PERSPECTIVA POLÍTICA: NUEVOS PARTIDOS, NUEVOS GOBIERNOS

Un artículo de Cenzo A. de Haro para ColumnaZero.
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Un artículo de Cenzo A. de Haro para ColumnaZero.
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Desde los inicios de nuestra joven democracia, no se había vivido con tanta expectación la constitución de las corporaciones municipales. Conexiones en directo, debates sin freno y el masivo uso de las redes sociales capitalizaban una jornada de cambio histórico protagonizado por las grandes ciudades y los nuevos partidos.  Echamos un vistazo a la nueva configuración del mapa político municipal a partir de los recién nombrados ediles de las capitales de provincia.

Los resultados electorales municipales del pasado 24 de mayo dejaron claras dos cosas: una, la tendencia de apoyo al alza hacia las nuevas fuerzas políticas se confirma con la entrada de las mismas en la mayoría de los ayuntamientos nacionales; y dos, la pérdida de más de dos millones de votos del Partido Popular y el paulatino descenso de votantes del PSOE e IU indican no sólo el cambio de la estructura electoral patria, sino también la voluntad de cambio de los electorados acerca de quién hace la política y cómo se ha de empezar a hacer. La jornada electoral se vivió de forma tensa e incierta; las emociones han vuelto a tener un papel importante en el juego político y los contrastes son más acusados. El PP había ganado las elecciones pero los pésames en Génova se sucedían en cadena. Mientras tanto Ada Colau lloraba su triunfo en Barcelona, Manuela Carmena quería seducirnos a todos desde el futurible gobierno de Madrid, Rita Barberá se quejaba de una buena hostia aun llegando la primera, en Cádiz Teófila ni estaba ni se la esperaba y el resto de gobiernos, incluso los de Castilla y León, tenían que pasar por algún tipo de pacto. Todo había cambiado. O había vuelto. Desde el primer momento se tiró de aritmética y predicciones, se anunció el fin de las mayorías absolutas, la necesidad de negociar; y Albert Ribera y Pablo Iglesias saludaban en la puerta del baile a los alcaldables entrantes, haciendo ojillos y caídas de párpados mientras los populares, en un rincón, le daban vueltas a una misma evidencia: nadie va a querer bailar con nosotros. Aunque los resultados electorales y la formación de los nuevos gobiernos municipales le hayan servido al PP el discurso perfecto para lanzarle a su votante conservador –ese que ya oímos de “el único programa que tiene el PSOE y PODEMOS es echarnos”; “Pedro Sánchez es un radical de cuidado”; “Ciudadanos no es de confianza”; o “el único voto útil para el PP es el voto al PP”- Rajoy sabe que el único resultado bueno que garantice su permanencia en el gobierno es una mayoría absoluta; y parece haber captado el mensaje de la ciudadanía, el “renovarse o morir”, y se prepara para un cambio sin precedentes en el gobierno de la nación –que ya es mucho sabiendo cómo es nuestro Presidente-.

El caso es que los cambios respecto a las anteriores elecciones municipales son muy visibles, profundos y, como vemos, multicolor.

PERSPECTIVA POLÍTICA: NUEVOS PARTIDOS, NUEVOS GOBIERNOS

Tanto PP como PSOE siguen siendo partidos mayoritarios y conservan un gran número de capitales de provincia. Aun así el desalojo del PP en los gobiernos municipales es, como mínimo, inquietante. El Partido Popular ha perdido 15 de los 34 gobiernos que tenía, sobre todo por la ausencia de las mayorías absolutas que ostentaba. Esta situación ha conferido la alternancia política tradicional constituyendo alcaldía socialista en las capitales andaluzas de Sevilla –históricamente muy disputada e igualada con el PP-, Huelva y Córdoba, donde tocan gobierno por primera vez. El PP mantiene feudo en Málaga y se hace con el bastón de mando en Granada y Almería tras el apoyo pasivo last minute de Ciudadanos. En Castilla y León el PSOE gobernará en Valladolid –donde desbanca al polémico De La Riba-, obtiene mayoría absoluta en Soria –su única mayoría absoluta en una capital- y revalida Segovia. No muchas más sorpresas para el PP salvo Zamora, único ayuntamiento de capital donde gobernará IU. Huesca también tendrá alcalde socialista, aunque dicha formación pierde la capital de Aragón al saberse superada por Zaragoza en Común. El desastre popular en la Comunidad Valenciana es alarmante. Castellón y Alicante tendrán gobierno socialista. Además se imponen en ciudades importantes de la Comunidad como Elche, Villareal, Paterna, Torrent, Gandia, Alcoy; y habría que añadir los cambios capitaneados por Compromís, como Sagunto, o Los Verdes en Torrevieja. En Murcia, si bien la capital y Yecla se mantiene con pactos del lado de los populares –y a la espera de , el PP ha perdido más de la mitad de los gobiernos municipales. El PSOE recupera plazas históricas como La Unión o Jumilla mientras que una candidatura ciudadana forma gobierno en Cartagena. En Asturias, Oviedo tendrá alcalde socialista tras 24 años en un pacto con Somos que no ha tenido su reflejo en el Ayuntamiento de Gijón. Palma de Mallorca y Las Palmas son las otras dos capitales de provincia que caen del lado socialista. También muy comentados van a ser los más de cuarenta ayuntamientos que obtiene Bildu, incluyendo el de Pamplona.

El beneficio que obtiene el partido de Pedro Sánchez como fuerza mayoritaria con capacidad de gobernar pactando con un número diverso de partidos, muy al contrario que el PP que apenas tiene opciones, es abrumador. Una cosa que ha sabido hacer perfectamente el PP es definir bien sus mensajes y repetirlos hasta la saciedad. Es una regla de manual para la buena dirección de una campaña política. Uno de los mensajes de estas municipales ha sido su posición firme de que el gobierno municipal debe de ser ocupado por la fuerza más votada. Este mensaje salió a debate el año pasado por diferentes globos onda y el expermiento-Cospedal en Castilla-La Mancha. Ahora la idea ha calado y, además, se ha convertido en una marca indivisible al propio nombre del PP. Hoy encendemos la radio o la tele y ahí la tenemos, periodistas y contertulios llamando al PP por su apellido: “fuerza más votada”. No es de extrañar porque, aunque el PSOE se dejara seducir por la idea hace algún tiempo –hemos de recordar que, por sistema, el partido que gobierne siempre tiene más posibilidades de ser la fuerza más votada en las siguientes elecciones-, nunca antes como ahora se minimizarían tanto las posibles pérdidas por la propia gestión –mala- de gobierno.

Recuperemos el mapa de los colores ganadores antes presentado y vamos a añadirle dos más donde presentamos en uno a las capitales de provincia en las que se ha producido un cambio de gobierno municipal; y en el otro aquellas donde quien gobierna no es la fuerza más votada.

PERSPECTIVA POLÍTICA: NUEVOS PARTIDOS, NUEVOS GOBIERNOS

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2011 fue un año de cambio desviado, digamos, ya que hemos podido comprobar que no ha habido una continuidad de los resultados electorales obtenidos –si bien también es cierto que el panorama político y social ha cambiado mucho-. En 2011 la crisis económica y la mala imagen del gobierno de Zapatero e interna del PSOE propinó un descenso poco habitual de voto socialista en las municipales y un aumento sin precedentes de voto al PP. En el mapa cuantificamos 14 cambios de gobierno municipal en las capitales de provincia, cambios en su mayoría favorables al PP –Andalucía, Baleares, Huesca- o nacionalistas –A Coruña, Girona, Barcelona y Guipúzcoa-. Esos cambios de gobierno fueron todos producidos porque el alcalde fue vencido en las urnas por su oponente directo –como indicamos el candidato popular que vence, en la mayoría de los casos, al candidato socialista-. Los gobiernos socialistas de Lugo, Orense, Segovia y Zaragoza se debieron a que el PSOE pudo acceder al gobierno municipal pactando con otra fuerza política sin ser el partido más votado. En 2015 pasamos de 14 a 24 cambios de gobierno, es decir, más de la mitad de los gobiernos en las capitales de provincia españolas ha cambiado, sin contar con Ceuta y Melilla.

Si la ley que pretendía aprobar el PP hubiese estado vigente para estos comicios, el PP no habría perdido 13 de las 15 capitales de provincia que ya no va a gobernar ya que, por las urnas, sólo perdió A Coruña y Huelva. Probablemente, y siendo especulativo, esa situación habría dado como resultado ayuntamientos inestables de difícil gobernabilidad y con la mayoría absoluta de los electores y la ciudadanía en contra; pero el argumento que le otorga esta realidad al PP para plantear su posición frente a sus contrincantes políticos es incuestionable. No es para afrontar las próximas Generales encerrándose en ella y ser impermeables, pero es una buena posición de defensa. Y es la que van a tener. Y es donde van a poner el foco: en el mal hacer de los nuevos alcaldes de los municipios que han perdido.

Si comparamos los tres mapas vemos una similitud clara. La gran mayoría de los cambios de gobierno que se han producido en las capitales de provincia han sido en perjuicio del PP, o lo que es lo mismo, favorables al PSOE y a las candidaturas de unión popular. Con el caso aislado de Toledo, donde los socialistas mantienen el gobierno municipal aun sin ser la fuerza más votada; y salvando el caso de Soria y Huelva, donde ha ganado el PSOE, y A Coruña donde ha ganado Marea Atlántica, la constitución de los nuevos ayuntamientos se ha podido producir por una política de pactos donde el PP no ha tenido acceso ni margen de maniobra, probablemente por su estrategia autárquica y su autoexclusión en los debates públicos, alimentar su argumento del “todos contra mí”. El cambio que se ejecutó ayer es el cambio de pasar del caciquismo a un sistema de partidos fragmentados donde tendrá más éxito quien más rápido se flexibilice; una situación muy parecida a los primeros años post Pujol en Catalunya. El futuro que viene es el que dice que ganar las elecciones no es necesariamente tener más votos que el otro –que sí- pero, sobre todo, tener mayor capacidad de pactos con el resto de fuerzas políticas. El PSOE, tras el 24M y las elecciones andaluzas, se ha descubierto con más talento que los populares para estos menesteres de formar gobierno en tiempos convulsos; pero con permiso de Pedro Sánchez, y a la espera de saber qué tipo de beneficios o desgastes le conferirán los recién instaurados gobiernos –recordemos que en el caso catalán el PSC salió muy mal parado mientras que su ex socio, ERC, es actualmente una de las fuerzas más votadas- los vencedores reales de este proceso democrático han sido las candidaturas ciudadanas. Partidos como Ganemos, Ahora, En Común… asociadas a partidos como PODEMOS, EQUO y en algunos municipios IU, son las vencedoras reales de este proceso. La jornada de ayer se recordará como histórica por la obtención de las alcaldías de las ciudades españolas más importantes por parte de nuevos partidos: Madrid, Barcelona y Zaragoza, como hemos dicho, sumando a Cádiz y A Coruña –junto a Santiago de Compostela donde las “Mareas” también fueron la fuerza más votada-. La atención mediática estuvo focalizada allí, en estos nuevos candidatos, en estas grandes ciudades, con esos nuevos partidos que accedían a nuevos gobiernos. En Valencia con Joan Ribó, el nuevo alcalde de Compromís. En twitter también, con los hagstags #AhoraLaGente o los más gráficos, #ColorPSOE. La atención va a seguir puesta en sus acciones de gobierno, en la evaluación al detalle de sus ediles y en cómo resuelven lo más difícil: satisfacer las enormes expectativas que han generado. Si llegar a gobernar hace unos meses parecía una utopía, salir de un gobierno puede resultar ahora tan fácil como azaroso.

Cenzo A. de Haro

@cenzoadh

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