GLENFIDDICH, EL APELLIDO DEL WHISKY

ColumnaZero asistió a una cata sensorial de Glenfiddich en Studio 54.
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ColumnaZero asistió a una cata sensorial de Glenfiddich en Studio 54.
ColumnaZero asistió a una cata sensorial de Glenfiddich en Studio 54.

De origen escocés, fue usado como medicina para apaciguar las penas de quienes perdían un familiar o amigo cercano. Recurrido en funerales, con el tiempo el whisky era usado en los mismos para brindar por aquellos que se iban, convirtiéndolo en un acto que transformó el sentido de tomar una copa de whisky. ColumnaZero disfrutó en primera persona de la experiencia Glenfiddich celebrada por la marca en Madrid.

Los celtas fueron los primeros en destilar el malta de la cebada y  el centeno, aunque la fecha del primer destilado data de 1494, y a pesar de que su origen real es incierto a día de hoy. El arte de destilación fue descubierto en Oriente Medio. Con el primer objetivo de sobrellevar los fríos inviernos, durante los siglos XVI y XVII el whisky también se usaba como quitapenas en los funerales. Fue ahí donde expandió su fama, pues rápidamente paso a usarse el whisky para brindar por los seres queridos a los que se despedían, tomándose el acto como un gesto de alegría que cruzó fronteras a medida que se refinaba su composición y se perfilaba como bebida predilecta en las clases altas. La palabra Whisky viene del vocablo latín aquavitae, significando “Agua de vida”, y sus formas más clásicas de tomarlo son con hielo (“On the Rocks”), agua, soda o limón. También es apreciado en la cocktelería.

El whisky escocés es el más apreciado y considerado. Su destilado debe realizarse conforme a los estándares de la Orden de Whisky Escocés de 1990. Una tradición con reglas para dar los clásicos matices y no perder la identidad entre tantos tipos de whiskies que surgieron cuando los impuestos al vino dispararon la demanda del Whisky.

Fue unos años antes cuando la destilería Glenfiddich fue fundada por William Grant en Dufftown, Escocia, en el valle del río Robbie Dhu, del que toma su agua. La Navidad de 1987 nacía el primer whisky escocés de malta bajo el sello Glenfiddich. Un sello con personalidad propia que llega hasta nuestro días con el mismo espíritu de por entonces. Con sus distintivas botellas de forma triangular, Glenfiddich eleva la experiencia de tomar un whisky a su máxima exponencia.

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Y por ello celebró el pasado 26 de noviembre una  cata sensorial a la que ColumnaZero pudo asistir en su edición de Madrid. Una oportunidad de poder degustar los distintas añadas (12-15-18 años, según las barricas) en las instalaciones de Studio Padrillo 54, acompañados de la música del violinista Ara Makilian. Imágenes proyectadas sobre los muros mostraban la conexión entre naturaleza, música y sabor. Una auténtica experiencia Glenfiddich, con toques a robles en su versión de 12 años, su color dorado afrutado y sedoso en su añada de 15 años, y su intenso, robusto y elegante 18 años.

GLENFIDDICH, EL APELLIDO DEL WHISKY

Glenfiddich es un apellido perfecto para una copa de whisky. Un valor al alza, un rasgo distintivo, de casta tradición y experiencia incalculable, que ha logrado que el hecho de catar wkisky sea todo un arte, un estilo de vida y una cultura llena de matices.

Equipo ColumnaZero

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