UNA VIDA CON ISMAEL SERRANO

Un artículo de Óscar Reyes para ColumnaZero Música.
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A principios de los 90 un muchacho de Vallecas empieza a recorrer los locales de Madrid con la guitarra a cuestas. Por entonces, aquellos que se enamoraron de sus letras románticas y su voz y los progres que se engancharon a sus cantos a la libertad, no eran capaces de imaginar que lo tendrían pegado al oído 20 años después.

Ismael Serrano es el cantautor de la generación nacida en la segunda mitad de los 70. Ha madurado con ellos y de compartir juventud, bares, universidades, fiestas y escenarios, han pasado a compartir la radio del coche, los cables musicales de las tiendas y el reproductor familiar con la esperanza de que sus hijos alguna vez le pidan Papá cuéntame otra vez.

Esta canción se incluye en su primer álbum, de 1997, Atrapados en azul. Tal fue su éxito que Serrano sacó otro disco en 1998 (La memoria de los peces) con todas aquellas canciones que se le habían quedado en la recámara un año antes. Su triunfo musical era previsible. Había cautivado a una generación entera de jóvenes antes de publicar un disco, pero cuando la radio se hizo eco de su voz (comparada en infinidad de ocasiones con la de Serrat), ésta comenzó a traspasar las fronteras de la edad.

Precisamente Serrat publicó uno de sus mejores discos en 1998, Sombras de la China, mientras que Sabina haría lo propio con  19 días y 500 noches. Este panorama era un buen impulso para la canción de autor, pero también aumentaba la exigencia para los que se dedicaban a ello si querían que el público les escuchase en lugar de las delicias de Serrat y Sabina. Ismael Serrano cumplió con los requisitos. En julio del 2000 publica su tercer trabajo, Los paraísos desiertos y, dos años más tarde, La traición de Wendy. Mantuvo el tipo con una composición renovada, en la que incluía nuevos estilos musicales, y aunque las letras se fueron endulzando y acercándose más al amor y desamor, el rastro rebelde  no le abandonaba.

El fenómeno Ismael Serrano había estallado definitivamente a principios del Siglo XXI. Su consolidación como uno de los grandes cantautores de España y América Latina ya era reconocido por los medios de comunicación y por los propios artistas. Los halagos, que suelen conducir a la pereza, a Serrano le empujaron a seguir trabajando. Siempre ha tenido una cercanía especial con sus fans, quizás porque su música maduró en locales a dos palmos del público. Por eso en 2003 les dedicó una obra maestra. Se subió al escenario del Teatro Lope de Vega de Madrid y grabó un disco en directo, formato que se había venido popularizando cada vez más desde los 70. El CD incluía 25 canciones, la mayoría de los discos anteriores, con la participación de amigos como Aute, Pedro Guerra o Javier Bergia, además del DVD del concierto. Todo un regalo.

UNA VIDA CON ISMAEL SERRANO

Podemos definir a Serrano como un artista ansioso y completo. Siempre se ha caracterizado por ser prolífico en canciones, a lo cual le ayuda que él mismo componga tanto sus letras como su música. Por poseer esta cualidad se ha podido permitir grabar discos con frecuencia. Dos años ha sido la etapa más larga en la que no ha presentado un trabajo. Y cuando no está grabando su siguiente CD, está de gira.

Así, poco descanso tuvo entre 2005 y 2008. Primero salió a la venta Naves ardiendo más allá de Orión. En 2006, con motivo del décimo aniversario de su carrera musical, publicó El viaje de Rosetta. Este es su trabajo más personal, acercando sus singles a sus seguidores, ofreciéndoles lo que se esconde detrás de ellos, las curiosidades, los momentos, incluso las personas. Luego, en 2007, vuelve con sus historias y rebeldías en Sueño de un hombre despierto. Finalmente en 2008 presenta un nuevo álbum en directo, grabado esta vez en el Gran Rex de Buenos Aires, logrando así el privilegio de haber grabado discos en directo a los dos lados del Atlántico.

Desde comienzos de la crisis económica, sus temas han vuelto a tomar un matiz más social. Su música activista se ha visto acompañada de sus comentarios en la red y de su participación en los medios, reclamando derechos, libertades y políticas sociales; siempre identificándose con su generación, que está viviendo una vida adulta precaria. Los títulos de sus discos han pasado de parecer nombres de novela a ser arengas, como Acuérdate de vivir, de 2010, o Todo empieza y acaba en ti, de 2012, volviendo definitivamente a su tono más reivindicativo. En 2013 sacó la Edición vespertina de Todo empieza y acaba en ti. Consistía en añadir al disco del año anterior nuevas canciones con colaboraciones, como las de Nach, Serrat o Pasión Vega. Pero sin duda el acompañamiento más importante es el de Silvio Rodríguez. Ismael Serrano ha destacado la gran influencia que la música de autor sudamericana ha tenido sobre él, pues comparte con ella ese espíritu de implicación social. No es difícil imaginar a Serrano entonando Te recuerdo Amanda de Víctor Jara, o imitando a Mercedes Sosa cantando Todo cambia, o realizar un tributo a Che Guevara con la famosa canción del propio Silvio.

El último disco publicado en 2014 por Ismael Serrano, La llamada, es su trabajo en el que esta influencia de Latinoamérica se hace más patente, no sólo líricamente sino musicalmente, con la presencia de distintos estilos propios de Sudamérica. En el tema que le da nombre al disco manifiesta la lucha constante por crecer a pesar de todos los inconvenientes que el pueblo se encuentra en su camino, destacando en el videoclip el caso de una empresa argentina reabierta por sus obreros. Así se produce una llamada entre España y Sudamérica con la música como canal. Además, también se incluye la canción Rebelión en Hamelin, cuyo vídeo ha sido publicado recientemente. Dirigido por él mismo, cuenta con la colaboración de sus seguidores, que han enviado al artista pequeños clips de vídeo con mensajes protesta procedentes de España y América del Sur. Éstos se intercalan con las imágenes de Ismael Serrano entre la gente que camina o baila en un bulevar vallecano, en sus orígenes.

Ismael Serrano no ha parado de quejarse por lo establecido ni de hacer música. Por último, con Rebelión en Hamelin nos ha dejado la mezcla de ambas en lo que él considera “un canto a la disidencia”, así que vamos a disfrutar a la vez que despertamos nuestras conciencias.

Óscar Reyes

@columnazero

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