ENTREVISTA JOSÉ BARREIRO, DIRECTOR DEL FESTIVAL PRIMAVERA SOUND OPORTO Y PAREDES DE COURA

Una entrevista de Jorge García Martínez para ColumnaZero.
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Una entrevista de Jorge García Martínez para ColumnaZero.

«Con 20 años pensamos que estaría bien hacer un mini Glastonbury»

Responsable directo de que cientos de grupos hayan visitado un pueblo remoto situado en las montañas del norte de Portugal, José Barreiro se muestra como una persona sencilla, realizada y satisfecha pero para nada conformista. Es muy difícil mantener un mismo ideal durante veintiún años y más con la sombra avasalladora de la industria musical. Pero aquí, en Paredes de Coura, uno tiene la sensación de que se ha logrado, aunque José es prudente y siempre habla de mejorar cada año. Hablamos sobre el festival y lo que ha supuesto, sobre la crisis, el público, el cambio en la industria musical, del Primavera Sound y, por supuesto, de música.

Este es un lugar de ensueño, pero teniendo en cuenta que la mayoría de los festivales de Portugal se ubican en las urbes o muy cercas de ellas, ¿cómo surge la idea de hacer un festival aquí?

Son veintiún ediciones y esto surgió cuando, entonces, éramos más jóvenes. Con 20 años pensamos que estaría bien hacer un mini Glastonbury en Portugal. Empezamos como un festival muy pequeño que siempre ha ido creciendo hasta que, desde hace doce años, Paredes de Coura supone para mucha gente el festival por excelencia de Portugal.

En relación a lo anterior, ¿responde este festival, por su localización y su ambiente, al ideal romántico de festival integrado en la naturaleza, pudiéndose considerar aunque a menor escala el Glastonbury de la península?

Sí… es muy semejante porque llueve mucho y esto queda como un mini Glastonbury, aunque aquello es para 100.000 personas y aquí estamos entre 15.000 y 20.000. Se ha concretado esa idea inicial de juventud y ahora es más bonito cada año. Intentamos hacerlo mejor, seguimos probando cosas y mejorando las infraestructuras para que año tras año quede mucho mejor con el objetivo de que la gente que venga aquí se lleve una experiencia muy positiva.

Me sorprende el gran partido que se le ha sacado al recinto. Una especie de anfiteatro natural que se eleva del escenario principal, el camping separado del recinto por un río que a su vez hace de playa fluvial… ¿fue difícil integrar todo esto con el festival?

Es muy difícil hacer un festival aquí, como te puedes imaginar. Esto es una producción muy complicada de ejecutar pero como casi todos somos de Paredes de Coura, trabajamos mucho durante el año para intentar siempre mejorar. Y ahora después de 20 años es todo mucho más sencillo, pero no tiene una configuración normal como puede ser la de otros festivales. A nosotros nos gusta hacerlo así.

Es usted director del Primavera Sound de Oporto y  Paredes de Coura. ¿Se siente como uno de los mayores promotores de Portugal con la responsabilidad que eso supone, ya que al fin y al cabo, selecciona un tipo de cultura y la acerca al público?

Nosotros tenemos el Paredes desde hace 20 años, en este momento tengo 42 años y llevo 20 en esto. Ha sido el Paredes el que nos ha aproximado al Primavera Sound. Nosotros somos este festival al fin y al cabo, pero intentamos siempre coger cosas nuevas y por eso el Primavera de Oporto fue un paso muy importante. Es otro lugar donde es muy difícil trabajar, (se refiere al Parque da Cidade, el espacio donde se celebra el Primavera Sound de Oporto) pero a nosotros no nos gustan las cosas fáciles.

Por otro lado, no me siento como un gran promotor. Intento hacer las cosas bien pero no me preocupa ser grande o pequeño; lo más importante es que la gente se lleve algo especial cuando viene a algún evento organizado por nosotros.

Por lo que he leído en varias entrevistas con usted, reconoce que existe una marca potente como es Primavera Sound pero, ¿y la marca Paredes de Coura?

No existe… porque la marca Primavera Sound es un concepto ya global que quizá rivaliza con Pitchfork como marca de referencia en el indie y de todo aquello que es nuevo en la música. Paredes si fuera en Lisboa o en Oporto quizás podría ser…. pero aquí resguardado en las montañas, la cosa es más especial y nosotros queremos que siga así. 20.000 personas, mejorar siempre la zona de acampada, el recinto… pero no tenemos esa pretensión de hacer algo realmente global.

Una de las cosas más difíciles a la hora de llevar a cabo un festival es generar un sentimiento de afinidad al mismo, ¿aquí se ha logrado?

Hay mucha afinidad al Paredes, pero en Portugal se da mucho esa idea de comprar los abonos después. La gente suele esperar. Se trata de un público más joven al que le tiene que dar el dinero su padre para venir y, por eso, hay años que vendes mucho en diciembre y enero pero después se estabiliza. La gente sabe que este festival no agota y que siempre está ahí y no busca esa masificación. A diferencia del Primavera donde todo el mundo compra muy pronto e intenta asegurar su abono porque tiene miedo a que se agoten. Aquí tenemos un público muy fiel pero no de esa manera. Otra cosa que me causa un impacto muy positivo es que cada año hay gente más joven y se produce una renovación de generaciones. Mucha de esa gente joven es hija o hijo de alguien que estuvo aquí 19 años atrás. Eso es muy gratificante y demuestra la gran vitalidad del festival.

Me ha llamado la atención estando en el pueblo que varios hosteleros llevaban la pulsera del festival, incluso gente bastante mayor… ¿la respuesta del pueblo al festival siempre ha sido tan buena?

Si… bueno… los primeros años quizá no. Este es un pueblo de montaña, muy tranquilo y no está acostumbrado a recibir muchos visitantes. Y siempre está aquello de que la novedad a veces no es bien recibida. Pero después la gente ha apreciado que es una de las principales atracciones que tiene el pueblo y todo el mundo trabaja de una manera u otra para el festival. Aquí mucha gente hace más dinero en esta semana que en un año trabajando.

En España se ha incrementado el IVA en los espectáculos culturales de un 8% a un 21%. Sin embargo, en Portugal se subió el IVA a un 23% pero se mantuvo en un 13% en la cultura. ¿Se ha llegado a notar esta medida?

Sí, pienso que sí pero en 20 años ha habido muchas crisis. El cartel es muy importante, tiene que ser más o menos atractivo. Por ejemplo, este año es un poco más alternativo. Lo importante es formar nuevos públicos. No me importan las crisis; van y vienen. En Portugal en 21 años que llevamos haciendo esto, quizá 15 fueron de crisis. Además, el festival supone para muchos una forma diferente de disfrutar sus vacaciones. La gente viene aquí una semana, paga un abono de 80 euros y esta acampando siete días de forma gratuita. Este es un festival adaptado a la crisis, por eso no me preocupa mucho.

Dada la gran afluencia de público español que tradicionalmente ha caracterizado a este festival y su gran amistad con los organizadores del Primavera Sound, que además participan de la configuración del cartel, ¿puede considerarse este un festival ibérico?

Sí…. Había años aquí, sobre todo 2003, 2005 o 2006, que casi la mitad del aforo eran españoles. Los últimos años ha descendido el número, quizá porque hay más oferta de festivales en España. Este festival fue considerado ibérico hace muchos años porque venía mucha gente de Galicia, de Asturias, de Salamanca.. y la gente lo asumió como tal.

Y sobre lo del Primavera. La línea que sigue el Paredes desde 2003 tiene que ver mucho con el Primavera Sound. Este año estamos colaborando en la programación del Paredes y es normal tener muchas reuniones entre nosotros, buscamos que el Primavera Sound tenga aquí una influencia en la programación. Y es una relación muy positiva para todos.

Y luego están los grupos españoles. Esta edición cuenta con tres: Delorean, John Talabot y Headbirds…

Delorean ya es la segunda vez que toca aquí y ya tuvimos a We Are Standard, Dorian, Standstill… Durante dos años tuvimos un escenario llamado el Iberosounds, en donde siempre había un grupo nuevo español o portugués de esos que pensamos que tienen calidad para explotar. La demanda desde España era tanta que también queríamos compensar un poco al público trayendo algunos grupos españoles.

Hablemos ahora de música… Por el festival han pasado bandas desde Morrisey hasta los Sex Pistols pero sí que es verdad que anteriormente, tenia un día más rockero con bandas como Queens of the Stone Age, Foo Fighters, Incubus o incluso Korn. ¿Se ha pasado de un punto más rock a uno más alternativo o únicamente es circunstancial?

Es circunstancial, esos grupos de los que hablas podrían estar aquí perfectamente este año. Si tuviéramos a Foo Fighters, esta gente que está aquí este año estaría también delirando. Pienso que no es una opción sino que es más circunstancial. Para el próximo año podríamos traer tres o cuatro grupos de rock más cañero pero siempre en una línea de calidad musical, de respeto por el público que paga el ticket. No estamos en contra del rock más pesado, es circunstancial únicamente.

Michael Eavis (director de Glastonbury) siempre habla de Radiohead en la lluvia como su concierto estrella, Gabi Ruiz (codirector del Primavera Sound) de The White Stripes en el Poble Espanyol… ¿y José Barreiro, director de Paredes de Coura?

Hay dos conciertos muy especiales: el de Yeah Yeah Yeahs en 2003, que fue un concierto impresionante, y lo de Arcade Fire en 2005, que fue a las 8 de la tarde cuando casi nadie los conocía. Ese año la mitad del público eran españoles y muchos ya les habían visto en su directo en el Primavera Sound. Al principio del concierto solo estaban ellos, pero hacia la mitad estaba todo lleno y, por aquella época no es como ahora, se empezaba el festival mucho más tarde.

Hay otro que recuerdo con mucho cariño que es el de Rollins Band en 1997. Fue el primer grupo extranjero de nivel que vino aquí y cuando vi a Henry Rollins con sus tatuajes me dije «joder en mi tierra, en mi pueblo, es como invitar a Henry Rollins a tocar en tu habitación «. Fue muy especial y me quedé muy emocionado con aquello.

 Y, ¿alguna espina clavada de algún grupo que no haya podido traer?

The White Stripes (risas). Y cualquier otro proyecto de Jack White. Siempre lo he querido tener aquí pero por fechas nunca ha coincidido.

La industria de la música ha cambiado muchísimo durante estos últimos 10 años con la llegada de internet, las descargas, el mp3, el streaming… y ahora parece que se enfoca todo mucho más al directo. Como director del festival, ¿como has notado ese cambio a la hora de contratar a bandas?

Cuando empezamos escuchábamos muchísima música que nos gustaba, pero los grupos nunca estaban de gira. El gran cambio de la industria musical ahora es que hay grupos que tú nunca has escuchado y que ni siquiera te suena el nombre y tienen unas doscientas fechas al año. Eso antes era impensable. Ha cambiado todo. Ahora es mucho más sencillo porque sino está disponible uno, está otro y otro. Hay muchísima oferta de música y un montón de grupos disponibles que hace quince años no había.

Todo ha cambiado muchísimo y, sinceramente, yo escucho música y me gusta muchísimo; por eso lo hago, es un placer personal. Pero en cuanto a lo profesional las cosas te llegan de las agencias, de los sellos. Te dicen escucha esto, escucha lo otro, que va a estar de puta madre. Está casi todo preparado para que tú en tu línea de festival elijas. Ahora no necesitas ser un loco de la música y estar en tu habitación escuchando los 1500 grupos que nacen cada día. También hay líneas como Pitchfork o la programación del Primavera. Pero hay otras cosas que me gusta hacer antes de contratar a un grupo como es verlo en directo. Intento hacerlo siempre. Un festival de referencia para ver grupos en directo es el South by Southwest en Austin, donde puedes ver a pequeños y grandes grupos en sitios para 300 personas.

Por último y en un plano más anecdótico, ¿alguna excentricidad de algún artista que le haya llamado la atención? Has traído a Morrisey y todo el mundo es conocedor de sus manías…

Con Morrisey tuvimos que adaptar su camerino porque a él no le gusta oler a carne… y nosotros teníamos la zona de comidas justo encima del backstage y todos los olores de los perritos, las hamburguesas, las bifanas… se bajaban a esa zona. Preparamos todo con flores e incienso para que no se notara el olor a carne, y coló. No hubo ningún problema.

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Entrevista: Jorge García Martínez (@JorgeAnsorena)

Fotografía: Hugo Lima, Festival Paredes de Caura

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