JIM WARREN JONES: HISTORIA DE UN SUICIDIO COLECTIVO

Un artículo de Carmen Santaella para ColumnaZero (Foto: Frank Johnston/The Washington Post/Getty Images)
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Un artículo de Carmen Santaella para ColumnaZero  (Foto: Frank Johnston/The Washington Post/Getty Images)
Un artículo de Carmen Santaella para ColumnaZero (Foto: Frank Johnston/The Washington Post/Getty Images)

¿Hasta qué punto se puede manipular a una persona? ¿y a cientos de ellas? ¿hasta qué límite puede alguien llevar a estas personas a la más triste y patética “bancarrota moral”? El Pastor Jim Warren Jones traspasó estos extremos en 1978 a través de su secta: “El Templo del Pueblo”.

Jim Warren Jones fue un autoproclamado pastor y fundador de su propia secta, Templo del Pueblo, en 1953. Su pseudoreligión no tenía nada de malo a simple vista: de hecho, a todos les parecía maravillosa y adelantada a su tiempo (ya en los años 50 defendía firmemente la oposición al racismo). Sin embargo, como con cualquier “engañabobos”, pronto se empezarían a descubrir aspectos turbios, como por ejemplo, la extraña fusión que hacía de cristianismo y comunismo.

La vida de los fieles giraba en torno a la suya, tanto fue así que pasó de ser un simple pastor a ser “el nuevo mesías”. Jim Jones incitaba a las madres a dar a luz en el propio templo y a vivir allí en comuna con el resto de fieles. A los niños, por otro lado, se les ofrecía una educación especial dentro de las instalaciones, tanto que cambió la imagen de Jesucristo por la suya propia. El pastor llegó a pedir a los fieles que dejaran sus hogares y que perdieran el contacto con sus familias para vivir en el “paraíso en la tierra” (el templo). Así, despojados de todo bien económico y material, fueron condenados a vivir en el más ridículo atraso y, aun así, les hacía pensar que eran felices.

Todo ello en un aro de Apocalipsis que el «mesías» vinculaba al capitalismo. Auténticos lavaderos de cabeza, basados en la importancia de vivir en el templo, verdadero paraíso terrenal.

JIM WARREN JONES: HISTORIA DE UN SUICIDIO COLECTIVO

Poco a poco, los rumores de abusos, órdenes arbitrarias y palizas se hicieron eco en el resto de Estados Unidos. Ante esta situación, el pastor se mudó a Guyana para no tener problemas con la justicia. Cerca de mil fieles le siguieron a 6.000 km, lejos de cualquier tipo de vigilancia, donde fundó Jonestown.

Sin embargo, el congresista americano Leo Ryan, no se conformó con su huida y quiso poner a prueba a Jones. Le propuso ir a visitar la comuna para ver si realmente los abusos y palizas eran meros rumores. Lo que Ryan no sabía es que su decisión, además de errónea, sería el adelanto de la gran tragedia.

El congresista llegó con periodistas de la NBC a la comuna y anunció abiertamente: “quien se quiera venir conmigo de vuelta a Estados Unidos, puede hacerlo”. El pastor, que no se esperaba la reacción del senador, se quedó de piedra, y más aun cuando vio como alguna gente comenzó a caminar hacia Ryan en una oportunidad de abandonar la comuna. Al principio pareció que Jones les estaba dejando ir pero, cuando dejaron la comuna, mandó a sus hombres al aeropuerto a intervenir. Los periodistas y Leo Ryan resultaron asesinados, junto con tres desertores. El resto pudieron salvar sus vidas haciéndose los muertos junto a la pila de cadáveres.

Jim Warren Jones había matado a un congresista de los Estados Unidos en territorio extranjero. Las autoridades de Guyana pidieron al ejército que se hiciera cargo de la secta, con permiso del Gobierno de EEUU. Mientras tanto, el pastor reunió a los fieles y les dijo: “tenemos que suicidarnos” pero advirtiendo de que no era un suicidio sino «un acto revolucionario». Se sabe que utilizaron una combinación de valium y cianuro. En el caso de los niños, el cianuro hizo efecto antes que el tranquilizante y, según informes forenses posteriores, sus muertes fueron lentas y agónicas.

Todo el suicidio colectivo fue grabado en audio por el propio pastor. En estos dos audios se puede escuchar la grabación real, totalmente perturbadora, de Jones dirigiéndose a sus fieles seguidores. A 900 personas que decidieron participar en un acto de suicidio colectivo, entre ellas más de 200 niños.

Este vídeo muestra el discurso casi completo que dio Jones antes de la masacre colectiva haciéndoles pensar que no se trataba de un suicidio sino de un acto revolucionario que les alejaría de un mundo sin humanidad.

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«Bébanse el veneno y échense hacia atrás silenciosamente porque no estamos cometiendo un acto de suicidio, sino uno revolucionario. Vendrán más congresistas y, de esa forma, es imposible que sobrevivamos»

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Carmen Santaella

@CarmsandPams

1 Comentario

  1. […] Jim Warren Jones, fue el pseudo pastor de una secta llamada “El Templo del Pueblo”, predicaba que todos los seres humanos somos iguales, mezclaba el cristianismo con el comunismo. Jim Jones, reemplazaba figuras de la historia cristiana como Jesucristo, para colocarse a él mismo. Pronto, el “El templo del Pueblo” se adentraba cada vez más en la vida de sus seguidores, que llegaba al punto de pedirles cortar cualquier lazo con sus familiares, dejar sus hogares y mantener una vida comunal. […]

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