LA OSCURA TRASTIENDA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

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La historia de los medios de comunicación no es la historia de libertad de expresión y de pluralidad informativa que nos hacen creer. La realidad es que sólo puede haber una línea editorial: la defensa del mercado.

El producto informativo, antes de que llegue al público, está condicionado por los propietarios de los medios, anunciantes, políticos, lobbys…Por lo tanto, es un error pensar que la desinformación es sólo culpa de las prácticas profesionales de los periodistas. Por todo ello,  debemos saber quiénes son los dueños del medio. También debemos tener en cuenta que los grandes medios están bajo el control de multinacionales y bancos.

Sin embargo, las empresas que se dedican a la información no desvelan quiénes son sus dueños. Además, tienden a silenciar sus propios escándalos. Por ello, podemos pensar que si los medios nos ocultan las cuestiones negativas sobre su propia empresa, harán lo mismo con noticias que perjudiquen a políticos de su confianza. Así, tendremos un resultado distorsionado de la realidad.

Respecto a las relaciones de los medios con la banca, es inevitable que los grupos necesiten apoyos bancarios. En muchos casos, tienen deudas millonarias cuyas fechas de devolución ya han vencido. Por ello, la banca le impone condiciones y exigencias de todo tipo. Tal y como señala Pascual Serrano en su libro Traficantes de información, las necesidades constantes de financiación y liquidez de las empresas de comunicación las convierten en rehenes constantes de la gran banca. Los medios no entran en quiebra porque los bancos tienen algo más valioso que el dinero. Tienen la capacidad de crear opinión y de ocultar informaciones perjudiciales a sus intereses. Su propiedad es la audiencia.

El periodista, Javier Ortiz, no pudo contar en su columna del diario El Mundo, cuestiones que abordaba un libro sobre los métodos de Emilio Botín, gran patrón del BSCH. Ortiz recordaba la influencia del Banco Santander en el mundo de los medios de comunicación mediante la publicidad, patrocinios o accionariado.  Tampoco vio la luz un artículo que escribió sobre la jubilación de José Ignacio Goirigolzarri, consejero delegado del BBVA que ascendía a tres millones de euros anuales. Nunca fue publicado en un diario del grupo Vocento por su estrecha relación con el BBVA. Por ello, según decía Ortiz: “criticar al BBVA en las páginas de un diario del grupo Vocento era una pretensión imposible”.

En cuanto a la presencia de la publicidad, es evidente que tiene una gran influencia en noticias concretas que afectan a sus intereses comerciales y empresariales. Utilizan el “chantaje económico”: las empresas necesitan ingresos publicitarios y a cambio deben aceptar unas directrices. En esta línea, se muestran varias noticias escandalosas que no han salido a la luz gracias al contrato de publicidad que esa empresa tiene con los medios.

En 2001, Javier Ortiz contaba cómo silenciaron los medios la presencia de legionela en las torres de refrigeración de El Corte Inglés. Además, lanzaba una reflexión sobre por qué nadie ordenó el cierre del centro comercial. Él mismo respondía: “porque El Corte Inglés es uno de los principales anunciantes de España”. Esta empresa ocupa un lugar de honor en los ingresos por publicidad de todos los medios de comunicación, por eso nadie quiere enfadarlo.

En enero del 2010, TVE emitía un reportaje sobre el duelo entre Galerías Preciados y El Corte Inglés. Curiosamente, su emisión coincidió con el retiro de publicidad de la televisión pública cuando ya no le importaban los ingresos publicitarios de los grandes almacenes.

Por lo tanto, Ortiz destaca que afrontar lo que aparece publicado en los periódicos sin tener en cuenta lo que se oculta en esa nutridísima trastienda es engañarse a uno mismo y engañar a los demás. Además, se observa que, ante todo, prima un proyecto empresarial y comercial. También se muestra la presencia en el accionariado de empresas que no tienen relación con la información: BBVA en Vocento, Telefónica en Prisa…

Margarita Rivière dijo en 2003: “El ágora pública de los medios de comunicación actuales, hoy está conducida por unos superejecutivos que han hecho de lo que podía haber sido el arte de la comunicación un territorio regido por la cultura del mánager: competición, beneficios y dinero como prioridad”. Por lo tanto, se demuestra que la libertad de expresión acaba cuando aparece el dinero y los nombres propios. En ocasiones, no es necesario investigar la ideología de los medios, sólo basta con seguir el rastro del dinero.

Enric González ya decía: “no hay que fiarse de las grandes empresas. Tienen otros intereses. Habrán de ser los periodistas los que se organicen, en cooperativas, en sociedades, como sea, para seguir haciendo información. Las empresas no son la prensa”. Por lo tanto, en este sentido creo que el periodismo no debe llevar un tinte de servilismo a los intereses de las grandes empresas. El periodismo es una herramienta de crítica no de manipulación. Es una máxima que los periodistas debemos reivindicar.

Eukene Oquendo Briones (@Eukene_O)

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