JASON RICHARDSON, EL MATADOR DEL SIGLO XXI

Un artículo de Borja Iglesias para ColumnaZero.
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: +3 (from 3 votes)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 9.3/10 (4 votes cast)
Un artículo de Borja Iglesias para ColumnaZero.
Un artículo de Borja Iglesias para ColumnaZero.

Jason Richardson se dedicó a destrozar los aros de la NBA durante los principios del siglo XXI. Sus memorables participaciones en el Concurso de Mates, donde alzó el título en dos ocasiones, le consagraron como uno de los mejores dunkers del siglo XXI. Sus problemas con las lesiones en los últimos años han agilizado una retirada que nos deja sin un jugador que era puro espectáculo.

El pasado 18 de agosto, Atlanta Hawks anunciaba el fichaje de un veterano que prometía ayudar al equipo a refrendar el buen papel realizado en la temporada 2014/2015. Jason Richardson llegaba, a sus 34 años, con ganas de aportar su granito de arena para que Atlanta luchara por el anillo de la NBA. Sin embargo, el equipo de la ciudad de la Coca Cola deberá seguir adelante con su plan de asalto al anillo sin este fichaje de relumbrón. La maltrecha rodilla derecha de J-Rich ha obligado al escolta a retirarse y nos deja a los aficionados de la NBA sin uno de los jugadores más espectaculares del siglo XXI.

Jason Richardson deja atrás 13 temporadas en la NBA en las que ha participado en 857 partidos (842 como titular). Por el camino, ha dejado destellos de su calidad en cinco equipos diferentes y unos promedios que muestran que más allá de su poderío físico, Jason Richardson fue un jugador completo en las diferentes facetas del juego. Sus promedios de 17’1 puntos, 5 rebotes, 2’7 asistencias y 1’2 robos le avalan.

JASON RICHARDSON, EL MATADOR DEL SIGLO XXI

Tras dos años en la universidad de Michigan State (donde en su año rookie se alzó con el título de la NCAA acompañando a Mateen Cleaves o a un ex ACB como Charlie Bell), J-Rich decidió dar el salto a la NBA y compartió ceremonia del draft con Pau Gasol. El “espartano” fue elegido con el número 5 en el draft de 2001 por los Golden State Warriors. El vigente campeón de la NBA era un equipo que en aquellos años zozobraba en la liga y que depositó sus esperanzas en la llegada de Richardson (al que también acompañó Gilbert Arenas) para formar un bloque competitivo junto a Antawn Jamison, Erick Dampier o Larry Hughes, entre otros. Pronto, el escolta se convirtió en uno de los referentes del equipo y llegó a alzarse con el MVP del partido entre rookies y sophomores disputado durante el All Star de esa temporada. Sin embargo, a pesar de realizar una gran campaña no pudo alzarse con el trofeo al mejor debutante del año ya que enfrente se encontró con un jugador para el que ya no existen calificativos: Pau Gasol.

Pese a la aportación de Jason Richardson, Golden State seguía año tras año sin clasificarse para los playoffs de la NBA hasta que por fin, tras 12 años de travesía por el desierto, lograron una plaza en las eliminatorias por el título en el año 2006. Pero las alegrías de los Warriors no se terminaron con su pase a los playoffs, ya que incluso consiguieron batir en primera ronda a Dallas (el equipo con el mejor balance durante la liga regular). A pesar de que por fin habían logrado su objetivo, a final de temporada los Warriors decidieron traspasar a su capitán a Charlotte. Fue la primera parada de Jason Richardson en su periplo por distintos equipos de la NBA (Bobcats, Suns, Magic y Sixers). Parecía que su trayecto iba a tener una nueva etapa en Atlanta, pero finalmente no ha podido ser así.

JASON RICHARDSON, EL MATADOR DEL SIGLO XXI

Más allá de su estilo de juego explosivo y su facilidad para anotar desde la línea de tres, unas cualidades de las que pudieron disfrutar los aficionados de sus distintos equipos, Jason Richardson perdurará en la memoria de los fanáticos del baloncesto por sus actuaciones en los All Star. Richardson se alzó con dos títulos consecutivos del concurso de mates (los de 2002 y 2003), un hito que previamente solo había logrado otro jugador que también vestía el 23: Michael “Air” Jordan. Su capacidad atlética era indudable y estuvo a punto de conseguir un nuevo título en 2004, pero el pacer Fred Jones se interpuso en su camino.

En el archivo histórico siempre quedarán algunos de los mejores mates que se han podido ver durante los Slam Dunk contest. En 2002, en su segundo año en la NBA, demostró todo su potencial anti gravitatorio con un mate de 360º que alzó al público de sus asientos y finiquitó el concurso con un mate que exaltó a los comentaristas de la NBA. “Tenemos un ganador. ¡Así, amigos míos, es cómo se finaliza un concurso de mates!”. Nada más que añadir.

[vsw id=”AajfrZpOVu4″ source=”youtube” width=”425″ height=”344″]

En 2003, ya con la vitola de favorito, no defraudó y se colgó del aro con unas acrobacias que lo situaron en la cumbre de los dunkers de la NBA de todos los tiempos. En el All Star celebrado, precisamente, en el Phillips Arena de Atlanta, Jason Richardson realizó una actuación descomunal logrando 195 de 200 puntos posibles para imponerse a grandes matadores como Desmond Mason, Amar’e Stoudemire y Richard Jefferson. En la final, Mason situó el listón muy alto (93 puntos), pero J-Rich no se amilanó e irrumpió en los cielos del Phillips Arena con varios mates de escándalo. Entre ellos, el más recordado de sus participaciones en el concurso de mates. Jason Richardson decidió colocarse en la esquina del triple a la derecha del tablero, lanzar el balón cerca del aro y, siempre de espaldas al aro, pasarse el balón entre las piernas de atrás hacia adelante para culminar hundiendo el balón en el aro con su mano izquierda. Tras aterrizar sobre el parqué, Richardson miró a la grada, donde los aficionados unánimemente levantaban carteles con un 10 de puntuación, y con un simple gesto sentenció lo que ya se presagiaba: el trofeo del concurso de mates tenía impreso su nombre.

[vsw id=”HumttyiLvfg” source=”youtube” width=”425″ height=”344″]

Aunque desde el 2003 ha pasado ya más de una década, la supremacía de Jason Richardson sobre los aros de la NBA seguía vigente y tan solo amenazada por ciertos jugadores coetáneos, entre los que sobresale el otro gran dunker de principios de siglo Vince Carter, o, en estos últimos años, una bestia sobrenatural llamada Blake Griffin. Pero, finalmente, los problemas físicos que lastraron sus últimas temporadas en la NBA a los que se ha unido su reciente lesión en la rodilla derecha han provocado la retirada del escolta, ante el peligro de que si continuaba jugando profesionalmente acabara cojo el resto de su vida. Jason Richardson decidió colgar las botas para mantener vivo el recuerdo de su dominio de las alturas. Verle arrastrándose por la pista hubiera sido demasiado duro para una generación que, como el que escribe, soñó con mates imposibles llevado en volandas por la fantasía de Jason Richardson.

Borja Iglesias

@borjatabe

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here