TOP 5 DE FALSOS MITOS

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Un artículo de Pablo Cañeque para ColumnaZero.
Un artículo de Pablo Cañeque para ColumnaZero.

Vivimos en la época del fake. Las redes sociales han facilitado enormemente el trabajo de distribución para aquellos que tratan de difundir un falso mito o hoax, como se conoce en inglés el concepto de inventar algo falso y tratar de enmascararlo como cierto para que cale en la sociedad.  Si pensamos en falsos mitos famosos se nos vienen innumerables a la cabeza. ColumnaZero ha tratado de recopilar muchos de estos falsos mitos y reducirlos a los que quizás sean los 5 más curiosos y representativos.

Leche pasteurizada tantas veces como diga el Tetra Brick

Desde hace años viene circulando por cadenas de emails, redes sociales y demás el mito del tetrabrick. En la parte inferior de los envases de leche aparece una secuencia de números que va desde el 1 hasta el 5 o el 6. En la mayoría de marcas podemos observar que en esta secuencia de números falta uno de ellos. El mito está basado en que el número que no aparece en esa lista es el número de veces que la leche ha caducado y ha tenido que volver a ser pasteurizada para hacerla apta para su consumo. En otras ocasiones, la fórmula es la inversa: en vez de ser el número que falta el que marca el número de veces de la pasteurización de la leche, el número que a priori lo determina es el único que aparece. Esa aparente vergüenza de la industria lechera convertiría en ciertos casos el producto final que tomamos en una especia de “aguachirri blanco” que nada más ingerirlo provocaría nuestro rechazo a la marca (es imposible que fuese bebible), algo que obviamente la empresa no se puede permitir.

La realidad de este mito es mucho más simple, tal como explicaba hace ya tiempo la propia marca de envases, Tetra Pak, en un comunicado de prensa en el que afirmaba que este número viene de las bobinas de cartón de donde salen los tetrabricks. Estas bobinas de 1,60 metros de ancho tienen 5 o 6 filas de tetrabriks (el número varía en función de la forma del envase) planos esperando a ser cortados y que se les de la forma de recipiente. Ese número de debajo del recipiente realmente indica de qué pista o columna de la bobina madre proviene el cartón con el que se fabricó ese envase. A veces los números incluso quedan tapados por alguna solapa del envase y no se ven tan fácilmente. Por tanto, y para cerrar el círculo, el número está relacionado con la empresa que surte a la compañía lechera de los envases y no de la propia compañía lechera en sí. El número es cosa de Tetra Pak, no de la marca de leche. La realidad siempre supera a la ficción, aunque sólo sea en sencillez.

Tommy Hilfiger es racista

Un mito muy antiguo, de los de toda la vida. De los que surgieron en una época en la que el fake ni era tan común, ni se extendía y desmentía tan rápido como ahora. De ahí su importancia como falso mito. Comenzó con una supuesta aparición del diseñador en un programa de Oprah Winfrey en el que, según el rumor, este afirmó que “si hubiera sabido que mi ropa la van a utilizar negros o asiáticos, jamás la hubiera diseñado”, lo que en teoría produjo el enfado de la presentadora, que le expulsó inmediatamente del plató. Era 1996 y el fulgurante ascenso de Hilfiger como marca pudo ser el causante de este mal trago.

Unos meses después de que se expandiese a través del boca a boca, fue la publicación del mismo por parte de un periódico filipino lo que generó la bomba (este artículo ni siquiera situaba a Hilfiger en el programa de Oprah, sino que lo hacía en otro y junto con Ralph Lauren). Lo cierto es que hubiera sido un conflicto racial bastante grotesco que el diseñador fuese a ese programa y le dijese a su presentadora, negra, que su ropa no es para ellos. Si hubiera pasado no hubiésemos leído al respecto en cadenas de e-mails, sino que es más que probable que todos hubiésemos visto las imágenes de la disputa en televisión. Sin embargo, las que sí vimos fueron las de Oprah entrevistando a Hilfiger un tiempo después y desmintiendo que él hubiese ido previamente a su plató. La primera vez que el diseñador fue al programa fue para desmentir este rumor, tal y como muestra este vídeo:

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La Gran Muralla china puede verse desde el espacio

Otro de los mitos más difundidos afirmaba que el colosal monumento chino es la única construcción humana que puede verse desde el espacio. Para empezar es preciso señalar la ambigüedad de la afirmación, algo que ya debería hacernos sospechar: ¿a qué distancia estamos haciendo referencia?; ¿nos referimos a poder verla simplemente con el ojo humano o con una ayuda óptica?; ¿el falso mito afirmaba que se podía ver desde el espacio o más concretamente desde la Luna?

Esta afirmación se puede desmontar desde varios ángulos o perspectivas, con varios argumentos. En primer lugar, el ancho de la muralla (unos 5 o 6 metros) la hace casi imperceptible al ojo humano, “sería como ver un cable de dos centímetros de diámetro a más de medio kilómetro de distancia”, afirma la web opticos-optometristas.org. Otra explicación es la del color de la construcción, que la funde con el paisaje que la rodea. Además han sido varios los astronautas que han negado el poder verla. Jay Apt negó que se pudiese observar desde la Luna. Incluso el primer astronauta chino Yang Liwei, que orbitó a menor altura en una cápsula, afirmó que no se veía. Poco tiempo después la Agencia Espacial Europea lanzó una foto probando que en realidad sí que se veía, pero días más tarde tuvo que rectificar, la muralla había sido confundida con un río. Y, en todo caso, si se veía, era en una fotografía, no a través del ojo humano. Y por último, la explicación que censura totalmente este mito es que hay otras construcciones humanas que sí pueden verse desde el espacio (carreteras, puentes o aeropuertos), por lo que la Gran Muralla nunca sería la única en caso de que se viese.  Parece lógico pensar que es más visible una carretera en medio de un desierto, por el contraste cromático, que la Gran Muralla china. ¿Distinguen ustedes algo?

 TOP 5 DE FALSOS MITOS

Dos horas de digestión antes de bañarte

Quizá el mito más desmentido y más conocido como falso por todos. Y el más español. Bien podría haber nacido de unos padres cualquiera que, tras guardar en la típica nevera azul con asa blanca los 87 tuppers que llevaban con la comida para los 25 familiares que establecían su campo base cierto día en la playa, querían echarse la siesta, que para algo son vacaciones. ¿Qué mejor que establecer una ley que parece universal y que ni los padres pueden controlar para que los niños la acepten y se estén un par de horas tranquilos? Pues bien, la ley de las dos horas de digestión no es cierta. La digestión puede cortarse, pero por un susto o sobresalto que puede hacernos vomitar, algo complicado en un día de vacaciones en la playa. La amenaza real es el calor, la temperatura. El descenso rápido de la temperatura corporal, por el paso del calor de la arena al frio del agua, puede producir lo que se conoce como shock termodiferencial. Es la posible pérdida del conocimiento lo que podría provocar el ahogamiento y la muerte, pero nunca un corte de digestión propiamente dicho, tal y como afirmaba en ABC el doctor Guerra Flecha. Madres del mundo, ¡ni se os ocurra volver con la cantinela de la digestión!

El döner Kebab es turco

Por último, quizá el falso mito más común en la actualidad: el döner kebab es comida turca, algo que no es cierto. El kebab tradicional turco se come tranquilamente sentado en la mesa y en plato y consiste en carne de cordero con arroz y verduras como guarnición. También son turcos quienes se disputan su invención, Mehmet Aygün y Kadir Nurman, dos de los muchos inmigrantes de la península de Anatolia que fueron a Alemania en busca de trabajo como obreros gracias a la campaña de contratación de trabajadores extranjeros promovida en los años 60 por el gobierno alemán. La fecha de la creación del döner kebab varía un año en función del candidato que se considere el verdadero inventor: 1971 para Aygün y 1972 para Nurman. Pero lo cierto es que la idea de meter el kebab en un pan de pita es alemana, pues surgió concretamente en el barrio berlinés de Kreuzberg, que con el tiempo es popularmente conocido como “el pequeño Estambul”, y lo hizo por “necesidades” alemanas: comida rápida y barata para estos obreros en un país que se toma una media hora para almorzar. Tampoco es turca la idea de añadirle las salsas con las que lo comemos, se puede decir que aparecieron para adecuar los kebabs a los gustos europeos.

TOP 5 DE FALSOS MITOS

Por tratar de esclarecer, y en definitiva, el döner kebab, tal como hoy lo conocemos, es un sándwich alemán basado en un plato turco; es adaptar el auténtico kebab para convertirlo en comida rápida. Desde aquel primer restaurante hasta ahora se han abierto más de 15.000 establecimientos de döner kebab en Alemania, desde donde este sándwich ha conquistado el resto de Europa.

Pablo Cañeque

@paul_wine

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