HISTORIAS DEL MUNDIAL: MOACIR BARBOSA, EL PORTERO QUE MURIÓ DOS VECES

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Brasil 1950 se convirtió en uno de los mejores mundiales de la historia. El motivo responde al nombre del Maracanazo, una de las mayores derrotas futbolísticas que se han registrado en este deporte y que tuvo como víctima a Brasil y como triunfadora a Uruguay. Una verdadera fiesta nacional que se convirtió en un día fatídico. Aquel 16 de julio de 1950, a un portero, Moacir Barbosa, se le condenó a una vida maldita que duró 50 años cuando se produjo la que muchas dicen, fue su segunda muerte.

El estadio de Maracaná siempre estará asociado al Mundial de Brasil 1950. Por aquel entonces, el evento más importante dentro del fútbol no se disputaba como ahora. Cuatro selecciones llegaban a la final y se enfrentaban entre sí como en una especie de liguilla. El primer clasificado, como es lógico, sería proclamado campeón mundial. España consiguió en ese mundial su mejor puesto hasta que se ganara la competición en 2010. Quedó cuarta. Suecia fue tercera mientras que la anfitriona Brasil, sería segunda. Uruguay consiguió así su segundo mundial.

El destino llevó a que el último partido del particular grupo decidiera el campeonato. Brasil había ganado sus respectivos encuentros frente a España (6-1) y Suecia (7-1) de manera espectacular. Uruguay había empatado con España (2-2) y con muchas dificultades se había impuesto a Suecia (3-2). Así, Brasil llegaba al partido con ventaja de dos puntos. Es decir, le valía hasta un empate con Uruguay.

Barbosa.
Barbosa.

Brasil era una fiesta nacional el día del encuentro con Uruguay. Estaba todo preparado para coronar a los brasileños campeones del mundo. No se concebía en el ambiente otro resultado que no fuera un triunfo de la canarinha. Maracaná rebosaba con más de 200.000 espectadores. Para los uruguayos, el encuentro era casi un trámite camino de la derrota.

A pesar de que Brasil se puso por delante, los propios jugadores de la selección local se pusieron nerviosos. El factor psicológico era manejado a la perfección por algunos de los miembros de Uruguay. Más, cuando Schiaffino igualaba el encuentro en el ecuador de la primera parte. Aun con este resultado, Brasil era campeona pero la afición empezó a darse cuenta de que la derrota empezaba a ser una opción.

En el minuto 34 del segundo tiempo, Ghiggia, situado en la parte derecha del ataque uruguayo, amaga con hacer un pase hacia atrás. Barbosa, portero brasileño, intenta anticiparse a la acción del delantero uruguayo y da un paso hacia adelante dejando su palo izquierdo descuidado. Ghiggia se percató y aprovechó el espacio para marcar. Brasil no se lo creía y la fiesta se convirtió en tragedia. Rápidamente se buscó un culpable, que recayó en Barbosa por su desafortunada actuación en el segundo gol.

Barbosa, considerado como uno de los mejores porteros en la historia de Brasil, empezó a partir de esa fecha un declive en su vida que le acompañó hasta el fin de los días. Tres años después del Maracanazo, Barbosa dejó de acudir a la selección. Se retiró con 41 años en 1962 pero nunca pudo asumir las críticas recibidas por su actuación en 1950.

Por si fuera poco, en Brasil se le relacionó con la mala suerte. En una concentración de la selección brasileña en 1993, Barbosa quiso saludar a los jugadores pero los integrantes del cuerpo técnico se lo impidieron por el mal augurio que traía. En sus propias palabras, Barbosa llegó a declarar que «la pena máxima en Brasil por un delito son treinta años, pero yo he cumplido condena durante toda mi vida por lo que hice”,en referencia clara al partido. El cantante Tabaré Cardoso le dedicó una canción muy significativa que tiene como letra de estribillo:

“Cuida los palos Barbosa

del arco del Brasil.

La condena de Maracaná

se paga hasta morir.”

Finalmente, Barbosa fallecía en el año 2000, alejado de la vida pública y de todo reconocimiento a una gran vida deportiva empañada por un fallo que le acompañó siempre.

Antonio Álvarez Lovillo

@lovillo99

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