¿QUIÉN VOTARÁ A QUIÉN EL 26J?

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Un artículo de Cenzo A.de Haro para ColumnaZero.

Un artículo de Cenzo A.de Haro para ColumnaZero.

La campaña electoral arranca con el titular del sorpasso de PODEMOS al PSOE. Según el CIS, la alianza PODEMOS e IU más un PP ganador y en batalla por el 32,4% de indecisos, parece augurar los peores resultados de la historia del PSOE. En este artículo decodificamos los datos que ofrece la encuesta para ver más allá de los titulares; analizamos la competencia política y estructura actual de los electorados y descubrimos qué partido y dónde tiene más probabilidades de éxito.

Según el último CIS, el PP ganará con el 29,2% de los votos y Unidos Podemos no sólo le sigue de cerca con el 25,6% sino que sobrepasa en votos y escaños al PSOE. Lo que los titulares buscaban confirmar desde 2014, momento en el que comenzó la actual conquista de la Moncloa, la preelectoral de mayo parece confirmarlo. Este arranque de campaña electoral protagonizado por las encuestas no nos viene de nuevas. En éste artículo pretendíamos curarnos de la sondeomanía típica de estos periodos, afirmando que los resultados son los únicos que nos ofrecen una foto real de la voluntad de los electores.

¿QUIÉN VOTARÁ A QUIÉN EL 26J?

Haciendo un ejercicio de suma de mareas, y comparando los resultados del 20D –sobre el total del censo- con la declaración de voto y simpatía de la preelectoral de mayo del CIS, observamos bastantes cosas. Primero, que en el 20D ya hubo un sorpasso al PSOE, aunque no sólo de Pablo Iglesias. La suma PODEMOS más sus confluencias más IU era del 17,65% de votos sobre el censo mientras que el PSOE obtuvo un 15,97%. Segundo, que Unidos Podemos, en el momento de la realización de la encuesta –a pesar de que en el momento de la elaboración no estaba confirmada la coalición-, es quien más intención de voto recibe, un 20,9%, siendo este apoyo idéntico al que recibió el PP el 20D, porcentaje con el que ganó las elecciones –recordemos, un 20,84%-. Tercero, que los electores declaran darle más apoyo al PSOE que el que recibió en el 20D. El CIS dice que pasaría del 15,97% al 18% de votos sobre el censo; lo que podría diluir la idea de batacazo electoral real aunque no sobre la percepción de los electores si finalmente sólo consigue la tercera posición. Cuarto: Ciudadanos obtendría exactamente el mismo porcentaje de votos que el que obtuvo en el 20D, confirmando con esto que la coalición Unidos Podemos dificultaría mucho la obtención de escaños para la formación naranja, quienes presumiblemente vería reducida su fuerza política en el Congreso. Quinto: el PP pierde apoyo electoral. Podríamos argumentar que, históricamente, los encuestados no suelen declarar su voto real si el receptor de dicho voto es un partido cuestionado por casos de corrupción o en el Gobierno, situaciones que se dan para el PP. También si atendemos a que hay una previsión de descenso de la participación, el voto declarado y real podría perjudicar a los partidos tradicionales. Lo cierto es que la encuesta preelectoral muestra que hay mayor declaración directa de voto hacia formaciones políticas que los votos emitidos el 20D –los partidos políticos recibieron el 64,57% de votos sobre el censo mientras que la encuesta indica que el 68,4% de los encuestados declaran su intención de votar a una sigla-. En concreto el 19,8% de los encuestados desean que el PSOE sea la formación que reciba más votos frente al 19,6% que prefieren al PP o el 19,4% que mencionan a Unidos Podemos. También es el PSOE el partido que lidera la proximidad ideológica con los encuestados, un 18% frente al 17,8% para Unidos Podemos y el 17% del PP.

La importancia de llamarse sorpasso

Un CIS que muestra que en el 20D uno de cada tres electores decidió el voto durante la campaña, indica que la información que se ofrezca durante estas dos semanas de campaña es decisiva para los resultados. Por ende, generar percepciones que movilicen o desmovilicen a votantes es más que necesario. Este proceso de, podríamos llamar intoxicación, se convierte en estrategia fundamental de los partidos políticos y de los mass media. Como vimos, las encuestas que ofrecen información sobre posiciones en la cursa son una herramienta muy importante para influir sobre los resultados electorales, movilizando o desmovilizando al electorado. Decir, por ejemplo, que tu partido está a punto de sobrepasar a otro partido o que está próximo a ganar, moviliza. Decir, por el contrario, que no hay opciones de éxito, que pierde posiciones y puede obtener los peores resultados de su historia, puede desmotivar.

Más allá de la importancia del sorpasso en la prensa, el CIS nos ofrece datos mucho más valiosos que nos ayudan a comprender la situación electoral del país. Por ejemplo, la dimensión ideológica de todo esto.

¿QUIÉN VOTARÁ A QUIÉN EL 26J?

Arriba hemos cruzado el recuerdo de voto al 20D declarado en la preelectoral de mayo con la posición ideológica de los encuestados. Según estudiamos en este otro artículo, y comparando los datos de la gráfica presente, comprobamos cómo la distribución de la competencia de partidos en su dimensión ideológica ha mantenido la estructura indicada en 2014. La incorporación de nuevos actores y mayor fuerza de los mismos apenas ha variado la correlación de fuerzas políticas sobre el eje ideológico. El total de la muestra sigue posicionándose mayoritariamente en el centro y centro-izquierda –la media está en la posición 4,67- y el PSOE sigue siendo el partido más próximo a la media nacional.

Recuperando el mismo diseño de 2014 para entender la competencia política de base ideológica, demostramos que Ciudadanos ha obtenido éxito en el hueco que PP y PSOE han dejado en el centro, un escenario que podría haber sido el sueño de UPyD pero que hasta hace pocos meses ni se auguraba para los de Rivera. En el centro del eje la formación naranja compite, pues, contra el PSOE en igualdad de condiciones y recibe mayor apoyo que el PP y Unidos Podemos.

Pablo Iglesias y la socialdemocracia

A simple vista se observa que la irrupción de Unidos Podemos no ha cambiado la correlación de fuerzas en el eje pero sí ha maximizado a su electorado, completando la conquista del extremo izquierda del eje iniciada por PODEMOS en 2014. De igual modo, el PP no ha visto reducida su influencia entre los electorados del extremo derecho, posiciones que siguen estando exentas de competencia para los populares.

En 2014 dijimos que el PP apelaba directamente a PODEMOS como adversario directo aun sin ser competencia electoral, ya que ocupaban extremos ideológicos opuestos. La encuesta preelectoral nos dice que la posición centro es donde más competencia partidista existe, estando PSOE y Ciudadanos prácticamente empatados en votos por arriba, y PODEMOS y PP por abajo; por lo tanto PODEMOS finalmente es rival directo del PP. Este avance de PODEMOS hacia la derecha en un espacio históricamente competido por socialistas y populares, provoca que el PSOE, aunque el CIS muestra que es el partido que los electorados de centro prefieren como vencedor –un 20,9% de ellos-, quede acorralado por las propias fuerzas físicas entre dos frentes: el de su izquierda y su derecha; viéndose también afectado desde su derecha por los que están más posicionados a su izquierda, es decir, PODEMOS o Unidos Podemos, según la encuesta. No es de extrañar, pues, que Pablo Iglesias siga denominándose socialdemócrata y afirme que la socialdemocracia es el espacio ideológico que se abre ante la formación morada y el que quieren ocupar. Tampoco que tienda la mano al PSOE para formar un gobierno de cambio desde la izquierda. Con estos datos que certifican la pérdida de hegemonía del PSOE en los electorados de la izquierda sumado al complejo de los socialistas de no haber sido suficientemente de izquierdas, que Pablo Iglesias defienda un gobierno con el PSOE le otorga un liderazgo que no estaría legitimado hacia Pedro Sánchez, lo que debilitaría más al electorado socialista en posiciones de izquierda.  De hecho, la influencia de los socialistas se ha visto reducida alrededor de su espacio de no competencia -el centro-izquierda-, por la aparición de Ciudadanos a su derecha y la sensible pérdida de influencia del PP entre los electorados más moderados.

Juego de probabilidad electoral

En este escenario ideológico y preguntándonos sobre el 26J, hemos calculado las probabilidades de voto que tienen cada uno de los cuatro partidos principales usando la declaración directa de voto y la simpatía o proximidad a los partidos según posición ideológica. El número del interior de las casillas indica el peso que dicha posición representa sobre el total del voto que recibiría cada partido.

¿QUIÉN VOTARÁ A QUIÉN EL 26J?

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¿QUIÉN VOTARÁ A QUIÉN EL 26J?

¿QUIÉN VOTARÁ A QUIÉN EL 26J?

Lo primero que queremos destacar es que, mientras PP y Unidos Podemos son fuerzas totalmente antagónicas –9 de cada 10 electores de la derecha votarían al PP mientras 4 de cada 5 electores de la izquierda votarían Unidos Podemos-; PSOE y Ciudadanos tienen presencias simétricas, concentrando su fuerza en el centro izquierda y centro derecha del eje respectivamente, compartiendo presencia en el centro, pero con probabilidades de voto inferiores a las que obtendrían los partidos situados en los extremos del eje.

En cuanto al peso de estos espacios de no competencia, vemos que la derecha y la extrema derecha representarían cerca del 40% de los votos del PP, porcentaje insuficiente para ganar las elecciones debido al escaso número de electores posicionados en estas casillas. Su éxito electoral dependería de no facilitar una pérdida de votos a su izquierda, donde tiene como competidor directo a Ciudadanos; y de qué cantidad de voto no ideológico movilice, electorado reñido con el PSOE que los socialistas lideran y donde tienen más probabilidad de éxito que los populares.

Si miramos a la izquierda, Unidos Podemos recibiría más del 60% de esos votos, posiciones que agrupan a más votantes que las afines al PP. Según nos indica la encuesta, Unidos Podemos ganaría las elecciones al conseguir y fidelizar, en conjunto, más probabilidades de votos en los espacios ideológicos que aglutinan mayor número de votantes.

El espacio más fiel al PSOE sería el del centro-izquierda, donde recibiría la mitad de los votos de los electorados posicionados en este tramo ideológico. Esta probabilidad inferior a los espacios fidelizados por PP o Unidos Podemos es debida a que el electorado del PSOE ocupa espacios de alta competencia política. Más de la mitad del voto que recibirían los socialistas se sitúa allí donde hay más cantidad de votantes: en el centro, con probabilidades parejas a las que tendría Ciudadanos. Contando con que el electorado de la izquierda lo tendría perdido y que el centro está muy reñido, el éxito electoral de los socialistas pasaría por movilizar al no posicionado, espacio que ya lideran, atraer al indeciso, apelar al voto útil en el centro y radicalizar a Unidos Podemos para ocupar espacio en su izquierda más próxima. Los ataques a Pablo Iglesias, la campaña #SomosdelSí y el puerta a puerta de un Sánchez presidenciable lo ejemplifican perfectamente.

Por último, Ciudadanos recibiría casi las mismas probabilidades de voto del centro que el PSOE, suponiendo sólo esta casilla casi el 40% del voto de los naranjas. Su desarrollo también goza de éxito hacia la derecha, donde compite directamente con el PP aunque en inferioridad de probabilidades. Este espacio de centro-derecha en concreto, no sólo puede ser objeto de crecimiento para el partido de Rivera sino que perjudica seriamente al espacio ideológico que necesita dominar Rajoy si quiere ganar las elecciones. Por ello el anterior y fallido pacto de Gobierno no ha aparecido en esta campaña, ya que desplaza a la izquierda a Ciudadanos cuando tiene muchas más opciones en la derecha; y por ello el papel de agencia matrimonial de Rivera entre PSOE y PP que Pablo Iglesias le achacó en su cara a cara. Siendo la unión entre populares y socialistas y también el policía del cambio, asegura su liderazgo en el electorado donde ha entrado con mucha más fuerza.

Cenzo A.de Haro

@cenzoadh

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