SUPER 8: LA NOCHE DE LAS BESTIAS

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Un artículo de Equipo ColumnaZero.

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Distopía de un futuro que ya está aquí.

El diccionario de la RAE define la palabra distopía como “representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana”. Seguro que más de un lector examinará de forma inquisitiva el contexto que nos rodea y dirá: Vaya ¡nos encontramos viviendo en una distopía! Está claro que el poder político, económico y religioso han sabido adaptarse y sobrevivir a una sociedad -siempre hablando de la occidental- que ahora disfruta de la capacidad para elegir a sus propios gobernantes, que tiene una gran libertad religiosa -e ahí las bondades de la laicidad frente a los regímenes teocráticos- y en la que la libertad de expresión es un bien que atesoramos entre los más valorados. Y decimos adaptación porque, frente al ramalazo libertario que progresivamente se instauró en occidente, no sin siglos de derramamiento de sangre -fue posiblemente la Revolución Francesa y los valores del enciclopedismo los puntales en los que se asentó una profunda transformación de nuestras sociedades frente a la tiranía y el oscurantismo religioso- el poder siempre ha buscado el cercenamiento de cualquier iniciativa que profundizase en la obtención de  mayores cotas de libertad y poder para el pueblo, convirtiendo ese objetivo en una utopía. De esta manera, utopía y distopía aparecen, no como términos enfrentados sino complementarios y consecuentes, pues la utopía de una edad de oro para el ser humano choca con la imposición de nuevas formas de control y alienación por parte del poder, la distopía.

La productora Blumhouse Productions es un interesante modelo de negocio: sus películas son relativamente baratas, no dependen de la financiación de los grandes estudios y apuestan por la creación de franquicias cinematográficas su carta de una rentabilidad a largo plazo. Vista la factura técnica de La Noche de las Bestias (The Purge, 2013), parece que la productora apostó tímidamente por una historia distópica ambientada en un futuro muy cercano. Siendo la primera película de una saga que ya cuenta con tres títulos, se antoja muy modesta si la comparamos con su siguiente capítulo, Anarquía: La Noche de las Bestias (The Purge: Anarchy,  2014). Aparte del notable elenco protagonista (Ethan Hawk y Lena Heady encabezan el reparto), el punto de partida de la película es cuanto menos interesante y estremecedor: los EE.UU. han superado una etapa de su historia plagada de crímenes y anarquía, el Estado se encontraba al borde del colapso y un gobierno de salvación nacional se erigió como panacea contra todos los males del país, este gobierno, conocido como Nuevos Padres Fundadores de América, no sólo practica un liberalismo económico salvaje que premia al medroso y crea brutales bolsas de marginalidad, también instaura la noche de la purga, una noche al año donde el crimen disfruta de total impunidad y los ciudadanos pueden dar rienda suelta a sus instintos asesinos, considerados por los gobernantes como algo intrínseco a la condición humana. La Noche de las Bestias retrata el aislamiento moral en el que vive una familia de clase media acomodada que se beneficia directamente de la existencia de la noche de la purga, sin contrapeso moral alguno.

SUPER 8: LA NOCHE DE LAS BESTIAS

El tono de las dos últimas películas de la saga cambia radicalmente respecto a la primera. Si La Noche de las Bestias relata una home invasion con elementos tomados de otros filmes como Los Extraños (The Strangers, 2008) o más conceptualmente de aquel 1997: Rescate en Nueva York (Escape From New York, 1981) de John Carpenter, la segunda entrega de la franquicia dispondría de más dinero y buscaría un territorio propio sin rehuir de referencias que el realizador y guionista de las tres películas, James DeMonaco, debió tener muy en cuenta en tanto a gustos personales: Hostel (2005), The Warriors (1979), Acorralado (First Blood, 1982), Están Vivos (They Live, 1988), de nuevo 1997: Rescate en New York, o el cómic The Punisher. Anarquía: La Noche de las Bestias cuenta con un reparto prácticamente desconocido en el que brilla con luz propia Frank Grillo, un excelente actor de acción a cuyo personaje, el ex-sargento de policía Leo Barnes, le será investido el honor de ser el hilo conductor de una historia que profundizará en las consecuencias sociales y motivaciones políticas de la purga. Esta película es mucho más rica en contenido distópico y contiene guiños localistas que quizás en nuestro país nos sean difíciles de entender, como el papel que juega la cultura de las armas en el entramado socio-económico norteamericano -en este aspecto, los títulos de créditos finales son una acertada síntesis artística y conceptual de las trágicas consecuencias y sabrosos beneficios de unos y otros en una sociedad fuertemente armada-.

CRÍTICA CINE: ELECTION, LA NOCHE DE LAS BESTIAS

Debió resultar taxativo para la productora el ahondar en ese análisis de la sociedad distópica para proseguir con la narración de las “historias de la purga”. La  tercera parte de la franquicia, Election: La Noche de las Bestias (Election: The Purge, 2016), repite el mismo personaje protagonista, con Frank Grillo interpretando nuevamente a Leo Barnes, esta vez encargado de la seguridad de una senadora presidenciable que pretende abolir la purga si llega al poder. Está claro que los Nuevos Padres Fundadores de América, los fabricantes de armas y sistemas de seguridad y los gurús económicos que achacan cualquier caída de los valores a una perturbación del orden establecido, no lo van a consentir, y justamente la noche de la purga planearán el asesinato de la senadora. Election: La Noche de las Bestias, es una película más colorista y con muchas más acción que sus predecesoras, donde la resistencia anti-purga juega un papel más importante que en las anteriores -de hecho en la primera entrega está prácticamente ausente-. El balanceado equilibrio que el guión introduce al poner en liza a aquella resistencia que se manifiesta ante el público pirateando los canales de TV tiende a edulcorar una lectura que nos lleva de la oscuridad de la desesperanza distópica a la recuperación de ese hálito redentor que la democracia norteamericana siempre ha tenido presente en las épocas más oscuras de su historia, recordando aquella cita de Thomas Jefferson “El árbol de la libertad debe ser regado, de vez en cuando, con la sangre de los patriotas y los tiranos”, frase a todas luces demagógica y auto-concluyente que nos lleva a deducir que siempre habrá una pugna entre el poder y la sociedad civil, el primero intentará arrebatarnos la libertad y la segunda se sacrificará para conseguirla, una sentencia que remite a un escenario distópico en el que la propia razón de ser del pueblo es la lucha constante para alcanzar esa utopía que el poder le niega; no olvidemos que Thomas Jefferson fue uno de los Padres Fundadores de América y en La Noche de las Bestias, los Nuevos Padres Fundadores de América utilizan perogrulladas propagandísticas similares para defender la existencia de la purga.

Cada vez resulta más difícil que ejercicios de ficción distópica se entrenen en las salas comerciales, consagradas a la comercialidad de productos de fácil digestión. Sin embargo, el éxito de la saga de La Noche de las Bestias se enmarca en una factura de película de acción y thriller con un subtexto que, cuanto menos, llama a la reflexión desde el género distópico y nos retrata un panorama socio-político que tampoco dista demasiado de lo que nuestra sociedad puede llegar a ser a medida que los poderes van laminando nuestras libertades individuales y colectivas; en este sentido, la trilogía de historias de la purga se presenta como un ejercicio didáctico e informativo, germen de rebelión intelectual, un hito en la cinematografía contemporánea que hemos de tener a bien revisar e interiorizar como clásicos del cine de ciencia ficción. Si los pronósticos de los productores se cumplen, habrá una película de La Noche de las Bestias cada año; es difícil estimar el impacto que el desgaste de una franquicia como esta puede llegar a tener en el transcurso de una década, de momento los augures económicos para la nueva entrega son excelentes y motivarán la existencia de una cuarta entrega, posiblemente ambientada en el origen de la purga.

Alfredo Paniagua

@columnazerocine

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