LO MEJOR DE LA EXPOSICIÓN DE HERMÈS “ESENCIA DEL CUERO”

Un artículo de Andrés Arteche para ColumnaZero Moda.
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Un artículo de Andrés Arteche para ColumnaZero Moda.

Madrid y París quedaron estrechamente unidas gracias a la exposición de Hermès “Esencia del cuero” en el Palacio de Cibeles. Esta “unión” solo duró del 25 de septiembre al 13 de octubre de 2013, y si a alguien se le pasaron las fechas, ColumnaZero Moda estuvo allí y no se perdió ningún detalle para poder contároslo todo.

La familia Hermès no solamente supo escoger un oficio sacrificado, que requería muchas horas de trabajo artesanal al día, sino también convertir cada uno de sus productos en grandes obras de arte, que durante seis generaciones han permanecido eternos gracias al “elixir del cuero”.

Como todo trabajo duro tiene su recompensa, ¿qué mejor forma había para dar a conocer su historia  al público a lo largo de más de 170 años? La respuesta se materializó en 13 salas que conformaron la maravillosa exposición “Esencia del cuero” y que nos contaban, paso a paso, la pasión, dedicación y ante todo admiración que la familia Hermès siente por esta forma de expresión.

En sus primeras salas pudimos conocer de primera mano la materia reina, “el cuero”, en sus diferentes formas (piel girada, de avestruz, de cocodrilo…) gracias a las diversas muestras que quedaban al alcance de los cientos de curiosos y seguidores que visitaban dicha exposición cada día. Además, las primeras sorpresas comenzaban a aparecer cuándo nos encontramos con un artesano de la casa que se atrevió a construir un bolso Hermès en vivo y en directo.

El diseño no es solamente el principal protagonista en las diferentes creaciones de la marca francesa, sino que además se trasladó a la interactividad de las siguientes salas. Animaciones de luz destacaban cada uno de los cierres que Hermès ha utilizado a lo largo de su historia y además, la música estaba ligada a otros accesorios más llamativos como una guitarra eléctrica o una moto que captaban de forma pasmosa nuestra atención.

Sin darnos cuenta llegábamos a la parte más artística de la exposición al descubrir una sala que nos hizo sentir en pleno zoco árabe, mostrando todo tipo de bolsos y maletas para aquellas personas con un espíritu más nómada. El siguiente ambiente que nos embriagó fue la sala que hacía honor al primer producto que Hermès empezó a tratar y comercializar: los equipos ecuestres que se mimetizaban con el entorno gracias a su deliciosa decoración.

Finalizamos nuestro recorrido con una de las salas que más encanto despertó entre nuestros sentidos, sobre todo el visual, aquélla dedicada a los pedidos personalizados por parte de los clientes más desafiantes que la marca francesa nunca antes había conocido. Pasando por una funda para manzanas, un caballito mecedor de juguete hasta llegar a una gran silla de montar vestida con unas majestuosas alas en piel multicolor que resumen a la perfección la filosofía de la marca Hermès:  atreverse no solamente a dar respuesta a las necesidades más básicas sino también alcanzar metas que parecían imposibles apostando por la calidad.

Andrés Arteche López

@AndresRTX

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