LAS SEIS CUERDAS DE LA SEDUCCIÓN

Un artículo de Asier Sannio para ColumnaZero (Foto de Partie Traumatic)
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Un artículo de Asier Sannio para ColumnaZero (Foto de Partie Traumatic)

Siempre ha habido algo misterioso, extrañamente cautivador en una guitarra. Quizás sea por esas interminables curvas que recuerdan al cuerpo femenino, o puede que por la excitación que produce el reverbero emitido por sus cuerdas cada vez que alguien pasa los dedos sobre ellas. Es la clase que le confiere a su portador, el toque alternativo del músico soñador.

Es indudable que la guitarra ha sido el instrumento por excelencia durante las últimas décadas, además de por su inconfundible sonido, por la actitud y el toque distintivo que le confiere a su portador. Pues bien, según un reciente estudio publicado en la Universidad de Bretagne-Sud, en Francia, la guitarra hace que los hombres resultemos más atractivos en ojos de otras personas (solteros, tomen nota).  La investigación, que viene respaldada por otra realizada previamente en Israel, dictamina que los músicos masculinos son buenas opciones para formar una pareja en distintas culturas.

Para comprobar su teoría, Nicolas Guéguen, autor del estudio, hizo que un atractivo joven de 20 años se acercara a unas 300 mujeres de entre 18 y 22 años que paseaban aleatoriamente por el centro de una ciudad francesa. El joven se presentaba y, acto seguido, les adulaba con un “creo que eres muy guapa” y les pedía su teléfono para citarse otro día.

Los músicos son percibidos como buenas opciones para formar pareja (Foto de Fermatta)

En un tercio de esos intentos de conseguir un teléfono, el joven llevaba consigo una funda de guitarra (deduzco que dentro llevaría el instrumento); en otro tercio, una bolsa de deporte y en el último tercio, no llevaba nada. El 31 por ciento de las mujeres a las que el joven se acerco con la guitarra accedió a darle su número de teléfono. Cuando llevaba la bolsa de deporte solo accedieron un 9 por ciento y cuando no llevaba nada el 14 por ciento. La moraleja está clara, ¿no?

Lo curioso del estudio es que no hace falta saber tocar la guitarra para causar sensación; el simple hecho de llevarla colgando en el hombro resulta ya de por sí atractivo. Esto quizás se explique con otro estudio (sí, otro más) realizado por los investigadores Vanessa Sluming y John Manning en el que proporcionaban ciertas evidencias entre la relación de la música y la exposición prenatal a la testosterona. Según ellos, “la testosterona estimula el crecimiento del lado derecho del cerebro, lo cual facilita el talento musical. De esta manera, el ser hábil con los instrumentos es una señal de (ahí es nada) la capacidad fertilizante de los hombres”.

Si bien estos estudios no son siempre exactos al 100 por cien, podemos al menos deducir de ellos que estas seis cuerdas atadas a un pedazo de madera pueden servirnos para perfeccionar nuestras artes de seducción.

Tomen nota y a por una guitarra.

Asier Sannio

@asannio

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