LA NAVIDAD MÁS CURIOSA DENTRO Y FUERA DE ESPAÑA

Un artículo de Adriana Sánchez-Cerrudo
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Un artículo de Adriana Sánchez-Cerrudo

Llega diciembre y en España los turrones se convierten en el postre más exquisito del menú y montar el portal de Belén se convierte en todo un ritual en el que no falta ni el más mínimo detalle -caganer incluido-. Incluso, Papá Noel se ha ido colando en las chimeneas de las casas españolas cargado con su saco repleto de regalos hasta convertirse en un personaje navideño más.

Sin duda, existen un sinfín de tradiciones durante estas fechas y cada país cuenta con costumbres que sorprenden más allá de sus fronteras. A continuación, te contamos algunas de las celebraciones más peculiares.

Entrega sorpresa. Aunque nuestras tradiciones navideñas son algo que ya forma parte de nuestra cultura y manera de vivir, seguramente muchas de ellas resultarán surrealistas si se las contamos a un extranjero. Entre algunas de las tradiciones más peculiares de nuestro país encontramos el Tió de Nadal. Se trata de un tronco con la cara pintada que se pone en todas las casas catalanas el 8 de diciembre. Cada noche se le “alimenta” hasta que el día de Nochebuena los más pequeños de la casa pegan al tronco con palos y cantan una canción que incluye estrofas como «Si no cagas bien, ¡te daré con un palo! ¡Caga, tronco!» para que “cague” los regalos.

Cuchara premonitora. En algunos pueblos de Eslovaquia y Ucrania existe una costumbre ancestral que comienza en cuanto la familia se sienta a la mesa a cenar en Nochebuena. Es entonces cuando el miembro varón más anciano de la casa lanza al techo una cucharada de “loksa”, un plato elaborado a base de pan y semillas de amapola. Se dice que dependiendo de la cantidad de “loksa que quede adherida al techo, las cosechas del año próximo serán más abundantes.

Navidad lectora. Islandia es el país donde el mejor regalo que puedes hacer y recibir en Nochebuena es un libro. Bajo el impronunciable nombre de ‘Jólabókaflód’ se esconde una tradición que consiste en pasar la noche del 24 de diciembre y el día 25 tranquilamente relajado leyendo un libro. Esta curiosa acción surgió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las restricciones económicas redujeron la cantidad de regalos importados. Esto propició que los libros se convirtieran en el regalo estrella islandés, puesto que las limitaciones al papel eran menos severas.

Regalo por rescate. Probablemente esta sea la tradición navideña más curiosa que hayamos leído jamás. En Yugoslavia, dos semanas antes del día de Navidad, los niños atan a sus madres a una silla mientras recitan una especie de oración preguntándoles qué es lo que tienen guardado como regalo. Las madres a cambio de su libertad entregan los regalos a sus hijos y, una semana más tarde, los niños repiten el mismo juego con sus padres.

Sin desperdicio. Navidad es sinónimo de comidas copiosas y parece que no hemos terminado de comer para volver a empezar. En muchas ocasiones, el afán porque no falte nada en la mesa hace que acabemos tirando más comida de la cuenta. Sin embargo, los búlgaros han encontrado una solución a este problema y tienen muy bien pensado que hacer con las sobras. Tras la cena del día 24 de diciembre, tienen por costumbre dejar fuera de la casa los restos de la cena de Nochebuena para que los fantasmas de los antepasados puedan comerlos durante la noche.

Adriana Sánchez-Cerrudo

@columnazero

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