ENTREVISTA: FRANCISCO AVIZANDA (SAPOS Y CULEBRAS)

Una entrevista de Blanca Ramos para ColumnaZero Cine (Foto: Marta Angulo)
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Una entrevista de Blanca  Ramos para ColumnaZero Cine (Foto: Marta Angulo)
Una entrevista de Blanca Ramos para ColumnaZero Cine (Foto: Marta Angulo)

El director navarro, Francisco Avizanda, estrena su segundo largometraje: Sapos y culebras.  De nuevo, una historia centrada en la crisis de la sociedad española. La primera vez fue en su ópera prima, Hoy no se fía, mañana sí (2009), inspirada en la España de los años 50 y encarnada por Gilda (Carolina Bona). Ahora repite jugada en su nuevo film, pero esta vez, la crisis que retrata es la que estamos viviendo; esa de la que tanto hablan en la tele. Y quien lo sufre y quien podría ser cualquiera de nosotros, es su protagonista: Rebeca (Ariadna Cabrol).

¿Cuándo haces una película, piensas en el público?

Sí, claro, claro… Mal asunto sino… De hecho los colaboradores normalmente te ayudan a poner los pies en el suelo respecto a temas de la película. Quería que fuese una historia sencilla (espero haberlo conseguido). De apariencia sencilla; porque como en las fábulas, los personajes tienen dobleces, tienen ese aparente trazo muy sencillo pero siempre cabe la duda de cómo son.

¿Crees que el público quiere ver la realidad que vivimos?

El público yo creo que quiere ver lo que le pongas, en principio, si está bien organizado. Creo que tiene que haber de todo. Yo creo que las comedias fáciles te pueden hacer un buen rato, con cuatro chistes, y luego hay otras películas, tal vez como la mía, que a lo mejor te hacen pensar un par de minutos. El público lo que hace es establecer una relación con la película y nada más. Y una película no es más que eso; el tiempo que dura, la relación que establece… Hay películas más molestas, películas más fáciles… Sé que Rebeca al principio como es un personaje que no es muy moral, a lo mejor no es muy simpático, pero la trampa que yo le pongo al espectador es que sí le hago partícipe del objetivo de Rebeca. No me conformo con demasiado; me conformo con que la gente a lo mejor reflexione dos o tres minutos sobre eso. Y lo de la realidad pues no está mal, yo creo. Se puede esconder la cabeza debajo del ala como hacen los avestruces cuando ven llegar el leopardo; o a lo mejor si me echo encima y hago otra cosa… a lo mejor así puedo resolver la situación. No sé.  Al espectador le viene bien que la oferta sea un poco abanico.

ENTREVISTA: FRANCISCO AVIZANDA (SAPOS Y CULEBRAS)

En tu primera película, Hoy no se fía, mañana sí, vemos una crisis de la España de los años 50 y ahora en Sapos y culebras vemos la crisis de la sociedad actual. ¿Qué semejanzas crees que hay en ambas?

Tienes razón. Al principio no me dí demasiada cuenta, pero sí que es cierto que Gilda, el personaje de Hoy no se fía, mañana sí, era consecuencia de la terrible tragedia de la confrontación civil quince años después, era huérfana y estaba dentro de la sociedad que intentaba permanecer en esa clase media. Y, es verdad, que Rebeca también es huérfana y está siendo expulsada de la clase media. También es consecuencia de que las cosas 20 años atrás no la hemos hecho bien. Nos hemos creído que todo el monte era orégano y creo que ha faltado mucha responsabilidad. No señalo solamente a los políticos; creo que ha habido una gran responsabilidad por parte de la sociedad. También te digo que he visto gente de toda ideología muy irritada y muy contrariada por la corrupción y por el tamaño que ha tenido en España. Hay mucha gente que cava en la corrupción pero también muchísima gente que está fuera.

Uno de los temas centrales de la película es la ambición… ¿Te consideras una persona ambiciosa?

Sí. Sobre todo en las películas. No estoy contento casi nunca con lo que hago. Es más, prefiero cortar siempre con la película cuando ya está hecha; soltarle la mano y decirle: “que te vaya bien y hasta la próxima”. De hecho no puedo volverlas a ver. Tengo una especie de frenesí; me gustaría volverla a rodar, hacerla de otra manera, volverla a montar… Y veo muchas veces defectos que sólo yo veo por razones evidentes. En ese sentido, mi ambición va por ese lado. Creo que el coraje, el orgullo, la ambición, en su medida, están bien… Pero hay que mantenerlos en su sitio. En un exceso, casi todo es un peligro.

¿Crees que estamos viviendo una etapa de crisis en el cine español?

Creo que sí. Lo que he visto es que ahora hay muchísimas menos salas con respecto hace 5 años. La gente va mucho menos al cine… Algo hay que hacer, pero claro, no es mi trabajo. Nosotros, paradójicamente, hemos puesto en marcha nuestra película y lo hemos conseguido, pero sí que es verdad que nosotros contamos con el hecho de que sea una coproducción; y eso hace que esa parte, que te permite completar, es el presupuesto que te permite empujar la película y hacerla. El hecho de contar con la parte francesa te lo permite. Si no tienes esa parte igual no puedes hacerla, porque te metes en un callejón sin salida. Para mí, la coproducción es todo un estímulo. En tiempos difíciles, el hecho de que se vaya a estrenar, no solo en España, sino también en Francia, es un estímulo y una gran satisfacción… Y a veces, hace que saques fuerzas de flaqueza.

Creo que hay que recuperar la idea de que hay que pagar por ver películas. No puede ser el cine y la música las únicas dos cosas por las que la gente no paga… Porque detrás de esas industrias hay cantidad de puesto de trabajo. Si el espectador no apoya con sus entradas… El cine acabará desapareciendo.

ENTREVISTA: FRANCISCO AVIZANDA (SAPOS Y CULEBRAS)

¿Se puede vivir de esto?

Es difícil, muy difícil… Tienes que aprovechar las nubes de verano y tener en cuenta. Llevo muchísimos años y sé que es así y que es muy difícil. Yo empecé dirigiendo cortometrajes pero no me dolían prendas cuando tenía que hacer de ayte de dirección, de tercero, de segundo… Hice publicidad. Hice trabajos de encargo. Hice documentales para administraciones de todo tipo… Todo eso te permite seguir o estar en el oficio. En un momento dado, puedes llevar adelante el proyecto que te puede interesar más. Lo que no se puede hacer es una película cada 6 años; así no se puede vivir de esto.

¿Tienes proyectos futuros?

Tengo mucho material escrito para una historia que no tengo suficientemente perfilada. Me da cierto vértigo hablar de las cosas que no están definidas. Si estuviera más materializada no tendría ningún problema en contártelo… Pero es que está en mantillas. En este sentido, mi ambición máxima es poder hacer mi tercer largometraje. Para mí es lo máximo; no puedo pedir más.

¿Qué se siente el día de antes de estrenar tu película? ¿Y qué sientes estrenándola el día de la coronación?

Pues se siente curiosidad. No me produce ninguna angustia; tengo claro que todo es muy efímero en el audiovisual. Una película para ti es muy importante pero es una gota en el océano del audiovisual. Espero cierta polémica, las críticas buenas y malas… Igual soy un irresponsable y un insensato. Una vez que corto el cordón umbilical, suelto la película y le mando suerte. Me conformo con eso. Que te venga gente de todo tipo y que se identifique con ella. Casi, solo por eso, te merece la pena hacer cine.

Y lo de que se estrene el día de la coronación es una coincidencia chocante. Espero coronarme yo también, en cuanto al contacto con el público.

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Entrevista: Blanca Ramos (@Blancaferra)

Foto portada: Marta Angulo

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