TRAS EL MICROTEATRO, CON GABRIELA GOYOAGA, REBECA MAHONEY Y ANDREA ARRANZ

Una entrevista de Guillermo Álvarez para ColumnaZero.
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Una entrevista de Guillermo Álvarez para ColumnaZero.
Una entrevista de Guillermo Álvarez para ColumnaZero.

“Los actores de Microteatro jugamos en escena para que cada pase sea distinto al anterior”.

La escena teatral en Madrid vive un gran momento. En un tiempo en el que la sociedad demanda cultura y busca entretenimiento, el teatro es una apuesta segura, sobre todo en la capital de España, donde abundan las salas y los espectáculos.

Con tanta variedad y creatividad, no es de extrañar que se haya popularizado Microteatro por Dinero, un formato teatral en el cual se representa una obra de un máximo de 15 minutos para un número escaso de espectadores que comparten con los artistas una pequeña sala. Este formato tan distinto al teatro tradicional ha logrado consolidarse, por lo que ya es todo un referente en Madrid, donde se asienta en la Calle Loreto y Chicote 9 y donde se puede además tomar algo entre obra y obra (Los nachos están de muerte)

TRAS EL MICROTEATRO, CON GABRIELA GOYOAGA, REBECA MAHONEY Y ANDREA ARRANZ

Allí ColumnaZero charló con las actrices Gabriela Goyoaga, Rebeca Mahoney y Andrea Arranz, que han estado representado con éxito ‘En brazos de otra’ una obra escrita por Pamela Ruz y Carlos Múgica y dirigida por Carlos Mestanza que en un cuarto de hora y en clave cómica cuenta la historia de Marina (Rebeca Mahoney), Jade (Gabriela Goyoaga) y Alfonsa (Andrea Arranz), tres chicas jóvenes que entre música y juegos terminando experimentado más de los que se esperaban.

Las 3 están espléndidas en sus respectivos papeles, si bien es cierto que el más camaleónico es el de Jade, un personaje que vive casi todas las emociones posibles en los escasos 15 minutos que dura la obra. Así, entre música, risas e intensidad interpretativa, el tiempo vuela, igual que hablando con estas 3 actrices que explican a la perfección qué es para ellas el microteatro, un formato del que tiene mucho que decir y donde se les augura un largo recorrido a tenor de su experiencia previa y de su capacidad interpretativa actual.

ColumnaZero: ¿Cómo conseguisteis el papel?

Gabriela Goyoaga: Lo conseguí porque en noviembre estuve actuando aquí en ‘Microteatro por dinero’, una compañera de otra sala vino a verme y le gusté. Esta obra viene de México y querían que estuviera para el papel de la chica más joven.

Rebeca Mahoney: Yo porque iba a clase de interpretación para el cine con el director y en clase viendo cómo actuaba me ofreció el papel y dije que sí.

Andrea Arranz: Como uno de los puntos importantes en esta profesión son los contactos, como al final fallaron dos actrices, Gabriela me recomendó  al director;  cuando me dijo su nombre, Carlos Mestanza, le conocía, hace como 5 o 6 años por lo menos, pero en ese momento no estábamos en contacto, fue una sorpresa. Me recomendó y Carlos me cogió. Dice que le encanté y decidió contar conmigo para el personaje de Alfonsa.

TRAS EL MICROTEATRO, CON GABRIELA GOYOAGA, REBECA MAHONEY Y ANDREA ARRANZ
A la izquierda Andrea, en el centro Gabriela y a la derecha Rebeca.

CZ: ¿Os inspirasteis en alguien para dar vida a vuestros personajes?

Andrea: Tenía unas pautas muy claras, y además es inevitable  con un personaje tan histriónico.  La mente te lleva a parecidos con los personajes de  ‘Chicas Malas’, pero en ningún momento me he querido apoyar en eso y lo he creado  trabajando con los matices que me marcó el director.

Gabriela: Mi personaje es un poco complicado porque junta todos los estados. No me inspiré en nadie, pero sí busqué en cómo soy yo. Jade es muy tímida, es la primera vez que está como una chica…. También como he hecho Clown, me basé un poco en lo que había hecho, para jugar sin llegar al cliché muy cómico.

Rebeca: He sacado esa faceta mía de ganas de jugar, porque me recuerda un poco a mí cuando era adolescente. Está feo decirlo, pero yo tuve mi etapa de voy a hacer lo que me dé la gana… llevaba mucho tiempo que había cambiado, siempre haciendo las cosas bien, y cuando leí el guion pensé que iba a volver a vivir como era antes, ¡Tenía ganas!

CZ: ¿Cómo se prepara un intérprete para una obra de 15 minutos?

Andrea: Lo más importante de este formato creo que es estar vivos en escena. Afrontar cada pase como otra cosa nueva, como si fuera un nuevo reto como actrices. Primero, es verdad que el arco del personaje apenas existe, es tan corto que tienes que empezar en 100 y acabar en 100, no tienes un proceso como tal para ir desarrollando  la historia y mucho menos el personaje. No te ofrece el tiempo que te da una obra de una hora y media para que tú vayas dando a conocer al público al personaje. Tienes que entrar a matar. Se puede caer en la monotonía al repetir lo mismo tantas veces y ser tan corto, pero por eso lo más importante es la escucha, más que la parafernalia de la preparación previa. Puedes calentar la voz y activarte físicamente para estar despierto, pero la escucha, sin duda es lo principal.

Gabriela: Yo preparo como Andrea. Al ser 15 minutos hay poco tiempo para jugar; si tienes una hora, el personaje tiene una evolución. Aquí hay mucha urgencia, por eso me preparo antes de salir a escena: juego con mis compañeras, trabajo la voz, la dicción, porque a veces los nervios no te dejan vocalizar. Y al ser tantos pases seguidos hay que jugarlo, porque si no acabas cayendo en la monotonía y te aburres, y para no llegar al aburrimiento en escena, que sería un poco fuerte que un actor se aburriese en escena, se acaba jugando. Si son 7 pases, que sean distintos.

Rebeca: Al principio de todo, cuando nos dieron el texto, hubo un trabajo de mesa, de comprender el personaje, por qué decía cada frase y para qué, y una vez lo comprendes, da igual que sea una hora, 7, una serie de 10 años, que 15 minutos. El personaje es así un segundo y toda la vida. Aparte del trabajo de mesa, hay que comprender qué es lo que tú sabes de este personaje, y ponerle tu personalidad, tu actitud, qué clase de cosas ha hecho este personaje, imaginar un poquito sus circunstancias previas, fuera ya solo de las circunstancias de la obra, ¿Cómo es su familia? ¿Qué haría en una situación o en otra? Crear el personaje, y una vez que sabes cómo es, da igual la duración de la obra. Antes de entrar, como dicen mis compañeras, son muchos pases y para no repetir y que se haga monótono, le das un matiz o dices una frase de una manera o de otra y en algún momento dado; hay gente que se ríe con una frase y con la otra no.

CZ: ¿Qué diferencias veis con el teatro tradicional aparte de la duración?

Gabriela: El público, que está pegado y está vivo al estar tan cerca. A mí por ejemplo me encanta romper la cuarta pared. Pueden pasar hasta cosas malas. En noviembre de 2015 actuando en Microteatro me pasó que a una chica del público le sonó el móvil 5 veces en escena. ¡Cinco!

Rebeca: La diferencia es que estamos en un espacio muy pequeño, sientes la mirada del público, cuando en circunstancias normales te subes a un escenario a 6 metros del público… al tener a la gente tan cerca da una sensación de cámara, de tener un primer plano, que la gente ve la expresión de tu cara, lo ve y lo nota toda.

Rebeca: Tanto en cine, tele, teatro, microteatro, tienes que tener una expresión con el cuerpo y una conexión con tu cuerpo increíbles. Tiene que ser coherente y tener naturalidad. Pero en microteatro la sensación es de ‘no puedo estar tensa’; tiene que ser todo de verdad.

Andrea: Es un filtro no tan potente como una cámara, que cualquier gesto o cualquier movimiento, todo se ve, pero si se podría asemejar algo más en ese aspecto, en cuanto al control de todo. Es teatro, y el teatro es expresión pura y dura, no tiene que dejar de serlo porque sea microteatro. Juegas con tener que tener ese control, y en ese sentido es más complicado.

Rebeca: en 15 minutos el espectador tiene que entender qué está pasando, la personalidad de cada personaje. No es una película de una hora en la que te van cayendo fichas para entender todo lo que sucede…

Gabriela: Me he encontrado con el conflicto de que mi personaje por ejemplo tenía cambios de estado y de emociones no en 15 minutos, sino cada corte de canción, que mi personaje entraba con otra emoción diferente y eso jugarlo y experimentarlo en tan poco tiempo es un conflicto que hay lucharlo y encontrarlo para no caer en el cliché.

Guillermo Álvarez

@columnazero

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