ENTREVISTA: NACHO VIGALONDO (OPEN WINDOWS)

Una entrevista de Alberto Sánchez para ColumnaZero Cine.
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Una entrevista de Alberto Sánchez para ColumnaZero Cine.
Una entrevista de Alverto Sánchez para ColumnaZero Cine (Foto: Marta Angulo)

“Desde que escribes una película hasta que se estrena eres otra persona, entonces realmente la película no la has hecho tú, la ha hecho alguien que ya no eres tú. Pero aún así me extraña, por qué las hago y las amo a todas.” Nacho Vigalondo.

El 4 de julio de 2014 se estrena Open Windows, un thriller virtual sobre los peligros de la red que cuenta con actores internacionales como Elijah Wood y Sasha Grey. En Madrid, en la terraza del café 8½, hablamos con Nacho Vigalondo. Son las seis de la tarde. Por la calle, que no pasa mucha gente, son varios quienes le reconocen. Él siempre saluda muy amablemente. Rompe la barrera entre entrevistador y entrevistado hablando de tú a tú. Hubiese dado para varias entrevistas.

Alverto Sánchez. He visto todas tus películas.

Nacho Vigalondo. Muy bien (se ríe).

AS.¿Te lo dicen mucho?

NV. Tampoco he hecho tantas…No especialmente, seguro que hay algo por ahí que no has visto. Tengo cosas tan esparcidas y a veces con tanta falta de control. Como soy cortometrajista, empecé a hacer cortos antes de que las redes sociales se asentaran,  muchos de mis cortos los ha subido sabe dios quién…

AS.Cuando te acostumbras a ser director, ¿qué se siente cuando tu película se va a estrenar?

NV. Con Open Windows me siento tranquilo, lo cual es raro porque creo que es la más rara de todas. La más rara y la más comercial, es muy extraño.

AS. Y si no gusta o triunfa ¿qué haces?

NV. Que no triunfe y que no guste es distinto. Yo aprendí una lección sobre esto en Los Cronocrímenes (2007), y es que cuando se estrenó en España despertó cierta apatía y el público tampoco reaccionó con fuerza. En aquel entonces me sentí un poco decepcionado porque la película había funcionado muy bien fuera y pensé qué podía haber fallado, pero luego ha pasado el tiempo y la película ha subido y ha ido creciendo. Con lo cual, la gran lección es que en última instancia lo que hace que las películas despeguen o se estrellen es el clima cultural del momento, y eso nadie lo domina ni lo controla, y por eso el panteón de la historia del cine no está compuesto por películas taquilleras sino por películas que con el paso del tiempo han ido creciendo. En el fondo lo importante es hacer películas honestas y que amplíen lo que se puede entender por “película” en cada momento.

AS. ¿Por qué has definido Open Windows como un thriller virtual?

NV. No tengo ni idea. Hace poco escribí una columna en la que decía: si yo mismo viese las películas que acabo haciendo, no me sentiría representado. Desde que escribes una película hasta que se estrena eres otra persona, entonces realmente la película no la has hecho tú, la ha hecho alguien que ya no eres tú. Pero aún así me extraña, por qué las hago y las amo a todas.

AS. ¿Existe algún componente autobiográfico?

NV. En todas mis películas sí. En ésta, no como usuario de Internet, sino yo como director de cine incluso, yo como voyeur o yo como persona observada. En la película se juntan ciertas perversiones, cierta sensación de pánico, cierta paranoia…todos esos sentimientos, uno los ha experimentado de alguna manera u otra.

ENTREVISTA: NACHO VIGALONDO (OPEN WINDOWS)

AS. Has afirmado que es “imposible hacer una película que se parezca más a un cómic que Open Windows“¿por qué?

NV. Porque son viñetas, la cámara no corta, sino que se mueve de una viñeta a otra. No me di cuenta en el momento hasta que me lo dijo un amigo. Me lo dicen y me doy cuenta, quieras o no, he estado leyendo comics toda mi vida. Es como un tributo, porque son viñetas.

AS. También se ha dicho de esta película que es “La ventana indiscreta del siglo XXI” (Indiewire), así como que es un “Audaz ejercicio neo-hitchcockiano” (Variety) ¿eres el Hitchcock del siglo XXI?

NV. Me incomoda bastante, yo no he dado la campaña de promoción y entiendo que hay que lanzar mensajes, pero yo no me siento cómodo con esta apreciación porque hay un tipo de público que le van a crear unas expectativas disparadas.

AS. ¿Crees que pueden repercutir negativamente?

NV. Sí, aunque tampoco creo que el buen espectador sea víctima de sus películas. De todas maneras, si yo hago el “Vértigo del siglo XXI” alguien me acusará de hacer una película demasiado pretenciosa, pero “Vértigo del siglo XXI” es una película que debe funcionar mal en taquilla porque Vértigo (1958) funcionó mal. De alguna manera, si te sientes un director tan arriesgado como Hitchcock, también tienes que verte un poco expuesto a que el público de tu época tampoco se lleve del todo bien con tus películas. Es interesante, como los directores tenemos muy presentes a otros directores, en mi caso a Brian De Palma. Yo no puedo pretender hacer un cine a lo Brian De Palma y que a todo el mundo le guste de manera instantánea.

AS. Imaginémonos ahora que un espectador va a ver Open Windows al cine, está doblada. Una vez ha terminado el espectador sale y dice que no se ha creído ni a los actores ni a los diálogos…

NV. Todos los directores tenemos una relación tensa con el doblaje pero no creo que  una buena película llegue a ser buena por el. Siempre hemos visto cine clásico doblado, una vez que ves cine en versión original es muy difícil volver al doblado, pero no creo que el doblaje sea tan traumático para la película.

AS. Hay doblajes mejores y peores…

NV. Por supuesto, a mi me gusta cómo han hecho el de Open Windows,  de hecho voy a hacer un sacrilegio. Cuando la vi doblada sentí un cierto alivio porque es una película con tanto grafismo y elementos en pantalla, que no sé hasta qué punto el subtítulo en pantalla funciona de un modo tan directo como en otras películas. Pero soy el director, y de verla tantas veces, tengo la perspectiva totalmente rota.

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AS. Cierto, porque supongo que a lo largo del proceso de creación, la percepción de lo que haces se debe anular, y ser crítico con el resultado final ha de ser muy difícil y poco racional.

NV. Hay un acto de fe en lo que sentías cuando escribías, eso se preserva. Por esa razón el cine tiene que ser un trabajo colectivo y estar sometido a juicio de ese equipo de trabajo. A mí me gusta montar, pero nunca montaré mis películas porque a la hora del montaje he perdido la perspectiva. Por eso nunca haré un guión que me encante pero que no le guste a la gente de mi entorno, o nunca seré ajeno a los comentarios, o no me importará remontar o reescribir los guiones.

AS. ¿Qué piensas de la nueva y más taquillera película española Ocho apellidos vascos (2014)?

NV. Es un fenómeno que es más fácil de entender si observamos las dinámicas de otros países. Tendemos a comparar el cine español con el americano, y no tienen nada que ver la producción. En países como Francia, Italia, Alemania, sí hay una comedia con elementos muy locales que tiene muy buen funcionamiento en esos países y no es tan raro, hemos tenido esto antes en España. Quizás ha llegado un momento en el que hemos sentido necesidad de cierto localismo en pantalla, y también hay que tener en cuenta, que en tiempo de crisis económica, el público se pliega en sí mismo de esta manara… el cine español se sofisticó mucho en los años noventa, y probó fórmulas bastante sorprendentes, hasta insensatas. A día de hoy nos cuesta pensar que películas como Los amantes del círculo polar (1998) fuese un taquillazo, pero los noventa fueron tiempos de bonanza económica.

AS. Pero sí hay un desencanto entre el público y el propio cine español que viene antes de la crisis…

NV. Pero es que el desencanto es paralelo a la presencia de taquillazos en pantalla. Yo me acuerdo que hace nada eran taquillazo Spanish movie (2009), Rec (2007), Promoción fantasma (2012), las de Santiago Segura, Álex de la Iglesia, ó la de Enrique Urbizu. Creo que siempre persiste, y es una cosa completamente contradictoria. La percepción de que no funciona el cine español pero la percepción de que hay películas que sí funcionan, porque hay un fenómeno en nuestro pensamiento colectivo y es que los éxitos son personalizados mientras que el fracaso es colectivo. ¿Por qué triunfa Lo Imposible (2012) y Ocho apellidos vascos (2014), y no sale de triunfo el cine español? Es buscar una razón particular para el triunfo de cada película y una razón para el fracaso de todas las demás como si hubiese una única gran causa. Creo que no existe ese fracaso constante. Estamos todavía anclados a la concepción de taquilla-éxito no taquilla-fracaso, cuando en realidad hablamos de las grandes películas del cine español, y no sabemos si fueron taquilleras. Si tenemos esa lucidez a la hora de valorar las películas con percepción histórica ¿por qué nos ceñimos a esa cuestión binaria de taquilla sí o taquilla no?

AS. Pero lo que sí que es cierto es que estamos acudiendo a una situación industrial bastante complicada… ¿qué se puede hacer?

NV: No lo sé, yo me ciño a mi labor de ser un profesional en lo que hago… Hay que bajar el IVA, por supuesto; el apoyo estatal debería ser mayor, cierto; hay que incentivar nuevos creadores, sí; mayor presencia femenina en los puestos creativos, también. Pero estoy hablando desde mis ideales. De todas maneras, para mi habrá un cambio de paradigma también cuando el público se habitúe a pagar por contenidos en Internet. No en términos de combatir la piratería, sino en términos de apoyar el cine que te gusta.

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Alverto Sánchez (@alberisonline )

Foto portada: Marta Angulo      

@Columnazerocine

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