FAN MAN FIGHT: EL INCIDENTE MÁS EXTRAÑO EN LA HISTORIA DEL DEPORTE

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Un artículo de Pablo García Lanza para ColumnaZero.
Un artículo de Pablo García Lanza para ColumnaZero.

A principios de los noventa, antes de que el boom de Internet y las .com casi convirtiesen el hecho de ser millonario en un fenómeno pop en los Estados Unidos, uno de los logros mas deseados por la gente corriente, era disponer de “15 minutos de fama”. En ColumnaZero, la historia de Fan Man Fight.

Hoy en día, adquirir una falsa sensación de notoriedad es bastante más sencillo. Cualquiera puede crearse una cuenta en Twitter y escribirle a su estrella de cine favorita lo que piensa de su última película, o subir videos a YouTube, interpretando a capella las canciones de su grupo favorito en el garaje de su casa. Con suerte y un poco de perseverancia no será difícil que aquella estrella inalcanzable conteste a unos de nuestros comentarios, o que nuestro terrible videoclip casero obtenga unas cuantas visitas.

Pero en 1993, James Jarret Miller, un programador informático que regentaba un pequeño negocio de ordenadores en el estado de Nevada, decidió que el hecho de sobresalir de la media, de destacar, aunque solo fuese durante un corto periodo de tiempo, era suficiente motivación para emprender una de las mas alocadas aventuras que se recuerdan en el mundo del deporte.

El bueno de James tenía una vida bastante tranquila, un tipo normal, el típico ciudadano del medio oeste americano. Lo único que le diferenciaba de los demás, era su mayor afición: “los deportes de riesgo”. Comenzó haciendo vuelos en parapente, mas adelante probó con un paracaídas con motor. Y finalmente, mientras el demonio de la adrenalina iba creciendo en él, ahorró lo suficiente para comprarse una mochila jet-pack con 2 motores, con la que poder realizar vuelos recreativos.
Pronto se vio enganchado por aquella sensación de libertad…
Puede que en un día laborable, él fuese uno más, pero sólo él, en su tiempo libre, podía volar…

La vida le sonreía, hasta que un rutinario chequeo médico le propinó una desagradable noticia. Sufría una enfermedad coronaria. Cuando acudió a ver al medico especialista, le recomendaron abandonar las actividades de riesgo, hecho al que se vería obligado igualmente ya que a partir de aquel momento iba a verse desbordado por las facturas médicas provocadas por aquella enfermedad crónica. Estar enfermo en América suele salir muy caro.

Destrozado por su mala suerte, decidió cerrar su negocio, abandonar su ciudad y mudarse cerca de su familia. A partir de aquel momento debía cuidarse, llevar una vida sin sobresaltos y tener a los suyos cerca, por si algún día necesitaba su ayuda. Ya nunca volvería a volar. O eso pensaba él…

Porque una noche de Octubre de 1993 mientras veía la televisión, un anuncio, iba a hacer que su vida cambiase para siempre.

Aquel anuncio era una promoción del combate que iba a disputarse en noviembre de ese mismo año, por el campeonato mundial de los Pesos Pesados entre Riddick Bowe y Evander Holyfield. Sería el segundo combate que enfrentaba a estos dos boxeadores. El primero, había sido calificado por la prensa como un clásico instantáneo. Uno de los combates de la década. Así que la expectación que se había generado por esta revancha, era descomunal.
Pero eso no fue lo que llamo la atención de James, lo que le hizo quedarse pegado a la pantalla, fue escuchar que los organizadores estaban preocupados por las condiciones climatológicas, ya que el combate se iba a celebrar en un recinto al aire libre, un estadio sin cubierta habilitado en el Casino Caesars Palace de Las Vegas. La idea recorrió su cerebro como un latigazo: Un último vuelo, una despedida a lo grande. Sobrevolaría el estadio en su paracaídas con motor a la hora del combate y ejecutaría un aterrizaje imposible en el centro del ring sin que nadie lo esperase. El público al verle realizar una hazaña inimaginable se quedaría asombrado, no iban a parar de aplaudir. La ovación sería atronadora. Por fin, después de tanta mala suerte había llegado el momento de reclamar sus “15 minutos de fama”.

Pero la noche del 6 de Noviembre de 1993, mientras se celebraba el combate James Jarret Miller cometió dos errores de cálculo que le acabaron costando muy caro. Uno, fue el ángulo de entrada al estadio, el otro, la reacción de el público ante la proeza que iba a realizar.

En mitad del séptimo asalto de un combate muy igualado, Riddick Bowe ha tomado el centro del ring y persigue a Holyfield, que gira a su alrededor intentando evitar ser cazado por uno de los espectaculares ganchos del campeón. Pero algo raro sucede, Holyfield se detiene, mira a Bowe y señala hacia el cielo. La realización televisiva cambia de plano y en las pantallas de todo el mundo se puede ver una malla enredada en los focos del techo del estadio. Uno de los comentaristas grita “Un paracaidista se ha estrellado contra el ring”… James ha fallado el aterrizaje, su paracaídas se ha enredado en las torres de iluminación del combate y ha acabado cayendo de mala manera sobre las cuerdas del ring. Tiene un fuerte golpe en las costillas y está algo conmocionado, pero respira mas tranquilo al ver que parte de los espectadores que estaban asistiendo al combate acuden a socorrerle… O eso pensaba él…

Lo que ocurre a continuación es uno de los momentos más bizarros de la historia del deporte. La muchedumbre que se ha acercado hasta él, acaba llevándose a James Miller a unos 3 metros de distancia fuera del ring, pero lejos de ayudarle, muy disgustados porque este hubiese detenido el espectáculo, comienzan a propinarle patadas y puñetazos en la cabeza. La seguridad del estadio tarda unos segundos en llegar que se hacen interminables. Los dos boxeadores se quedan inertes en medio del cuadrilátero y los comentaristas televisivos ni siquiera son capaces de describir una situación tan surrealista.

FAN MAN FIGHT: EL INCIDENTE MÁS EXTRAÑO EN LA HISTORIA DEL DEPORTE

Unos minutos después cuando la seguridad consiguió calmar los ánimos de la muchedumbre, el combate se reanudó y el protagonista de esta historia fue trasladado a un hospital, inconsciente por la paliza recibida. Cuando se despertó fue arrestado y se le impuso una severa multa, pero no desaprovechó su momento de gloria y dejó una frase para la historia del boxeo “Estuve en un combate de los Pesos Pesados y el único noqueado fui yo”…

En cualquier otro país, este incidente hubiese sido motivo de vergüenza para los organizadores. No en América. Si algo ha demostrado Estados Unidos en las últimas décadas, es que cualquier suceso, por descabellado que parezca, es susceptible de convertirse en negocio. Los más visionarios ya se habían encargado de repartirse la malla del paracaídas de James. Probablemente en aquel momento, ya intuyeron que unos años después, aquellos trozos de tela se venderían muy bien como artículos de coleccionista. Las entrevistas con James Miller aparecían en primera plana de los periódicos. Las cadenas de televisión organizaban especiales con los momentos más extraños de la historia del deporte. Incluso la cadena Fox, incluyó el incidente en un capítulo de Los Simpsons.

James, animado por la atención mediática, intentó repetir su hazaña, esta vez en un partido de los Play-Offs de la NFL. No se arriesgó tanto, tan solo sobrevoló el partido, aterrizando después en un parque cercano. Pero ya no fue lo mismo. De repente, había pasado de moda. Quizás, por eso sean conocidos como los “15 minutos de fama”.

Desapareció del foco mediático tan rápido como había aparecido. La gente se olvidó de él. Hasta que en 2003 la cadena americana ESPN, decidió realizar un reportaje conmemorando los 10 años de aquel combate. Llamaron a la familia de James para tratar de localizarlo, querían realizar una entrevista. La entrevista no fue posible. Deprimido y acuciado por las facturas médicas, James Jarret Miller había decidido suicidarse unos años antes. La noticia de la muerte de el que una vez llegó a ser el centro mediático del país, no saltó a los titulares de los grandes medios de comunicación en su momento, tan sólo había merecido unas líneas en un periódico local.

Hoy, la gran pirámide del MGM Grand Hotel & Casino Las Vegas ha desplazado al Caesars Palace, como centro neurálgico del boxeo mundial y pocos recuerdan que aquella noche, Evander Holyfield venció a Riddick Bowe por decisión unánime. Más de 20 años después, lo que la gente aún recuerda de aquel combate, es la aventura imposible de James Miller. Aquel incidente sigue siendo considerado, el momento mas extraño en la historia del deporte.
El 6 de Noviembre de 1993 ha quedado marcado para siempre, como el día en que un paracaidista loco, decidió colarse en un combate por el campeonato mundial de los Pesos Pesados, surcando el cielo de Las Vegas…

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Pablo García Lanza

@columnazero

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