ENTREVISTA: DANIEL GUZMÁN (“A CAMBIO DE NADA”)

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Una entrevista de María José (Fotografías: Pablo)

Una entrevista de María José Medina (Fotografías: J.Pablo García)

Entrevistamos en ColumnaZero a Daniel Guzmán, quién dirige la última película ganadora de la Biznaga de oro del Festival de cine de Málaga (y Biznaga de plata a la mejor dirección), “A cambio de nada”, recién estrenada en la gran pantalla. Charlamos de su experiencia, de sus miedos, retos y satisfacciones frente a una de las revelaciones del año del cine español. 

 

P: Te vemos por primera vez dirigiendo un largometraje, ¿cómo y cuándo surge en ti el impulso de convertirte en director?

R: Creo que ni siquiera me acuerdo. Todo tiene que ver con contar historias. Uno empieza compartiendo historias como actor a través de los personajes, y acaba prolongándolo en algunos casos, como es el mío, en querer contar las historias como director. Desde tu punto de vista, dándole forma a las historias que crees que pueden entretener, divertir o emocionar. Empecé en 2003 con mi primer cortometraje “Sueños” y me fue muy bien. A partir de esa experiencia y de vivir tanto personal como profesionalmente esa película cortometraje, decidí que quería seguir contando historias y me puse a escribir. Trabajé como actor un par de años y ya dejé todo para empezar a contar “A cambio de Nada”.

P: Esta historia tiene un alto componente autobiográfico. ¿Por qué esa necesidad de contar una parte de tu vida?

R: De manera consciente porque creo que es mejor hablar de lo que uno sabe y de lo que a uno le toca para que haya un mayor grado de implicación y de conocimiento de la historia que se está contando. Y, sobre todo, porque es la primera película y siempre suelen ser personales. Es tu identidad. La película te marca, es como las primeras veces en tu vida. Es algo que proyecta una parte muy importante de ti. Pensé que mis experiencias vividas en la adolescencia eran un material bueno para intentar emocionar, divertir y darle una forma de estructura dramática a la película. Creía que tenía los ingredientes narrativos necesarios para contar una historia. A veces hay que imaginarlas y crearlas, pero si has vivido algunas experiencias, puedes darle forma y compartirlas con el público para que entienda cosas también de su propia vida. Todo viene de nuestras experiencias.

P: En este sentido, ¿cómo te sientes tras haber llevado por fin a la gran pantalla esa parte de ti?

R: Me ha costado seis o siete años escribir el guion y el montaje me ha llevado algo más de un año. Es demasiado tiempo para contar una historia. Hay casos excepcionales como este en la que se te van 10 años de tu vida. En la mayoría de las películas, los procesos son de unas 18 semanas el montaje y la escritura de dos o tres años. Sí es verdad que mi película me ha costado más y yo personal y profesionalmente necesito ya despedirme de ella. Necesito decirle adiós aunque me acompañe toda mi vida, pero necesito que la película camine por sí misma, que encuentre su lugar y que viaje. En el Festival de cine de Málaga tuve la sensación y la consciencia de que ya me despedía de “A cambio de nada”.

ENTREVISTA: DANIEL GUZMÁN (“A CAMBIO DE NADA”)

P: ¿Seguirás queriendo contar tus vivencias en tus próximas historias?

R: No sé, por ejemplo mi siguiente película habla de la vida de otra persona. Es otra vida que conozco, la he vivido con él pero no la he vivido en primera persona como el personaje de Darío. Las premisas vienen hasta de imágenes, tengo otro guion que estoy desarrollando que viene de una imagen y eso es el motor de toda la película que tengo en la cabeza. No sé de dónde van a venir las siguientes historias, pero sí es cierto que para buscar esa autenticidad y verdad. Mejor estar implicado y que emocionalmente te toque. Veremos a ver si siguen siendo historias personales o vivencias de otras personas.

P: ¿Sentiste miedo de no poder terminar el proyecto?

R: Nunca lo he llegado a pensar. Yo tenía un motor y una necesidad de contar la historia. Me he planteado abandonar muchas veces porque ha sido tan duro que parecía imposible, no lo podía soportar. Pero nunca me planteé que no iba a funcionar. Siempre he creído en esta historia. Tras sueños, siempre he tenido mucha confianza en la narrativa y en contar historias. Ahora, ya al final del camino, uno sí tiene sus miedos, profesionales sobre todo, por ejemplo porque la película no ocupe el lugar que pueda corresponderle con el público. Pero esos miedos y esa inseguridad son parte del oficio y de la creación. Me gustaría que hablaran bien de ella pero habrá gente a la que no le guste la película y es totalmente respetable. Incluso puedo aprender con eso de una manera objetiva y con distancia. Todos tenemos nuestro amor propio pero entiendo que es lo bonito del cine y son las reglas.

P: ¿Cómo fue la elección del reparto de papeles?

R: La película es ambiciosa, aunque aparentemente es sencilla. He buscado la simbiosis entre el neorrealismo y un cine para todos los públicos. Que todo parta de la autenticidad, de la verdad y de la credibilidad. Para eso, necesitaba mezclar actores profesionales con actores no profesionales. Prefería que los niños no hubiesen hecho nada, buscados en la calle, en institutos, incluso venían de agencias en las que no habían hecho nada. Quería que estuvieran vírgenes para moldearles. El personaje de la abuela es que… ¡con 92 años no sé si hay en activo alguna actriz! Yo sé la magia que tiene mi abuela, su autenticidad y sabía que si eso lo conseguía transmitir a través de la cámara, no había nada que la pudiese superar. Lo tuve claro desde el principio, no había nadie mejor para hacer el personaje de Antonia que la propia Antonia. La idea era mezclar estos personajes con actores profesionales que tienen un bagaje y sabía que incluso se iban a alimentar entre ellos. Iban a conseguir la verdad que necesitaba en la película entre los profesionales y los no profesionales. Es la concepción, el estilo, el tono y el diseño de la propia película.

P: La química evidente entre los protagonistas, ¿es el componente fundamental en “A cambio de nada”?

R: Sí, ese es resultado de meses de ensayo, de que vayan profundizando la película, de que vayan entendiéndola. Porque aunque la relación de amistad ya está escrita en el guion, ellos tienen que llegar hasta ahí. Como son niños van jugando y, como tienen imaginación, lo consiguen, son como mi abuela. Solo tienes que entrar en su mundo, viajas con ellos y ellos viajan contigo.

ENTREVISTA: DANIEL GUZMÁN (“A CAMBIO DE NADA”)

P: Muchos actores no consideran necesario el ensayo previo antes de rodar ¿fue fundamental en tu película?

R: Sí, porque soy actor y sé lo que es ensayar. No entiendo por qué nunca se ensaya lo suficiente. Los ensayos abaratan costes. Es más barato que volver a rodar. No lo entiendo, ahí es donde se va el dinero. Siempre les he pedido a todos mis directores que ensayáramos y unos se sienten capacitados para jugar, investigar y profundizar, y otros no quieren. Para mí es una condición indispensable para trabajar. De hecho, me dicen que qué descubrimiento los actores, pero el descubrimiento son los ensayos. Esos actores no nacen, no son profesionales. Mi abuela no es actriz, a mi abuela la he metido yo en este berenjenal porque sabía lo que iba a dar. Pero ella lo hace después de un proceso de entendimiento, de trabajo, de repetición y de búsqueda conmigo. Todo esto viene de un trabajo muy exhaustivo. Eso no aparece porque sí. Puede aparecer una vez, pero eso se gasta. No me siento capacitado por ejemplo para hacer una escena como la del interrogatorio y llevo 20 años en esto, ¿un niño va a hacer eso sin ensayar?, es imposible. Los ensayos son indispensables. Es lo que te da la verdad y la credibilidad de la película.

P: ¿Cómo ha sido el proceso de financiación del el proyecto?

R: Si hubiera tenido los canales de financiación normales que se suelen tener en este país no hubiese tardado tantos años en acabarla. Ha sido a nivel privado hasta que hemos conseguido hacer la cinta. La participación de TVE, Canal Plus y de Telefónica Estudios, ha una vez hecha la película. El realizarla ha sido todo con financiación privada, gracias a mis amigos, mis inversores, a la agrupación de interés económico que creamos y a todos los productores que han arriesgado e invertido su patrimonio para conseguir contar esta historia. Nadie se lo cree con el presupuesto que tenemos. Todos los productores con los que hablo no entienden cómo lo hemos conseguido con los incentivos fiscales tan malos que hay en este país, que nadie quiere invertir porque no se revierte ese dinero de inversión privada. Yo a día de hoy tampoco. Lo pienso y no sé cómo lo hemos conseguido al final.

P: ¿Qué es lo que más te ha gustado de tu experiencia como director?

R: Hay cuatro procesos. La escritura de guión es la más dura pero puedes no comer diariamente porque te va alimentando. Me he tirado doce horas seguidas sin comer porque necesitaba encontrar lo que estaba buscando. Estaba delante del ordenador y parece que te estaban alimentando las palabras. La escritura es el pilar fundamental del guión de toda película y el proceso de la creación es muy gratificante cuando lo consigues y muy duro a la vez, pero es muy especial. Por eso me gusta tanto el cine, porque tiene cuatro procesos. El de casting y ensayos con actores es para mí de los que más disfruto. Yo los alargo mucho en el tiempo porque quiero que cuando vamos a rodar esté todo absolutamente claro para poder jugar. Luego está el montaje que es de lo más artesanal junto con el guión. Con el montaje puedes cambiar la película a todos los niveles y vas moldeando, vas quitando capas hasta que llegas a la esencia. Esos tres procesos son los más bonitos para mí como director. Es un oficio muy artesanal, muy creativo, donde la imaginación y la creatividad están en constante contacto contigo para resolver y darle forma a tu historia. Desde la primera palabra hasta la última, desde el primer plano hasta el último, desde la primera elección hasta la última…Todo lo que eliges ya tiene algo de creatividad.

P: ¿Qué ha supuesto para ti ver tu película por primera vez en la gran pantalla en el Festival de Cine de Málaga?

R: Indescriptible. Fue una sensación…diez años echados a la espalda…Fue muy emocionante y muy especial. Es un momento que voy a recordar toda mi vida, porque es uno de los más importantes. Estar diez años persiguiendo y persiguiendo ese objetivo que es querer contar una historia, con toda la carga emocional que tiene, por mi abuela, por lo que cuenta que es autobiográfico, por toda mi familia, mis amigos… Es muy emocionante. Lo que viví era muy muy especial. Estar con mi abuela que era mi sueño y compartir con ella el momento y ver esa respuesta del público y la prensa, es muy gratificante. Todavía no soy consciente de ello, tengo que tomar distancia.

Redactora: María José Medina Segovia (@mariajsms
Fotógrafo: J. Pablo García López (@pablogarcialope
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