HISTORIAS DEL MUNDIAL: LA AMENAZA DE MUERTE A LA SELECCIÓN DE ZAIRE DE 1974

Un artículo de Antonio Lovillo para ColumnaZero.
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La selección de Zaire de 1974 pasará a la historia por ser el primer país del África subsahariana en clasificarse para un mundial. Lo hizo inmerso en una Dictadura como fue la de Mobutu Sese Seko, uno de los más sangrientos líderes del pasado siglo. Mobutu vio en el fútbol un filón para aumentar su popularidad y fomentó la práctica del deporte en su país. Tanto, que amenazó con matar a sus jugadores si perdían el último encuentro por más de tres goles.

El integrado nacional de Zaire de 1974 se había convertido en una de las selecciones más potentes de toda África. Con un entrenador extranjero como el yugoslavo Blagoje Vidinic, Zaire se había plantado en la fase final del mundial. Pero a pesar de las expectativas creadas el fútbol africano aún andaba lejos del que se podía encontrar en el viejo continente.

La actuación del país africano habría pasado prácticamente desapercibida si no fuera porque el dictador que gobernaba por aquel entonces en Zaire, Mobutu Sese Seko, amenazó con matar a los jugadores de su selección si perdían en el último encuentro por más de tres goles. A esta situación se había llegado tras sufrir una dolorosa derrota en el encuentro anterior por, nada más y nada menos, que nueve a cero frente a Yugoslavia.

Antes, en el partido inaugural, Escocia había ganado por dos a cero, aunque los datos del partido reflejan que el portero de Zaire fue el verdadero protagonista salvando a su equipo de una goleada mayor. Poco que decir del encuentro con Yugoslavia, que incluso tuvo cambio de portero.

En esta tesitura, Sese Seko estaba avergonzado de la actuación de sus paisanos y dio una orden clara para que se las hicieran llegar a los jugadores: “¡Si pierden por más de tres goles, mueren!” El mensaje era claro y no admitía margen de error. Los jugadores también lo tenían claro. ¿El problema? Que el rival era nada más y nada menos que la por entonces campeona del mundo, Brasil.

La tragedia parecía evidente. En el minuto doce, primer gol de Brasil. Zaire se defendía como podía. Parecían aguantar bien pero en el 66, segundo gol de los brasileños. Poco después, el tercero. Los jugadores de Zaire no sabían qué hacer. A punto de finalizar el encuentro, el árbitro pita una falta cerca de la frontal a favor de Brasil. La ocasión de gol era clara. Pita el árbitro para que se produzca el lanzamiento de la falta y uno de los integrantes de Zaire, Mwepu, sale de la barrera y endosa una patada al balón. Todo el mundo se sorprendió y creyó que no se sabía las reglas.

Esta es la historia que ha trascendido a día de hoy pero la intrahistoria y la verdadera es que este fue el modo que tuvo Mwepu de perder tiempo. El resultado final fue de tres a cero y la selección de Zaire se salvó de sufrir la ira de Sese Seko.

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Antonio Álvarez Lovillo

@lovillo99

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