ENTREVISTA: PANXO (ZOO)

Una entrevista de Pablo Cañeque para ColumnaZero.
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Una entrevista de Pablo Cañeque para ColumnaZero.
Una entrevista de Pablo Cañeque para ColumnaZero.

“He tardado en sentirme parte de la música”.

Toni Sánchez, Panxo, es un tipo tranquilo y reflexivo, tanto que han de subir al camerino a buscarle porque la conversación se ha alargado, las prisas apremian y hay que ensayar. Son las horas previas al último concierto que ofreció Zoo en Madrid y a nosotros nos permitieron colarnos en la Sala Penélope y ver preparativos y ensayo. Nadie mira raro y todos saludan mientras descargan la furgoneta y llenan el escenario. A simple vista Panxo no parece rapero. No lleva un estilo de ropa ancha propio del hip-hop de hace 10 años, pero tampoco unos vaqueros ceñidos y ‘cagaos’ con la chupa abierta con capucha del rap de ahora. Va en chándal y lleva dos pendientes más propios de una estética punk-rock. Pero a pesar de eso, de los múltiples instrumentos que suenan en sus canciones y de unas bases electrónicas aceleradas, Zoo suena a rap, Zoo es rap.

La banda, de Gandía, ha comenzado a ser cada vez más habitual en las agendas de conciertos de los fans, en los festivales de rock y rap más habituales, como el Viñarock, el Juergarock o una minigira por Europa de la que ya han confirmado un concierto en Berlín. Su tierra es Valencia, de la que hacen patria y a la que Panxo queda asociado nada más escucharle hablar: ese acento es inconfundible. Con una mesa y dos simples taburetes comienza la charla del que quizás, hoy en día, sea el grupo, o al menos uno de los grupos, más influyentes de la música cantada en valenciano. La conversación transcurre mientras Panxo comparte sus ideas y reflexiones con nosotros, mientras repasamos a Zoo, la música de Valencia y el rap en general.

¿Cuándo y cómo llegaste al rap?

Empecé en los años 98 o 99. En mi instituto había dos chavales raperos cuando en Gandía no había nadie todavía con ese rollo. Un día, en el suplemento Tentaciones, de El País, vi una referencia a un disco de 7 notas 7 colores, del primero que sacaron [Hecho es simple, 1997]. Les pregunté y me pasaron la cinta. Nos hicimos amigos y me fueron pasando más y más. Así descubrí el rap, que me sedujo mucho porque era una música que podía hacer cualquiera sin conocimientos musicales, como es mi caso.

ENTREVISTA: PANXO (ZOO)

¿Cómo y por qué supiste que hacer rap era el camino?

Supongo que fue a base de escuchar rapear a uno de esos chicos de mi instituto. Nos juntábamos en el parque o íbamos a un piso que tenían para grabar ‘maquetillas’. Poco a poco me fue apeteciendo. Es lo que pasa con el rap, cualquiera se apunta, incluso yo. A parte, a mí la música siempre me ha hecho ilusión. De pequeño, cogía los discos de mi padre y jugaba a cantar, imaginándome delante de 100.000 personas en el Bernabéu. Pero nunca he sido muy ambicioso con la música, por eso tardé tiempo en sentirme parte, en sentirme alguien que produce arte.

¿Cómo surgió Zoo?

A ellos los conozco de todos estos años de deambular por la música. Somos de Gandía y alrededores y hemos compartido muchos años, muchos conciertos, muchas borracheras. Éramos amigos de antes. Entonces yo hice este disco en solitario con la idea de hacer un formato rap: MC y DJ. Pero durante la grabación fuimos añadiendo elementos a las canciones y resultó un buen disco para instrumentos en directo. La idea fue hacerlo así en las presentaciones, porque ellos también tenían que volver a sus otros proyectos. Pero la cosa empezó a ir bien y ellos, a excepción de mi hermano que se volvió con su proyecto, se quedaron, en lugar de volver con La Gossa Sorda. Ahora estamos encajados y todos vamos aportando, el proyecto ya es de todos.

Ese toque instrumental que empezó a tener y terminó teniendo el disco,  ¿deriva de la tradición valenciana de bandas musicales locales?

La tradición de las bandas de música en Valencia es muy larga y está muy consolidada. En general, en cualquier pueblo hay una banda local y los chavales empiezan desde pequeños, aunque no fue mi caso. Sobre todo en los vientos, se ha notado siempre en muchos grupos del País Valencià, en sus sonidos. En el nuestro, además, se nota en algunos teclados.

Y combináis esos instrumentos con beats electrónicos…

Sí, son beats más rápidos que en el rap normal. El rap siempre ha sido mi canal de expresión, pero me he criado escuchando punk-rock y música electrónica, que forma parte de la cultura nocturna valenciana, con la Ruta del Bakalao. Me gusta la música rápida. A mí, como público y a no ser que sea un grupazo, me aburre un concierto de rap. Como cantante me pasaba igual, me aburría y pensaba que estaba aburriendo al espectador. El cuerpo me pedía caña, sobre todo enfocándolo a los directos. Yo veía a Evaristo, de La Polla, y me flipaba su energía encima del escenario. Pero el rap es como… “Pum, pum, pum”. Me faltaba algo. Entonces, cuando yo ya había hecho alguna cosa con ritmos rápidos, salió Dremen y el pelotazo me impactó. Supe que se podía hacer rap más rápido y que a le gente le mole.

¿Qué música estás escuchando ahora mismo?

Hace tiempo que no tengo la inquietud de ver qué está sonando ahora, no soy muy melómano para ir a ver qué ha sacado un artista u otro. Pero hace unas semanas descubrí a una rapera yankie que se llama Akua Naru, que estuvo hace unas semanas en un festival de Soul en Girona. Es de las pocas cosas de rap que he descubierto últimamente. Y el último disco de La Raíz, que me toca de cerca [su hermano es Pablo, cantante de La Raíz, grupo al que volvió tras la aventura de Zoo, y que en abril actuará en Madrid]. Escucho de todo, pero rap cada vez menos. Alguna cosa sí, claro, por ejemplo Foyone, que me mola mucho como rapea. Pero en general tiro mucho de la colección de vinilos de mi padre, un día Police, otro Los Beatles…

Hablemos del rap, de la escena actual

No me gusta nada, cosas como el trap no me crean feeling alguno. Tampoco me creo esos discursos individualistas y autocompasivos de “tengo una vida de mierda” que tienen ahora muchos raperos, seguro que sus vidas no son tan mierdas. Creo que, en parte, es un poco un papel. Aunque me gusta gente que escribe cosas parecidas… Por ejemplo Suite Soprano. Líricamente, como Cheb Rubën, son muy buenos. Pero generalmente de esa misma escuela la mayoría de grupos no me dicen nada. De todo lo nuevo lo que más me gusta es Suite Soprano, sobre todo Juancho, y Foyone, que, rapeando, ahora me parece de lo mejor que hay en España. En resumen, que a mí me sigue molando el rap que escuchaba antes: SFDK, Violadores del Verso, CPV… Es lo que hay. Y me quedo, como mi grupo de referencia de siempre en el rap español, con Solo Los Solo, que creo que están tres escalones por encima del resto.

Ya que hablas de letras… En las tuyas vemos un poco dos corrientes, una más reivindicativa y una un poco más, no sé si llamarlo hedonista…

No me planteo a nivel teórico mis letras, cuento lo que me nace. Pero sí, para este disco me nacieron cuestiones de tema político, pero sin caer en el panfletismo, no he querido hacer un disco de lemas manidos. Yo sólo quiero meterle un sello musical personal a lo que percibo a mi alrededor a partir de mi subjetividad, de mi opinión. Intento huir del lema, del proselitismo barato. Respecto al hedonismo, sí que es cierto que me gusta, justo por eso de antes de no caer en el discurso victimista, pero a la vez no me gusta caer en lo happy. Lo que realmente me llama es trabajar la lírica, la profundidad de las palabras y las frases, intentar darle un algo más. No sé si lo consigo, eso lo decide el público. Siempre que he leído, y leo, me he fijado en cómo están escritas las cosas. Quizás me venga de familia, mi madre es profesora de literatura y mi padre escritor…

ENTREVISTA: PANXO (ZOO)

La clave de tus letras, ¿por qué elegiste rapear en valenciano?

Por orgullo de la tierra, en gran parte. Creo que, hoy en día y lamentablemente, cantar en valenciano suena a acto político contestatario. Soy bilingüe y me gusta dar guerra, así que me picó el gusanillo de hacerlo en valenciano. Surgió a raíz de una colaboración con Aspencat y disfruté mucho. A nivel fonético, el valenciano tiene mucho más juego que el castellano, porque tiene mucha sonoridad. Cuando lo saqué algunos me acusaron de hacerlo por algo así como para vender o gente que te dice que ellos también lo podía haber hecho. Coño, ¡pues haberlo hecho! Pero es una paradoja, por ejemplo a mi hermano en Valencia le han acusado de cantar en castellano con La Raíz… Vivimos con esa paradoja en casa [ríe].

¿De dónde saca los beneficios para seguir haciendo música un grupo como Zoo? En Bandcamp está a un euro el disco…

Del formato CD físico no hemos visto ningún beneficio todavía. Hasta el año y medio no se pasa la cuenta, ya queda poco, pero seguro que no es mucho. Lo del Bandcamp es curioso, porque el disco lo solemos tener en descarga gratuita, pero cuando pasa de ‘equis’ descargas al mes, Bandcamp lo pasa a un euro. No sé por qué. Entonces, cuando alguien me avisa yo lo cambio. Pero sí que tenemos donaciones y con ellas hemos sacado 1.500 euros, lo cual nos parece muy de agradecer porque cuando un grupo como el nuestro saca un disco no espera tener beneficio. Yo creo que un precio justo es de unos 5 o 6 euros, pero sólo un 5% de las descargas dejan aportación económica… Para futuros discos estamos pensando algo como lo que ha hecho La Raíz, buscar una causa a la que donar la mitad de lo recaudado por el disco, defender la lucha contra la Ley Mordaza, para así, con dicha labor, fomentar que la gente se decida a aportar algo por la causa. Pero está claro: los grupos, vivimos o malvivimos del directo.

Haciendo balance de tus actuaciones… ¿Hasta qué punto dominan los festivales el mercado musical?

Los festivales se han impuesto al resto de formas de concierto y para mí es una pena, porque cada vez hay más y eso lleva a mucha competitividad entre ellos, lo que baja mucho los precios. Eso hace que por 25 euros puedas irte a un festival a ver a 15 grupos. Entonces, si la semana después va un grupo a una sala a tu ciudad, 12 euros parece un precio caro por sólo un concierto, porque por 10 o 15 euros más te vas a ver 15. Eso creo que perjudica a las salas, que tienen algo diferente. Quien va a una sala a ver a un grupo, quien va a un festival va a muchas más cosas. Los festivales, por supuesto, están muy bien, pero hay que tener cuidado para no perder la cultura del concierto en una sala.

¿Estáis preparando algún nuevo trabajo?

Sí. Cuando vimos que el grupo se iba consolidando fue cuando pensamos en hacer otro disco. Ahora estamos intentando componerlo, pero no nos ponemos fechas. Esperamos sacarlo para final de año, pero no sabemos. A ver si llega a las expectativas, porque el primero ha funcionado muy bien y estoy un poco acojonado.

¿Por qué?

Este disco me da un poco de miedo. El primero lo hice muy tranquilo, sin presión. Pero ahora sí que hay más presión y eso a veces me ‘ralla’ a la hora de escribir, porque no sé si escribo lo que quiero escribir, lo que la gente quiere oír o qué. Y eso a veces me llega a atormentar un poco. Pero no pasa nada, son problemas del músico que no son graves.

Para acabar, ¿cómo definirías tu rap?

Siempre lo defino como rap electrónico, desde lo que se entiende generalmente como música electrónica. Es un poco más rápido que el rap normal, pero la base vocal es rap. Incluso lo llamaría rap ‘electrorgánico’, por los instrumentos. Pero no soy etiquetas o definiciones.

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Pablo Cañeque

@paul_wine

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