MODA MASCULINA: ESTIMADO SEÑOR BARBUDO

Un artículo de Alberto Atalaya para ColumnaZero (Foto: pasarlea Vivienne Westwood)
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Un artículo de Alberto Atalaya para ColumnaZero (Foto: pasarela Vivienne Westwood)

Cada vez la moda barbuda está más extendida por todas nuestras calles. Hace menos de una década, se escuchaban palabras como descuidado, desaseado o dejado, para hacer referencia a los hombres con barba. Este año, la revolución barbuda parece destinada a triunfar, alejada de tener que jugar un papel cultural, social o religioso, la barba se posiciona como un elemento más del universo estético.  

La barba, a lo largo de la historia ha significado desde dejadez, hasta intelecto y recogimiento,  incluso ha sido sinónimo de sabiduría, potencia sexual o estatus social alto. En la mitología ha estado muy presente con las representaciones de Zeus o Poseidón.

La barba ha sufrido cambios. Las primeras apariciones  fueron en los faraones del antiguo egipcio, que dejaban relucir una barba, que solo la dejaban crecer en el mentón, trenzadas con  hilos de oro, como forma de simbolizar su magnificencia. En Mesopotamia era símbolo de riqueza, mientras que en  la India, con sus enormes barbas que rozaban el suelo (Sadhus), podían llegar a pagar deudas con ella. Pero, el osado Alejandro Magno, terminó con esa supremacía de la barba, ordenando a sus soldados afeitársela.

Donde obtuvo una mala fama, fue en la época Romana, ya que, en los últimos años de la república, la barba era considera dejadez y miseria, a la vez que aparecían  los primeros cuidados faciales con aceites. Aun así terminaron por copiar hasta en ese aspecto a los griegos y finalmente volvieron a enredarse en ella, sucumbiendo ellos también a la moda del momento.

Durante el renacimiento la utilización de la barba  varió mucho. En el S. XV era común el afeitado, salvo en piratas. Pero la tendencia cambio en el S.XVIII, sobre todo en países como Estados Unidos, donde sus líderes se dejaban una personal barba, como es el caso de Abraham Lincoln. Muchos se apuntaron a dejarse barba, por aquel entonces sinónimo de poder y estatus, influenciados por la moda europea donde era familiar entre las figuras estadistas y culturales.

Pero probablemente en los años sesenta, el bello facial estuvo muy presente. Su auge fue tal que, probablemente,  era el único aspecto en el que coincidían tanto hippies como hombres de negocio. Introducido por el movimiento “beatniks”, las décadas anteriores las barbas sólo eran vistas entre el sector sindicalista, mientras que Hollywood marcaba tendencias de hombres bien afeitados como espejo de la elegancia y la masculinidad. Bigotes como el del artista surrealista  Salvador Dalí,  se convirtieron en iconos y señas de identidad.

Actualmente, la barba cada vez es más protagonista,  tanto en pasarelas como en diversas campañas de publicidad. Los hombres, siguiendo la tendencia del cuidado  corporal acuden a hábitos de higiene para mantener una barba cuidada y con una silueta a veces no bien definida. Aunque lo más frecuente sea una barba, de dos o tres semanas, se ha demostrado, según estudios que los hombres que menos se afeitan, mantienen una salud facial mayor, que los que sí. Ya que protege contra cuantiosos agentes, puede llegar a bloquear un 90 por ciento de los rayos ultravioletas, además evita la foliculitis.

Vivienne Westwood en el 2012, introdujo en sus desfiles la vuelta de esta tendencia discontinua, con sus largas barbas congeladas. Y seguidamente diversos diseñadores no han hecho oídos sordos y han jugado con ella. Incluso hemos tenido, la última sorpresa del diseñador Tom Ford, lanzando una línea lujosa de cosmética para hombres.

Existen muchos tipos de barba y,  según el rostro, debemos recortarla de una manera o  de otra, aunque la barba circular (la que une barbilla con bigote) es la que va a cualquier tipo de rostro. Si personajes como, Brad Pitt, Quim Gutierrez  o Johnny Depp  se convierten en habituales de esta moda, cierto es que la aparición de modelos como Christian Göran o Mateus Verdelho, están comprobando como sus ofertas se ven multiplicadas.

Alberto Atalaya.

alberatalayaczmoda@gmail.com

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