NIEBLA TÓXICA EN CHINA, LA PELÍCULA SIN ESTRENAR

Un artículo de David Puertas Graell para ColumnaZero.
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Un artículo de David Puertas Graell para ColumnaZero.

Michael Bay (Armageddon), Roland Emmerich (Independence Day)  o Alex Proyas (Señales del futuro) son los cineastas que más veces imaginaron el apocalipsis final. En muchas de las ocasiones, con cierta mirada crítica al mundo real.

Harbin y Changchun, situadas al noreste de China, en las zonas fronterizas con Rusia y Corea del Norte, son las ciudades protagonistas de una catástrofe incontrolada. Como ya ocurrió en un pueblo llamado Dante´s Peak, la furia de la naturaleza, esta vez en forma de niebla tóxica, vuelve a avisar al mundo entero de que algo no anda bien.

Durante unos días, los habitantes de estas ciudades estuvieron bajo la alerta roja impuesta por las autoridades meteorológicas. Las mascarillas se hacen imprescindibles para salir a la calle, las escuelas cierran sus puertas un par de días y los ciudadanos no saben si viven un fenómeno paranormal o si no es más que el inicio de una rutina.

La contaminación es el síntoma de un país dependiente del carbón y con un desmesurado número de vehículos que circulan diariamente por sus calles.

La promesa tardía.

A mediados de septiembre, China auguraba un futuro mejor: su Gobierno se comprometía a reducir el 70% del uso del mineral para consumo energético apostando por el gas natural y la energía nuclear. Además, el Consejo de Estado asegura en este plan para reducir la contaminación que ésta “daña la salud de la gente y debilita la armonía y la estabilidad social”. Así, añade: “garantizar un aire limpio está relacionado con la sostenibilidad del crecimiento económico y la capacidad de cumplir el sueño del gran renacimiento de la nación china”. Un mes después, una densa niebla cargada de asfixiantes niveles de polución visita varias zonas del país.

La primera de las decisiones en busca de una solución se enmarca en las limitaciones al tráfico. Los días con índices peligrosos de polución sólo podrán circular la mitad de los automóviles de la ciudad (dependiendo de si su matrícula es par o impar). Teniendo en cuenta que el fenómeno se debe al uso de carbón en la calefacción comunitaria; Quizá estar en un sitio caliente acabe siendo un privilegio. O, si todo sigue igual, puede que el placer esté en respirar.

No es una sinópsis. Esta historia, a diferencia del resto, no hace referencia a una película de ficción. Todo lo contrario. Sus directores hemos sido todos durante mucho tiempo. Y ahora, la impaciencia pone al mando de las decisiones a aquellos que siempre defraudan. Ya solo cabe esperar a comprobar si esta semblanza se convierte o no en trilogía.

David Puertas Graell

@davidgraell

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