio de viviendas de la Calle Sienna, 55. Habíamos leído que los vecinos te abren sin problema si les pides permiso para verlo, así que llamamos al telefonillo y, tras varios intentos, nos responden y nos dejan entrar. Y allí está, como en aquellos días oscuros, solo que ahora simboliza una dura etapa de la historia del pueblo judío y de Polonia, y no es ninguna frontera para nadie. En algunos puntos, donde antes hubo ladrillos, ahora hay placas con el nombre del museo en el que se encuentra ese fragmento.

VIAJES: UN PASEO POR LA VARSOVIA JUDÍA

Hay muchos más enclaves de interés en lo que fue el gueto de Varsovia, pero estos son los que nosotros hemos recorrido. Sin ir más lejos, callejeando encontraremos innumerables referencias a aquellos días, pequeños monumentos de gran valor simbólico para la comunidad judía, edificios que conservan la esencia, pintadas…

Tras este recorrido necesitamos desviar nuestros pensamientos de lo que sufrieron aquellos que vivieron en esta zona de la ciudad durante la guerra. Nos vamos a tomar un café a un abarrotado centro comercial cercano al Palacio de Cultura y Ciencia, pero después de recorrerla, siempre llevaremos un pedazo de la Varsovia judía con nosotros.

Sergio del Pino

@ser_delpino

 

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