LA FIEBRE DE LOS JUEGOS DE MESA

Un artículo de Pablo Cañeque para ColumnaZero.
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Nos aproximamos al universo de los juegos de mesa, un mundo con cada vez más adeptos a los que cada vez, valga la redundancia, se les ofrecen más títulos. Los tiempos y las modas cambian y este sector no ha sido ajeno ni a la evolución en las preferencias del jugador, ni a la revolución tecnológica o la globalización. En ColumnaZero, la fiebre de los juegos de mesa.

En los últimos años cada vez son más populares los juegos de mesa no tan populares. Sí, suena a perogrullada, pero juegos como el Cluedo, el Risk o el Monopoly ya no están de moda. Aunque estos tableros históricos continúen divirtiendo a miles de incondicionales es indudable que han pasado a un segundo plano. Juegos como Los colonos de Catán, Carcassonne, Bang! o Munchkin ya no solo dominan la actualidad del panorama de los juegos de mesa, sino que su crecimiento, popularidad  y oferta han aumentado significativamente.

Pero lo cierto es que el entretenimiento a partir de la competición en un juego de mesa es algo muy antiguo. Y es que el pasado agosto se dio a conocer el hallazgo de 49 figuras de la Edad de Bronce (antes del 3.000 a.C.) con diferentes formas y colores. Algunas, incluso, representaban jabalíes y perros. También se encontraron tres dados… ¡redondos! Al parecer todo formaba parte de un juego del que, lógicamente, no se conocen ni el nombre ni las reglas; aunque algunos expertos aventuran que está basado en el número 4. El que a día de hoy es el juego de mesa conocido más antiguo de la historia fue encontrado en el cementerio turco Basur Höyük, relativamente cerca de las zonas donde se encontraron los restos de los que hasta entonces ostentaban dicho título.

LA FIEBRE DE LOS JUEGOS DE MESA

El juego más antiguo conocido hasta ahora era el Senet, jugado en el antiguo Egipto y cuyas primeras referencias se sitúan entre el siglo 31 y el 30 a.C., aunque hay autores que lo sitúan antes. El objetivo es sacar las fichas del tablero; si bien las reglas no se conservaron, han sido varios los historiadores que las han reconstruido. Puede probarse aquí. Ya significativamente más tarde, en torno al año 2.600 a.C. aparece el Juego Real de Ur, conocido por ese nombre, lógicamente, al ser encontrado en un cementerio real de Ur, ciudad al sur de Mesopotamia en el pasado, restos arqueológicos iraquíes en el presente. Si alguno quiere ver este histórico hallazgo, como no podía ser de otro modo, tendrá que ir al British Museum de Londres. Aquí se puede jugar.

Básicamente, un juego de mesa es una simplificación de una realidad para que ésta sea manejada por el usuario. En la actualidad, esta realidad simplificada puede ser tanto ficticia como una recreación del pasado o una regresión al mismo. Pero la que quizás sea la clave principal de los juegos de mesa de la actualidad con respecto a los más antiguos es la mayor presencia de la estrategia, entendida como los planes del jugador para prever la partida. Tal y como reconoce José Carlos de Diego (@Wkr), administrador de la Sociedad Británica para el Conocimiento (labsk.net): “Ahora se hacen juegos más complejos, con más variables y pretenden simular mejor un escenario”. Esta estrategia se va comprendiendo, moldeando y modificando en función de las partidas. Cada vez es más importante la experiencia o el rodaje del jugador. Algo que también ha cambiado es que “ahora se buscan otros tipos de públicos, menos familiares y más especializados”, sentencia.

Labsk.net cuenta con casi 8.000 usuarios y se define como “la primera comunidad dedicada a los juegos de mesa y cartas en España […] y que permite a los usuarios de todo el mundo encontrar en nuestros foros información acerca de prácticamente cualquier juego de mesa”. El sitio web comenzó basándose en un juego de rol y con el tiempo se ha convertido en lo que es ahora: “Lo que la gente busca o demanda es lo que al final se encuentra en labsk.net, porque al ser una comunidad se nutre de las aportaciones de cada usuario. Si de algo no se habla es porque, simplemente, a la comunidad no le interesa”, afirma De Diego.

Esas cosas que le interesan a la comunidad jugadora en general, por ejemplo, son juegos como el Bang!, un juego de cartas italiano que recrea una lucha en el Salvaje Oeste y en el que la picaresca, la experiencia y la decisión resultan clave para ganar. O el Munchkin, un juego de cartas cómico e irónico con los juegos de rol, de los que extrae su temática, y para el que no hace falta haberse visto nunca involucrado en ellos. Pero, sin duda, el rey es Los colonos de Catán, un título alemán que ha trascendido por completo sus fronteras. A pesar de ser fácil de aprender, es bastante difícil, un reto personal casi, jugarlo bien, en el sentido de hacer lo correcto para ganar la partida. Su dinámica ágil y la complejidad de la estrategia o de elegir el movimiento o la jugada correctos lo hacen adictivo. Se trata de un buen y divertido reto para jugadores novatos o con cierta experiencia, quizás la puerta de entrada y no retorno hacia un mundo de entretenimiento cada vez más popular e interesante, el principio de la especialización.

LA FIEBRE DE LOS JUEGOS DE MESA

Para el éxito de un juego no existe una fórmula mágica, tal y como confiesa De Diego, “pero tampoco creo que sea algo fruto de la casualidad”. Para él un factor clave para considerar bueno un juego es el éxito comercial, porque, al fin y al cabo, “se trata de venderlo”. Para alcanzarlo influyen muchas variables como las que enumera: “Un tablero atractivo, unas buenas y coloridas ilustraciones, una buena dinámica, una temática atrapante –los juegos inmersivos suelen gustar más que los abstractos–, una buena portada, que sea visualmente atractivo, que entre por los ojos, que vaya dirigido a un target más global, que lo firme algún autor de renombre, que tenga una buena distribución o que tenga un precio ajustado suelen ser factores determinantes”, señala de Diego.

La abundancia de títulos y su conocimiento, sin duda, facilita a los creadores la materialización de nuevos diseños. Pero otros factores como la creatividad, la tecnología y la globalización han aumentado enormemente la oferta para el jugador, que crece a un gran ritmo. A los títulos profesionales hay que añadirle, además, los no profesionales, pues cada vez es más habitual que los jugadores creen y suban a internet sus juegos para uso y disfrute de otros usuarios, así como expansiones o nuevos elementos para otros ya existentes. “Como todo en los últimos tiempos, el mundo de los juegos avanza muy rápidamente. Pero hay que ver cómo envejecen todos y cómo estarán dentro de cien años. Hay que pararse a pensar que hace 2000 años se jugaba al Backgammon y ahora se sigue jugando. ¿Sobrevivirán todos esos juegos otros 2000 años?”, concluye José Carlos.

Pablo Cañeque

@paul_wine

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