«TOC», EL POEMA DE UN OBSESIVO COMPULSIVO QUE CONMUEVE A LA RED

Un artículo de David Puertas Graell para ColumnaZero.
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Un artículo de David Puertas Graell para ColumnaZero.

Neil Hilborn, natural de Estados Unidos y compositor obsesivo compulsivo, ha conseguido emocionar a miles de seguidores en las redes sociales. Su poema, sobre el amor vivido por alguien con este tipo de trastorno, ha conmovido a la red.

Dicho poema se recitó en las Finales Individuales del Certamen de Poesía Regional de Rustbelt en Wisconsin en 2013. La actuación se convirtió en viral gracias a Reddit, donde miles de internautas felicitaron al artista quien consiguió ganarse al público a través de  la teatralidad. El poema llegó a ser compartido hasta 27 mil veces tal y como informó el diario Huffington Post. Una escenificación bipolar, entre el dolor y la hermosura propiciado por la ruptura con su expareja. El poema fue escrito en 2011 y titulado TOC (Trastorno obsesivo compulsivo). y a pesar de que el mismo autor reconoció que la mayoría de los tics que se ven durante su exposición son intencionales, algunos también son reales.

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De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un tipo de trastorno de ansiedad que provoca pensamientos repetitivos y angustiantes denominados obsesiones que desembocan en acciones repetidas llamadas compulsiones.  El enfermo hará lo mismo una y otra vez para intentar que los pensamientos desaparezcan.

Se trata de una enfermedad neurológica que puede llegar a implicar grado de discapacidad. Muchas personas lo confunden con desórdenes fóbicos o las clásicas manías, pero lejos de la realidad, los enfermos de TOC suelen cumplir ciertas variables cognitivas que sirve a la comunidad médica para el diagnóstico más allá de las investigaciones científicas que estudian la posible causa de la enfermedad en ciertas anormalidades en el lóbulo frontal y los ganglios basales.

Debe ser difícil afrontar una pérdida cuando no es lo que deseas. Saber que a quien necesitas sigue en vida, pero no en la tuya. No debe ser fácil sentirte como un «obsesivo compulsivo» al no parar de pensar en esa persona una y otra vez. Pero, sobre todo, tiene que ser complicado asumir que anhelas su regreso tanto que «dejas las puertas abiertas, dejas las luces encendidas» y, simplemente, gritas.

David Puertas Graell

@davidgraell

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La primera vez que la vi…

Todo en mi cabeza se silenció

Todos los ticks, las imágenes constantes desaparecieron.

Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos callados.

Incluso en la cama estoy pensando:

¿Cerré las puertas? Sí

¿Me lavé las manos? Sí

¿Cerré las puertas? Sí

¿Me lavé las manos? Sí

Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de la horquilla de sus labios.

O la pestaña en su mejilla–

La pestaña en su mejilla–

La pestaña en su mejilla.

Sabía que debía hablar con ella

La invité a salir seis veces en treinta segundos.

Ella dijo que sí después de la tercera,

pero ninguna de las veces que pregunté se sintió bien así que tenía que seguir haciéndolo.

En nuestra primera cita,

pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella.

Pero le encantó.

Le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles.

Le encantaba que me tomaba todo el tiempo caminar hacia casa porque había muchas grietas en la banqueta.

Cuando nos mudamos juntos ella dijo que se sentía segura,

como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta 18 veces.

Yo siempre veía su boca cuando hablaba,

Cuando hablaba-

Cuando hablaba-

Cuando hablaba-

Cuando hablaba;

Cuando me dijo que me amaba, su boca se curveaba hacia arriba en los bordes.

En la noche ella se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas.

Ella cerraba los ojos y se imaginaba que los días y las noches pasaban frente a ella.

Algunas mañanas empezaba a besarla para despedirme y ella sólo se iba porque estaba haciéndola llegar tarde al trabajo.

Cuando me detenía en las grietas de la banqueta ella seguía caminando.

Cuando me decía que me amaba su boca era una línea recta.

Me dijo que estaba tomando mucho de su tiempo.

La semana pasada empezó a dormir en casa de su madre.

Me dijo que nunca debió dejarme apegarme tanto a ella; que todo esto fue un error,

pero… ¡¿Cómo podría ser un error que no tenga que lavarme las manos después de tocarla?!

El amor no es un error y me está matando que ella pueda salirse de esto y yo no.

No puedo–

No puedo salir y encontrar a alguien nuevo porque siempre pienso en ella.

Usualmente, cuando me obsesiono con algo, veo gérmenes escabulléndose en mi piel.

Me veo a mí mismo siendo atropellado por una infinita línea de coches.

Y ella fue la primera cosa hermosa en la que alguna vez me he estancado.

Quiero despertar todas las mañanas pensando en la manera en la que agarra el volante.

Cómo mueve las manijas de la regadera como si estuviera abriendo una caja fuerte.

En cómo sopla las velas–

cómo sopla las velas–

cómo sopla las velas–

cómo sopla las velas–

cómo sopla…

Ahora sólo pienso en quién más está besándola.

No puedo respirar porque él sólo la besa una vez­– ¡No le importa si es perfecto!

La quiero de regreso tanto que…

Dejo la puerta sin cerrar.

Dejo las luces prendidas”.

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