LA GALA DEL MET 2016, DESDE LOS 70 HASTA HOY

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Un artículo de Clara Auñón para ColumnaZero Moda.

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Cada temporada el mundo de la moda se revoluciona. Nuevas tendencias, desfiles, alfombras rojas, y un sinfín de eventos que reúnen a los curiosos en torno a la pregunta que mueve esta industria: ¿qué se lleva? Pero si hay una cita especial que nadie se pierde es la Gala del MET. Hoy descubrimos sus entresijos y, cómo no, lo mejor de esta edición.

Con las redes sociales la Gala del MET ha ganado un eco que podía no tener años atrás. Sin embargo, sus inicios se remontan a los años 30. Punto por punto: por un lado estaba el Museum of Costume Art, por otro, el Metropolitan Museum of Art aka MET. En el 1937, ambas instituciones neoyorkinas decidieron unir sus fuerzas para crear el Costume Institute, integrado en el Museo Metropolitano. Desde entonces, esta sección del MET se ha dedicado a reunir y cuidar de las prendas y accesorios más increíbles de todos los tiempos; su colección ya está cerca de las 10.000 piezas.

Para poder llevar a cabo su labor, el Costume Institute necesita invertir unas sumas de dinero considerables, por lo que sus jefes empezaron a plantearse cómo podían conseguir esa financiación. Y así fue como nació la Gala del MET, que se celebró por primera vez en el 1971 con el objetivo de recaudar, en una sola noche, los fondos para todo el año. Desde el 95, la dirección principal de la gala recae sobre la imponente Anna Wintour, mandamás de Vogue y de todo lo que tenga que ver con ropa. La fiesta, además, inaugura la exposición anual de la sala, cuya temática coincide con la de la celebración.

Como cada año, Wintour ha elegido un elenco de codirectores, encargados de ayudar con los preparativos y organización del evento. En esta ocasión, los afortunados han sido Miuccia Prada, Karl Lagerfeld o Taylor Swift, entre otros. Además de los invitados estrella, se reparten unas 700 invitaciones a un grupo de personalidades reconocidas en todo el globo, que comparten protagonismo con las joyas que guarda el museo. ¿Y la recaudación? Si no eres lo suficientemente VIP como para que Anna Wintour te invite personalmente, puedes comprar una entrada por 25.000 dólares y convertirte en uno de los mecenas del Costume Institute, que en esta noche suele recaudar alrededor de 10 millones de dólares.

Tras esta breve introducción histórica a la Gala del MET, ya podemos hablar con algo más de propiedad de quiénes fueron los mejor y peor vestidos. El truco de esta velada es que no vale con ir guapo o elegir el traje más espectacular que se pueda encontrar. Por encima de todo, hay que cumplir con el código de vestimenta, marcado por la temática de la fiesta y de la exposición que se inaugura. La gala es la prueba definitiva para comprobar si los invitados o sus estilistas son capaces de moverse al ritmo que dicta Wintour.

LA GALA DEL MET 2016, DESDE LOS 70 HASTA HOY

El tema elegido en 2016 ha sido “Manus x Machina: Fashion in Age of Technology”, un tributo a la unión de la Alta Costura tradicional y las nuevas tecnologías, entendiendo como tal desde diseños futuristas hasta procesos productivos mecanizados o nuevos materiales. La prueba era clara, había que ir guapo y demostrar que la moda está viva y se adapta a los tiempos que corren.

El problema es que muchos de los asistentes asociaron automáticamente “tecnología” con: a) vestirse de pies a cabeza de plateado; b) hacer una especie de versión futurista de Lara Croft, con prendas cortadas y trozos de tela colgando; c) gladiadores robotizados; o d) trajes de los años 20 (no conseguimos entender qué tiene que ver el futurismo con el charlestón). Pero quitando estos casos, que por desgracia fueron la mayoría, otros invitados también formaron grupos inesperados y nos han dado unas alegrías estilísticas dignas de mención.

Mitad humano, mitad robot

Aunque los metalizados excesivos no nos han convencido, ha habido quienes han dado el toque justo de “maquinismo” a sus looks, consiguiendo un aspecto a medio camino entre persona y robot. Los mejores ejemplos los encontramos en Gigi Hadid, o Zendaya, quienes optaron por vestidos largos que, efectivamente, incluían aplicaciones brillantes, pero aceptables. Hadid llevó una creación de Tommy Hilfiger hecha a base de una gasa gris oscuro y toques plateados. La falda transparente dejaba ver la parte de abajo del cuerpo del vestido, completamente metalizado, y llegaba hasta el cuello en forma de gargantilla. Zendaya se decantó por una prenda de Michael Kors asimétrica, ajustada y con destellos dorados, que no se metía muy a fondo en la temática tecnológica pero que, acompañado por un peinado minimalista, conseguía un look elegante, y con ese toque frío que parece reinar en los sueños futuristas.

LA GALA DEL MET 2016, DESDE LOS 70 HASTA HOY

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De cuento

Triunfaron las versiones futuristas del romanticismo, las tradicionales prendas con encajes y flores pero con toques metalizados que, curiosamente y con los accesorios adecuados, emulaban la tecnología de una forma mucho más agradable que los trajes espejo bañados en oro o plata. La mejor representante de esta tendencia fue Kate Bosworth, de Dolce & Gabbana. El vestido largo con el claro estilo romántico de la firma incorporaba un cuerpo plateado con formas florales. El recogido pulido y la diadema, a juego con el cuerpo, ponían el broche final.

LA GALA DEL MET 2016, DESDE LOS 70 HASTA HOY

En esta categoría también hemos incluido looks que solo podemos definir como diseños pensados para las heroínas de los cuentos. Miranda Kerr o Alicia Vikander, ambas de Louis Vuitton, adaptaron el código a una especie de guerreras del futuro con trajes que marcan el cuerpo y mezclas de tejidos innovadoras.

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Telas del siglo que viene

Por último no hemos podido dejar fuera de la selección a quienes se atrevieron con las telas más novedosas, como Karolina Kurkova o Claire Danes. Ambas llegaron como si la temática de este año fueran los cuentos Disney, con diseños de faldas largas, pomposas y mucho tul, dignos de una princesa. Pero la sorpresa estaba en el tejido. El de Kurkova, firmado por Marchesa, incorporaba luces LED que envolvían la prenda en un aura luminosa, mejor que el de Cenicienta. Y el Claire Danes, de Zac Posen, estaba construido en una tela que brillaba en la oscuridad.

LA GALA DEL MET 2016, DESDE LOS 70 HASTA HOY

En definitiva, parece que la Gala del MET sigue teniendo una asignatura pendiente con el dress code. Aun así no olvidamos que vestirse para la fiesta de disfraces más glamurosa del mundo, bajo la atenta mirada de Anna Wintour, es un examen por el que nos daría pánico tener que pasar.

Clara Auñón

@ALClaara

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