PODEMOS, GÉNOVA Y UNA TANDA DE RISK

Un artículo de Cenzo A. de Haro para ColumnaZero.
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Un artículo de Cenzo A. de Haro para ColumnaZero.
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Según las últimas encuestas publicadas, PODEMOS se ha posicionado rápidamente en la lucha por la presidencia del Gobierno mientras la vida política de este país se ha convertido en una carrera de acusaciones donde los participantes miran de reojo las encuestas. En ColumnaZero explicamos el sentido de los últimos mensajes de nuestros dirigentes políticos y os proponemos un juego con las claves de la cursa hacia la Moncloa.

Cuando en el 2003 Federico Jiménez Losantos llegó a La Mañana de la Cope, Iñaki Gabilondo era el líder absoluto desde la Cadena Ser. Con el veterano Luís del Olmo cómodamente instalado en las mañanas nacionales y Carlos Herrera como voz de una línea más conservadora, Losantos entendió que la mejor estrategia para situarse entre los grandes –y ganarles audiencia- era interpelar directamente al líder. Hablarle de tú a tú, pasando por alto el resto de ofertas radiofónicas. Sus primeros meses en antena dan buena cuenta de ello. Cada mañana daba los buenos días preguntándole a Iñaki qué tal iba la cosa, qué tal con sus mentiras y engaños y sus artes de manipulación de los españoles para desprestigiar al gobierno popular. Mientras no había reacción ni movimientos aparentes, Losantos tenía cancha para definir un espacio propio donde moverse y desarrollar una identidad no sólo reconocida por sus oyentes sino también por sus contrincantes. La herramienta fue –y es- el control del lenguaje y la creación de conceptos, símiles e imágenes concretas de fácil aprendizaje para resolver, de forma directa e inconsciente, situaciones políticas e ideológicas actuales. Construyó un espacio donde estar contra él era estar contra todo aquello que él defendía –incluyendo la libertad de expresión- y por lo tanto convertirse en todo aquello que él atacaba. Iñaki hacía caso omiso, hasta que una mañana estalló en antena y Losantos consiguió su objetivo. Resultado: en 2005 superó a Luis del Olmo y a Carlos Herrera triplicando la audiencia histórica de la Cadena Cope y situándose como alternativa clara y opuesta a la Cadena Ser.

Pablo Iglesias no se parece mucho a Federico Jiménez Losantos, es verdad; pero la comparación se me ha antojado ahora, cuando PODEMOS ya es un partido político situado entre los grandes. Cuando un recién llegado se ha convertido en contrincante directo del “PPSOE”. Meses después de las elecciones europeas, el elector/espectador nacional se ha acostumbrado a titulares, tweets, insultos y más de alguna teoría de la conspiración que los responsables del “austericidio” aplican contra el nuevo partido político. Íñigo Errejón habla estos días de cacería. Por su parte el PP –y afines- también saben interpretar el papel de víctima. Cada semana vivimos –con permiso de Francisco Nicolás- una guerra donde aparecen nuevos temas de batalla, donde todos parecen hacerle la política a todos y señalan con el dedo al culpable. El elector/espectador ya espera con ansia el mejor titular que el morbo puede ofrecer: PODEMOS se declara como primera fuerza política en intención de voto.

A lo que iba: Pablo Iglesias parece haber conseguido en el mercado de las ideologías lo que Losantos tardó casi dos años en conseguir en el mercado de las ondas. Así lo decía –quitando lo de Federico vs. Iñaki- el discurso oficial de los populares. Mejor dicho, las instrucciones marcadas desde Génova a sus políticos/tertulianos tras los “repite conmigo” en directo de Esperanza Aguirre aquélla tórrida noche del mes de Julio: no seguirle el juego a Pablo Iglesias. Se habló mucho de que el PP había caído en una trampa hábilmente urdida –con la complicidad de la televisión- que decía algo así como que PODEMOS había decidido atacar directamente al PP para hundir al PSOE metiéndole la idea a los españolitos/espectadores-ignorantes-del-tinglado de que PODEMOS es el único partido que puede hacer frente a la derecha. Desde Génova se excusaban de que el PP había cometido el error de entrar al trapo siguiendo los consejos del ala dura del partido, que daba por buena la estrategia de librar una batalla sin reservas contra el de la coleta para movilizar al votante más conservador. Todo eso es cierto “salvo alguna cosa”, como diría el gallego.

El mérito de que PODEMOS parezca tener ahora capacidad para disputarle la presidencia del gobierno al PP no hay que reconocérselo sólo Pablo Iglesias y su equipo los urdetrampas. Por otra parte y siendo justos, tampoco hay que reconocerle al PP la estupidez de haber caído, una y otra vez, en el plan maligno de Iglesias –y tener la valentía de decir públicamente que son idiotas por haberlo hecho -. Lo cierto es que ningún profesor de universidad es tan listo como para engañar a todo un establishment político y mediático, por mucho espectáculo que ofrezca; ni un dirigente de partido, por ignorante que nos pueda parecer o como se nos quiera presentar, da ningún paso sin saber dónde se mete ni qué beneficios electorales le puede aportar entrar al trapo. Lo que sí que hay de cierto es que todo este baile de tertulias y encuestas es fruto de una estrategia que funciona, no ya sólo a beneficio de PODEMOS como podemos pensar y así nos han hecho ver; sino también y sobre todo –sorpresa, sorpresa- en beneficio del PP. Os explico.

Uno de los mensajes de Pablo Iglesias en referencia a los dos grandes partidos nacionales es que “se les ha acabado el chollo en el mercado de las ideologías”. Ese mercado al que se refiere no es otro que el de los electores, el votante posicionado ideológicamente entre la izquierda y la derecha. Aunque Pablo Iglesias también proclama que la autoubicación ideológica ya no nos sirve para comprender la política en este país y habla, como aquélla serie británica, de los de arriba y abajo; la posición ideológica en el eje sigue funcionando a la perfección para hacerse una idea clara y fiable –tan fiable como lo acredite la ficha técnica de la encuesta- de cómo se ha levantado el electorado ese día.

La pregunta dice: “¿en qué casilla se colocaría usted?” habiendo diez casillas que van desde el 1 –izquierda- y el 10 –derecha-. El resultado en la postelectoral del CIS de mayo de 2014 fue que la media ideológica de los españoles está en el 4,54, un punto por debajo del centro aritmético del eje que es el 5,5 –hay 10 posiciones-. Es decir, la media ideológica del electorado español se encuentra en el centro-izquierda. Sin novedad en el frente. Esto ha sido siempre así desde que la democracia es postfranquista y el CIS pregunta. Ahora bien, si se cruza la auto-ubicación con el recuerdo de voto, la cosa empieza a ser más interesante. Así se identifica a los diferentes electorados. Se les puede poner uniforme de  colores según el partido al que han apoyado, tienen acento según la procedencia, y marcan zona de influencia y tamaño. Si se une a estos ejércitos de votantes la ubicación de los partidos políticos –o dónde sitúa el electorado a los partidos-, se consiguen unas coordenadas que marcan áreas de proximidad, espacios de afinidad y atracción definidos por la preeminencia y por la ausencia de una o varias fuerzas políticas. Es decir, cuán cerca o lejos están los electorados de las bases de los partidos. Si, además de eso, se barajan los datos de grado de simpatía, probabilidad de voto y se usa el comodín de la lógica y la cultura política, ¡enhorabuena!, ya podemos jugar al Risk.

Para jugar al Risk de la política patria es tanto o más importante saber dónde está tu electorado, tus tropas, tu mercado y qué hacer para alzarle; como saber dónde están tus contrincantes, en qué territorios compites contra ellos y cómo moverse en el tablero. Moverte tú y desplazar al otro en la interacción. Pura ley de Newton. Los mensajes que lanzan los dirigentes/tertulianos políticos tienen mucho que ver con estos movimientos ya que delimitan lo que se llama espacios de competencia política. ¿Empezamos?

Volvamos a mayo de 2014. El siguiente gráfico muestra el cruce de la posición ideológica con el recuerdo de voto –según la totalidad del censo electoral- en las últimas elecciones al Parlamento Europeo.

PODEMOS, GÉNOVA Y UNA TANDA DE RISK

La línea discontinua llamada “muestra” dibuja la totalidad de los encuestados que se auto-posicionan en el eje. El CIS nos dice que el punto donde existe un mayor número de electores es el punto 5 –“centro”-, seguido del 3 –“izquierda”- y que, a grandes rasgos, a la izquierda del eje hay más electores que a la derecha.

En cuanto a las líneas de colores, que representa el electorado de los diferentes partidos, tengo que de advertir que la encuesta inflaba en cuatro puntos porcentuales el voto a PODEMOS mientras que disminuía entre seis y ocho puntos el recuerdo de voto a PP y PSOE –siempre hay gente que miente-. Salvando la diferencia entre voto real y el voto recordado, vemos que el electorado socialista abarca desde la casilla 1 hasta la 5 del eje, igual que el de IU y el de PODEMOS aunque éstos en menor número, desapareciendo rápida y paulatinamente desde la casilla 6 hasta la 10. Por su parte, el electorado popular coincide prácticamente en su totalidad con el electorado de la muestra posicionado en las casillas 8-10. Podríamos decir que el PP no tiene competencia en las casillas 6-10 y no tiene presencia en las casillas 1-4. Vamos a traducir el gráfico en una especie de mapa/tablero de juego donde situar la preeminencia de la fuerza política en cada casilla ideológica.

Instrucciones: La extensión de cada una de las casillas –de izquierda a derecha marcando también el centro aritmético del eje y la media ideológica- corresponde a la cantidad de electores que la habitan –en tanto por ciento-. Los colores con los que están pintadas las casillas corresponden a la fuerza política mayoritaria, siendo colores más o menos vivos dependiendo si se trata de espacios de no-competencia –superioridad clara de un partido- o de competencia entre partidos.

PODEMOS, GÉNOVA Y UNA TANDA DE RISK

La lectura es bien simple: en la casilla 1 y 2 existe un predominio de IU sobre PODEMOS y PSOE. Desde la 3 hasta la 5 el PSOE predomina siendo hegemónico en la casilla 4. Desde la casilla 6 hasta la 10 la mayoría de votos –y en algunas casillas su totalidad- se los lleva el PP.

Miremos cómo estaba el mapa antes de que PODEMOS entrara en juego. Recuerdo de voto en las elecciones europeas de 2009.

PODEMOS, GÉNOVA Y UNA TANDA DE RISK

En 2009 había bipartidismo puro. Las casillas de la izquierda tenían menos cantidad de electorado y el PSOE era muy superior. IU ocupa ahora el terreno del extremo izquierdo del eje debido al aumento de votos añadido al acusado descenso de los socialistas. Desde el centro hasta la derecha también se han autoposicionado menos electores –probablemente hayan ido a engrosar la casilla del no sabe/no contesta- pero el PP mantiene la misma estructura en ambos comicios.

A simple vista parece que el único partido que pierde posiciones y fuerza en las casillas es el PSOE. El PP se mantiene firme a pesar de la caída de votos y escaños. En cuanto a PODEMOS, aunque se nos pinte como amenaza potencial y sea noticia el mismo día de las elecciones, en realidad no tiene mayoría en ningún territorio.

Completemos información: Evolución de la posición de la base media de los partidos políticos según los últimos barómetros del CIS.

PODEMOS, GÉNOVA Y UNA TANDA DE RISK

PODEMOS tiene su base más a la izquierda que la de IU -2,46 frente a 2,67-. El PSOE, aunque situado más a la derecha –más próximo a la media aritmética del eje-, prácticamente coincide con la muestra nacional, media que se está desplazando sensiblemente hacia la izquierda –en este último barómetro de Octubre marca la posición más a la izquierda que ha ofrecido en veinte años-. Todo lo contrario del PP, partido más distanciado de la muestra y que, además, se desplaza de ella alejándose hacia la derecha.

Imaginemos que somos estrategas políticos y que, por ejemplo, Cospedal como Secretaria General del PP contrata nuestros servicios en forma de simulación o lo que hubiera sido una contratación en diferido en partes de lo que viene a ser una retribución salarial con retención. Además de aclarar de qué forma se nos pagará, ¿qué le aconsejaríamos al PP para que gane las elecciones?

El Partido Popular no es el partido más valorado ni tiene los líderes mejor valorados. La crisis, los recortes, el gasto social, los escándalos de corrupción, las promesas incumplidas, tres años de Gobierno sin grandes éxitos –o ninguno- que poder presentar… Ya es seguro que no se va a revalidar la mayoría absoluta. De hecho, si no fuera porque el PSOE es un zombie, el PP ya habría perdido las próximas elecciones. ¿Qué le proponemos? Primera clase de estrategia política: tener un enemigo claro moviliza al votante más conservador. Identificar una amenaza aseguraría que los votantes que ha perdido el partido y no tienen otra fuerza política bajo la que cobijarse, vuelvan bajo la protectora ala de la gaviota azul. Definamos el mensaje: La que le puede caer encima al elector conservador –a España- es gorda si se llevase a cabo tal o cual programa político o gobernara tal o cual insensato, delincuente, asesino o separatista. Definamos al enemigo: El PSOE no nos sirve. Es un débil contrincante en la oposición, no un enemigo. Se dan la mano en diferentes asuntos de Estado y en ocasiones forman frente común. En algún momento un mismo electorado ha podido votar tanto a PP como a PSOE y si se le ataca le estaríamos desplazando hacia la izquierda, que es donde más hegemonía tiene, y por lo tanto le daríamos oxígeno, y alejaríamos al PP aún más de la media de la muestra. No conviene. En cuanto a IU es un viejo diablo que ya no asusta. Además, nunca grita “vamos a ganar las elecciones”, y si lo dice nadie le cree. PODEMOS, sin embargo, es un enemigo perfecto. Es nuevo, es una formación rara porque se sale de lo común y conocido, su líder es feo y encima le gusta salir en la tele. PODEMOS como enemigo tiene otra ventaja: electoralmente el PP no compite contra él de forma directa. No comparten electorado ni se encuentran en ninguna casilla ideológica, con lo que atacarle no supone riesgo alguno. Vamos a la práctica.

“Hay que estar preocupados porque haya más de un millón de personas que voten a un partido que tiene como modelo la Venezuela de Maduro o el castrismo de Cuba”. “Nosotros somos el partido del empleo, otros dicen “podemos”. Nosotros hacemos y miramos para adelante”. “PODEMOS está con el castrismo, con el chavismo y con ETA”. “Los votantes de PODEMOS son los mismos que han realizado escraches”… Los titulares de prensa centraron el protagonismo en PODEMOS durante todo el verano con declaraciones de los líderes populares mientras el PSOE le ninguneaba e IU le hacía ojillos. Ese protagonismo tuvo su reflejo en el barómetro del CIS de Julio. Cruce entre la posición ideológica y la intención de voto en las generales de 2015:

PODEMOS, GÉNOVA Y UNA TANDA DE RISK

PODEMOS supera a IU en la casilla 1 y 2, le gana la casilla 3 al PSOE y le debilita en la casilla 4. Mientras tanto en el flanco derecho del eje el PP sigue habitando apaciblemente, como era de esperar. El centro, sin embargo, se disputa por igual y por primera vez entre tres partidos. PODEMOS es para los populares, por fin, contrincante además de enemigo. Se libran la batalla en el centro por un puñado de votos, aunque en un grado menor que la que ambos partidos libran contra el PSOE.

El millón doscientos mil votantes; cinco de los 54 escaños europeos frente a los 6 de IU o los 4 de UPyD; o el hecho de que PP y PODEMOS tuviesen tantísima distancia en el eje ideológico no parece justificar la atención desmesurada que se le ha dado a PODEMOS por parte de Génova. En psicología es bien sabido que lo peor que se puede hacer frente a una ofensa, ya sea ésta objetiva o no, es defender las propias creencias si no queremos aumentar y prolongar el conflicto. La línea estratégica que se ha seguido de forma contraria a esta tesis sólo puede ser voluntaria. Se ha delimitado una línea divisoria que separa, en términos acuñados por la nueva formación y digeridos por todos los actores políticos, a los de la casta de los demócratas. No sólo se vuelve a reducir, pues, la vida política a dos bandos sino que, en su simplicidad, se domestica al votante y se le llena de prejuicios e ideas preconcebidas que se van a cumulando tertulia tras tertulia –enseñanza Losantos-. Ambos partidos han ejecutado perfectamente sus mensajes y han identificado bien a sus enemigos. El barómetro de Octubre, que anuncia la llegada de PODEMOS a la primera línea del frente, ofrece los primeros datos que señalan cómo ese enfrentamiento buscado se ha traducido en una bola de nieve imparable de simpatías hacia el nuevo mientras que el votante del PP se esconde en esa “mayoría silenciosa” que tanto gusta a Soraya. Cruce de autoposición ideológica con la estimación de voto más simpatía –la famosa cocina-  para las generales de 2015.

PODEMOS, GÉNOVA Y UNA TANDA DE RISK

Mientras el PP sigue intacto e imbatible en su zona de no-competencia, PODEMOS se hace con el extremo izquierdo del eje y ya supera en el centro al PP y PSOE, partido este último que ha recuperado algo de espacio en las casillas de la izquierda y que compite por igual contra PODEMOS en la 3. Esta reaparición del electorado socialista en el centro de la izquierda bien podríamos llamarlo efecto PdroSnchz ya que se debe a la imagen –y sólo eso- proyectada por el nuevo y renovado líder socialista.

Mientras se habla del fin del bipartidismo, lo cierto es que la realidad política se ha reducido, de nuevo y hasta la fecha, a dos grandes opciones: o PODEMOS o PP. El PP está consiguiendo con ello seguir siendo un partido con capacidad de gobernar minimizando el efecto de los escándalos y una impopular gestión de gobierno. Esta situación tampoco sería posible si el PSOE no siguiera en paños menores. Pedro Sánchez, a pesar de sus intentos por desmarcarse del PP y avanzar hacia la izquierda –lo del 135 de la Constitución es un ejemplo-, todavía no ha sabido adaptarse al nuevo mapa ideológico más escorado que nunca hacia la izquierda. Tampoco parece estar listo para combatir en muchos de los frentes que el nuevo partido político ha abierto en territorio histórico socialista. Podemos afirmar que PODEMOS, a pesar del nuevo clivaje que comenta Pablo Iglesias sobre los de arriba y los de abajo, viene de la izquierda y tiene una base ideológica y un medido futuro programa de acción desde la izquierda para la conquista del centro, su nuevo horizonte. O eso es lo que se puede leer cuando Pablo Iglesias recuerda la figura del Felipe González del 82 y proclama, cual Kennedy en Berlín “yo también soy socialdemócrata”. Por suerte y para divertimento de los viciosos de la política, todavía se esperan cambios, de entrada, capitaneados por PODEMOS. Hay que reconocer que es PODEMOS quien lleva la iniciativa del juego ya que ha sido quien ha golpeado el tablero; pero no debemos de olvidar que es el PP y su mayoría absoluta quien marca las reglas. Ante la decisión de PODEMOS de concurrir o no a las elecciones autonómicas y municipales, hay que prestar atención a los experimentos y globo sondas que se están lanzando desde las filas conservadoras sobre posibles cambios en la ley electoral –caso Castilla-La Mancha o la propuesta de lista más votada para alcalde, por ejemplo-. Tampoco hay que subestimar al PSOE, partido de gran fuerza electoral. Si bien todavía no ha despertado tras cinco años de hibernación, el futuro político del país depende de lo bien o lo mal que juegue sus cartas y cómo sepa dirigir a su electorado. La cuenta atrás empieza ya. Sólo hace falta un candidato oficial a la presidencia del Gobierno.

Cenzo A. de Haro

@cenzoadh

3 Comentarios

  1. Un análisis sublime, sin tropezar en subjetividades. Recomendado.

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