TEATRO: A BOMBO Y PLATILLO, LA INCORRECCIÓN POLÍTICA

Una reseña de Guillermo Álvarez para ColumnaZero.
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La Sala Tú de Madrid el monólogo ‘A bombo y platillo’, que en clave de comedia dramática con tintes de denuncia social tiene en el escenario durante poco más de una hora a la actriz Cristina Rojas.

El teatro siempre ha sido una forma de expresar lo que muchos quieren decir pero no se atreven a comentar en público. Afortunadamente en España, la censura es cosa del pasado, aunque todavía hay quien no tiene valor para decir lo que piensa. Para eso están obras como ‘A bombo y platillo’, que durante los miércoles de septiembre se presenta como un antídoto contra el aburrimiento y contra el entretenimiento banal.

Producida por ‘tenemos gato’, la pequeña pero no por ello menos interesante Sala Tú de Madrid se ha rendido ante ‘A bombo y platillo’, un monólogo que protagoniza Cristina Rojas. A lo largo de una hora, la actriz habla con mucho arte ante un público que tiene el privilegio de tener a la protagonista a una escasa distancia, un tú a tú en toda regla, aunque sin interacción con el respetable, algo que los espectadores más tímidos siempre suelen agradecer.

TEATRO: A BOMBO Y PLATILLO, LA INCORRECCIÓN POLÍTICA

Este monólogo es una pura comedia dramática que pretende entretener, hacer más sonreír que reír y sobre todo reflexionar. Las apariencias muchas veces engañan, y así se da en esta pieza teatral en la que Cristina Rojas interpreta a una alcaldesa de un pueblo andaluz que debe dar una rueda de prensa para explicar las actuaciones de su equipo de gobierno en el municipio. Ella es una mujer elegante, o que pretende serlo, que se ‘enjoya’ para agradar a la prensa y a los votantes y que muestra una seguridad que no tiene en absoluto.

Aunque no se menciona expresamente, hace referencia a un partido de derechas con ideas tradicionales que la regidora debe defender, aunque ante la opinión pública no le toca otra que minimizar sus pensamientos y actuaciones. Así, la señora alcaldesa tiene que hacer valer unas ideas que pronto terminarán estallándole en la boca por una vida privada que en política suele mezclarse con la pública y que deja patente la hipocresía que existe en cierta parte de la sociedad, que predica una cosa y hace otra, y que disculpa lo que critica cuando saca un beneficio.

En el aspecto técnico hay muy poco que decir, pues la sencillez domina la puesta en escena, con una iluminación y un sonido correctos. La escenografía también es básica, mientras que el vestuario es todo un acierto para la encargada del mismo, Cristina Rojas, que además de protagonizar el monólogo se ha dedicado a tan importante menester. En el apartado artístico también puede estar orgullosa, ya que su interpretación es brillante, exagerada a veces, pero dotada de gran sensibilidad y talento a la hora de encarnar a su personaje. Sin duda, A bombo y platillo es la excusa perfecta para pasar un buen rato, y de paso pensar en cómo somos y a quién elegimos para que nos gobierne.

Guillermo Álvarez

@columnazero

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