LA CONEXIÓN DE DONALD TRUMP Y AMERICAN HISTORY X

Un artículo de Óscar Reyes para ColumnaZero.
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Aunque parezca mentira, no es tan complicado encontrar ciudadanos estadounidenses que compartan el discurso nacionalista y racista de Donald Trump. Uno de ellos es Derek Vinyard que, por suerte, es un personaje de ficción.

Donald Trump ha vuelto a dejar un rival en la cuneta, Ted Cruz, y ya tiene el camino libre a la Casa Blanca como candidato republicano. El fenómeno que ha despertado el multimillonario es imparable. La figura autoritaria que representa y sus promesas de defensa ante una amenaza exterior, de cerrar las fronteras o de proteger los servicios sociales, comulgan con la psicología nacionalista americana, que siente amenazadas sus vidas por el terrorismo, y su economía por la inmigración. Trump capta a un perfil de votante susceptible al miedo a perder lo que cree que le pertenece por derecho, su país, y los atrae con unos mensajes cargados de rabia propios de las corrientes conservadoras más radicales de la sociedad. Por eso, no es de extrañar que el discurso del magnate lo hayamos escuchado antes en referentes de la cultura estadounidense como la película American History X (1998), en boca de sus protagonista, el neonazi Derek Vinyard.

LA CONEXIÓN DE DONALD TRUMP Y AMERICAN HISTORY X

Nada más empezar el largometraje, Vinyard empuña una pistola con la que dispara a tres “negros” que intentan robarle el coche. Si fuese por Trump ésta seria una escena cotidiana, ya que, como dijo, si a los franceses “se les permitiera llevar armas”, lo ocurrido en los atentados de París “habría sido muy diferente”. Pero ni la acción de Vinyard ni las palabras del candidato a la presidencia son una simple defensa de la posesión de armas, sino que el objetivo de su uso es racista. En ambos casos el enemigo es “todo aquel que no sea blanco y protestante”, como afirma Daniel, el hermano de Derek; y seguro que ellos votarían a Trump después de que se declarase “protestante presbiteriano”.

Cuando Vinyard se entera de que su padre, bombero, ha muerto cuando intentaba apagar un incendio en un “puto barrio de negros del que tenía que haber pasado como si fuese mierda”, no piensa que el fuego se origine por las pésimas condiciones. Según él, ha sido provocado por los propios extranjeros, “unos criminales”  que “vienen a cargarse a los americanos decentes y trabajadores”, y aporta un dato: “uno de cada tres negros está en alguna fase del sistema correccional”. Trump también echaría las culpas a los inmigrantes, pues para él “la gente que México nos envía a Estados Unidos tiene muchos problemas, trae drogas, crimen, y son unos violadores”. Por ello, al empresario le disgustó que uno de sus rivales republicanos, Jeb Bush, estuviese casado con una azteca y supiese su idioma. Además, tanto Vinyard como él entienden que la mezcla de culturas supone la pérdida de soberanía de los estadounidenses; “en este país se habla inglés, no español”, recuerda Trump, y Vinyard sostiene su postura asegurando que “estamos perdiendo nuestra libertad para que una panda de putos extranjeros puedan venir a explotar nuestro país”. Otro enemigo compartido por los protagonistas de American History X y Trump es la actual candidata demócrata a la presidencia. Daniel Vinyard le pide: “Déjate de rollos retóricos Hillary Rodham Clinton porque esa mierda no cuela”; mientras que el magnate asegura de ella que es “una asquerosa, principal habilitadora” de que su marido, Bill Clinton, tuviera una aventura con Monica Lewinsky en 1998.

Hillary Clinton es el mayor obstáculo de Trump en su carrera hacia la Casa Blanca, y por ello el republicano muestra a la demócrata como representante de los problemas de los estadounidenses, que para Derek Vinyard se deben “todos a una cuestión racial”. Por lo tanto, el personaje interpretado por Edward Norton aprobaría las intenciones del millonario de realizar “un bloqueo completo a la entrada de musulmanes en EE. UU.” y de levantar “un muro en la frontera con México” para “ahorrar muchísimo dinero”.  De hecho, para Vinyard la inmigración es un derroche para la economía de su país, por lo que exige a sus políticos que “cierren el grifo”, y recuerda que “el Estado se gastó más de 3.000 millones de dólares el año pasado en servicios para una gente que no tiene ningún derecho de estar aquí”.

LA CONEXIÓN DE DONALD TRUMP Y AMERICAN HISTORY X

Las similitudes entre el discurso de Trump y Vinyard van más allá del racismo. Ambos ensalzan la autoridad, y reclaman un poder casi ilimitado de las fuerzas de seguridad. Vinyard defiende a un grupo de policías que ha apalizado a un “parásito social”, asegurando que “nosotros, la sociedad, otorgamos cierto grado de autoridad a los policías para tomar esa decisión porque reconocemos que su trabajo es difícil y peligroso. Por desgracia, muy pocas personas respetan la autoridad”. Trump, el hombre “podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos”, es quien viene a rescatar la autoridad con sus discursos de carácter imperativo y despótico, subrayando el poder que le otorga su fortuna. Y es que tanta cantidad de dinero ha mantenido al multimillonario alejado de la realidad social, al igual que Derek Vinyard se negaba la verdad cegado por su odio tras la muerte de su padre. Sin embargo, el protagonista de American History X abre los ojos cuando en prisión conoce de verdad a un “negro” que le salva la vida, elimina sus prejuicios raciales y comprende que sus problemas no son causados por la inmigración sino por la pobreza y la marginación. Un final nada feliz para Trump, que pierde un votante.

Óscar Reyes

@columnazero

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