ENTREVISTA ANDRÉS SUÁREZ: “A PARTIR DE AHORA TRATARÉ SER MÁS RESERVADO A LA HORA DE LA AUTOCOMPASIÓN”

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Una entrevista de Óscar Reyes para ColumnaZero Música (Fotos:)
Una entrevista de Óscar Reyes para ColumnaZero Música (Fotos: Teresa Ponce de León)

Dice Sabina que lo malo de los artistas es cuando son masoquistas. Podría decirse que Andrés Suárez es uno de ellos, aunque él no se considera un artista, sino un artesano. No obstante, no se puede negar que encuentra placer en ese dolor causado por, en sus propias palabras, el chico quiere a chica pero chica no quiere a chico. Lo particular en el cantautor (o cazautor) gallego es su manera de expresar ese sufrimiento. El pasado viernes lo hizo en la Sala But de Madrid, gracias a la segunda edición de Los Cómplices de Mahou, subido en un escenario improvisado: una tarima circular en plena pista de baile. Esta vez él estaba en la isla con la única compañía de su guitarra, y su público le rodeaba como el mar que él tanto ama y añora.

O.R.: Está muy chulo el formato que te han montado.

A.S.:Es súper raro, pero mola mucho porque yo me acerco más a lo íntimo. Tampoco es que yo toque en campos de fútbol, pero si me dan a elegir prefiero esto. Llevo toda la vida tocando en locales de aforo reducido con la peña muy cerca, y eso me mola porque se sostiene la mirada… pasa algo más sincero que en un lugar que está oscuro y no ves a nadie para saber si a la gente le está gustando, lo notas por el aplauso, que no suele ser de verdad.

O.R.: ¿En el concierto de Vistalegre que sentimientos te surgieron que no te hayan surgido en una sala?

A.S.: También tuvo sinceridad porque se llenó aquel pedazo de recinto, veía las primeras filas, lo que pasaba es que no quería mirar de los nervios que tenía. La gente en lugar de cantar, gritaba, y yo pensaba “soy U2”. Era demasiado energético, aquí se recibe la misma energía pero en silencio, es otro tipo de canalización. Aquí voy sin banda, hay menos luz, menos volumen y te puedo tocar físicamente y de repente se cumple el motivo por el que yo hago canciones: tratar de alterarte. Yo ya me alteré desde que conocí la música y ahora intento alterarte a ti. Molan las dos energías, es como cuando estás haciendo una gira solo durante dos meses y quieres a la banda, y luego estás tres meses con la banda y no los aguantas y quieres tocar tú solo. Dice Ivan Ferreiro que el equilibrio es imposible. Ojala pudieras hacerte cinco bolos solo y otros cinco con la banda. No menosprecio Vistalegre, es más, tuve la suerte de permitírmelo. Eso sí, se te escapan muchas cosas. Hoy voy a mirar a todo el mundo. Luego hay gente que me escribe en el facebook y me dice: tío, es que miras muy fijamente. Yo no intento faltar el respeto ni nada, es porque me mola. Sostienes la mirada y te estoy contando una movida que me pasó, porque yo canto a lo que besé, yo no soy capaz de escribir una canción a un polvo que no existió en la habitación de un hotel. Yo canto a mis abuelos, canto a Galicia, canto a una exnovia o una novia, a lo que yo viví. Entonces, la peña cuando lo canto está pensando: hostia, ese soy yo. Estamos hablando de un ex cabrón o una ex cabrona y a todos nos pasó. En estos locales es donde lo veo. Canto al alzheimer y a mis abuelos y la gente llora porque a todos nos pasó, o canto al amor más puro en la vía de un tren y la gente se enferma.

ENTREVISTA ANDRÉS SUÁREZ: “A PARTIR DE AHORA TRATARÉ SER MÁS RESERVADO A LA HORA DE LA AUTOCOMPASIÓN”

O.R.: Entonces tu vida no tiene nada de particular para que puedas escribir estas canciones.

A.S.: Yo no soy distinto a nadie. En mis años de Libertad 8 escuché las mayores sandeces, gilipolleces y ñoñerías que un ser humano puede escuchar por parte de alguien que se dedicaba a lo mismo que yo. Él decía que era artista y por eso era diferente y mejor. Al otro lado de ese término (arte), que debería sonar hermoso pero a mí no me suena bonito, parece que hay una distinción social. Yo me considero un artesano, no soy más sensible que un panadero o un ferretero, sólo tengo la suerte de poder escribirlo. Encontré una melodía, una determinada afinación y una forma de escribirlo personal, y puedo describir un beso en un parque en otoño que me emocionó. Eso no quiere decir que una persona que no sea capaz de escribirlo pueda vivirlo como yo.

O.R.: Por lo que dices tus canciones más que un arte son una manera de expresarse.

A.S.: Eso es, yo escribo por una necesidad brutal, no por arte, no sé hacer otra cosa. Yo estaba en 7º de EGB y copiaba letras de Juan Luis Guerra y Robe de Extremoduro y letras mías, y era mi forma de comunicarme. Lo que me contaban en el colegio no me importaba una mierda, lo que me interesaba era la tía que tenía al lado que no me hacía ni puto caso. Yo escribía y eso era mi modo de encontrar un sustitutivo a esto que nos jode tanto, esta realidad a la que muchas veces no le encontramos un sentido. Probablemente esta noche me pase algo, siempre pasa algo por lo que escribir, siempre me voy distinto a como entré, y me siento vivo por eso. Además, me afecta todo muchísimo. Yo llego al hotel y escribo pero no por buscar un arte o una musa, sino porque lo necesito, porque duermo mejor si escribo qué pasó.

O.R.: Hay canciones tuyas como Rosa y Manuel, 6 caricias o Ahí va la niña que son casi canciones noveladas.

A.S.: Sí, pueden serlo un tanto. Son muy sinceras. Por ejemplo, la historia de Ahí va la niña es la de un estudiante, de un adolescente, con lo difícil que es ser eso, que se enamora de la más guapa, de la más mala y la más cabrona de clase, y después de muchos años es ella la que, dándose cuenta de su error, quiere volver a él, es una justicia poética un poco masculina, pero muy sincero. Yo escribo canciones que sufro, muchas veces llorando, o riéndome, no es todo un drama. No creo que sea una novela, es una historia.

O.R.: ¿Te sientes a veces un alterego de esa gente que se identifica con tus canciones?

A.S.: Para nada. Yo escribo de lo mismo que te ha podido pasar a ti, pero la música es para siempre, lo mío con la chica no, así que escribo para volver a ello cuando quiera.

ENTREVISTA ANDRÉS SUÁREZ: “A PARTIR DE AHORA TRATARÉ SER MÁS RESERVADO A LA HORA DE LA AUTOCOMPASIÓN”

O.R.: Tus canciones tienen una temática marina que afecta más al público cercano al mar.

A.S.: Sí, tú que eres isleño y yo, que soy gallego, lo sabemos, lo vivimos. Yo nací en Ferrol, pero viví 18 años en un Pantín, que es una aldea de 50 habitantes y 40 son vacas. La familia de mi padre es marinera y la de mi madre músicos, entonces yo estoy en el medio. Pero cuidado, yo descubrí al madrileño de Madrid. Una vez tuve un manager de Madrid y le llevé a Ortigueira a Finisterre y otros sitios que para mí son los lugares más increibles del mundo, y al tío le daba ansiedad, me decía que le llevara otra vez a Madrid. Entonces yo entendí que Madrid era su mar, le sueltas en Fuencarral y él es Dios, y le flipa ese paisaje de cemento. También es cierto que vivo de la música gracias a que estoy en Madrid, porque si me quedo en Pantín hubiera sido imposible. Por eso entiendo que le debo un océano de gracias a esta gente y esta ciudad. Sigo hablando del mar porque es lo que soy, no puedo escribir sobre Fuencarral porque no es lo que viví, pero sí trato de comparar mi realidad con la de la gente de Madrid y como dice Pedro Guerra: contaminarme. Esa es la única forma de llevarme lo mejor de aquí y dejar lo mejor de mí.

A tu isla, Tenerife, yo me fuí a tocar en la calle del Castillo hace once años, justo delante de donde estaba Correos. Yo tocaba ahí para sacarme 20 pavos y dormir en casa de una colega. Allí viví muchas historias, y la belleza canaria es inigualable en el universo, hay unos rasgos… Allí me enamoré mucho, porque es inevitable enamorarse allí, y escribí mucho, pero yo creo que lo que tengo de marinero es porque fue mi realidad.

O.R.: ¿Has pensado musicalizar algún poema ahora que está tan de moda?

A.S.: Me encantaría. Además, sucede que estoy de, entrecomillas, vacaciones. Hoy estoy aquí gracias a Mahou, pero yo hasta dentro de no sé cuanto no me vuelvo a subir a un escenario. Una de las propuestas que me han hecho y me interesa muchísimo es musicalizar poemas de gente a la que admiro como Benjamín Prado o Luis García Montero. Me apetece, yo soy muy nervioso, eso se nota, y el estar en casa durmiendo en la misma cama me da ansiedad, por eso tengo que meterme en proyectos y este me gusta mucho, así que tomo nota.

O.R.: Como ahora está tan de moda los libros de poemas escritos por cantautores, ¿tú escribirías uno?

A.S.: No, yo no soy poeta, yo cuento historias. Yo no sé si mis compañeros son poetas o no porque no soy quien para juzgarlos. Pero yo no soy poeta, poeta es Machado, Sabina, Serrat, Lorca, Wilde, Vega, Gala… Yo amo la poesía, la admiro, la devoro y la quiero, pero la respeto tanto que me doy cuenta de mis limitaciones y de las suyas, y me gana. Evidentemente, el ofrecimiento de la cultura, ahora que está tan censurada y prohibida, el que alguien ofrezca su obra, sea lo que sea, me parece acojonante porque está aportando algo. Pero yo no sacaré un libro de poemas porque no soy poeta, no me subo a un teatro porque no soy actor, yo trato ser aprendiz de músico.

O.R.: Más de un 36 destaca por encima de todas tus canciones.

A.S.: Hay mucha gente que me critica porque digo en las canciones follar, polla, coño, y se ruborizan. Yo sinceramente no lo entiendo. Había una movida en facebook hace años que me encantaba: Madres que tienen siete hijos y se ruborizan cuando oyen polla. Lo que te trato de explicar es que a la gente le gusta porque es de las canciones más sensuales que haya escrito, es la historia de un postconcierto en la que hay un encuentro, nos conocemos, no sé ni tu nombre, y quedé enganchado para siempre y tú no, y fue ella la que se piró después del cantante. Esta canción va sobre eso de lo que a muchos nos encanta por la noche y no decimos, y yo traté de decirlo, nada más.

O.R.: ¿Tienes algún ritual después de las rupturas?

A.S.: Pues bebo bastante y escribo más. Lo único que hago es plasmar mi parte de la historia, ella tiene otra, que no sé si es publicable o no, pero la mía la publico siempre. Mira, hay un disco que no sé cuando va a salir pero está a punto de masterizarse (cuatro días después se anunció que saldrá el 13 de abril). Reconozco que en Cuando vuelva la marea y Moraima había mucho desamor, mucho dolor, mucho de escribir llorando, escribir en Lavapiés persiana baja y maldecir el mundo y deprimirme y esa suerte de negrura y oscuridad, pero este disco es luminoso, habla del amor, hay una canción a mi mejor amiga, hay otra a mi familia y a mi gente. Hay una canción que habla sobre los desahucios, sobre los héroes del Siglo XXI, que son los que se ponen delante de una casa evitando que se vacíe, pero siempre desde el amor. No todo es desamor y ese escribir después de la ruptura. Yo creo que lo difícil es ser esa pareja que viene a un concierto mío y me cuenta que van a ser desahuciados con una sonrisa en la cara. La gente que ahorra para comprarse una entrada y poder venir a un concierto mío es genial, les debo un poco más de luz y no tanto el mirarse al ombligo y decir que estoy mal porque me ha dejado la chica, que es cierto, pero ya pasó. Este disco que viene, por ejemplo, ha habido una ruptura y, sin embargo, es un disco luminoso. Creo que a partir de ahora trataré de ser más reservado a la hora de la autocompasión.

O.R.: Hay algo en tu música que se nota escuchando a otros como Sabina, la experiencia personal.

A.S.: Ya quisiera yo tener la experiencia personal de Sabina. Sabina me parece el mejor escritor de lengua castellana de los últimos cientos de años, y con diferencia, incluyendo todo lo que se haya escrito jamás. Eso es para mí lo que es Sabina, no sé si es tan buen cantante, pero como escritor no ha habido uno mejor jamás. Creo que Joaquín Sabina debería estudiarse en los colegios, y sucederá cuando se muera porque como en este país somos tan cainitas… Joaquín Sabina a mi me da igual si es zoofílico y demás, no me importa el Telecinco, pero como artista, escritor y creador es el hombre más sabio. Y te habla de que el agua apaga el fuego y el ardor los años o me tiro dos besos, uno por mejilla. Es un nivel de genialidad escribiendo que no te puedes no creer lo que te está diciendo porque me creo que esté delante de un papel, borracho, escribiendo quince folios y yo amo cada trozo de ese papel. Entonces yo, evidentemente, con bastante menos talento, estilo y clase a la hora de escribir, y menos experiencia, escribo a eso, a ese dolor o esa alegría. Repito, no soy capaz de escribir a lo que tal vez me suceda, otros compañeros igual sí escriben al amor que tendrán dentro de un año, pero yo no puedo.

O.R.: Hay muchas groupies de Andrés Suárez en la cola esperando.

A.S.: Yo creo que fanático es una persona que no piensa y mi público piensa mucho. Yo no creo que tenga fans, me parece casi ofensivo. Tengo gente que elige lo que escuchar, porque con la que está cayendo en España y con la censura que hay en la cultura tienes que pensar en lo que te gastas 20 pavos, y si te los vas a gastar tienen que estar bien gastados. Yo trato que la gente que viene a verme salga mejor de lo que entró, o distinta. La gente que viene a escucharme, sea como sea, me da cariño y tengo que estar a la altura de lo que me dan. A la gente que dice que es mi fan le respondo: pues a mi me gustaría ser tu amigo. Un fanático grita, mis seguidores no.

O.R.: Bueno, en Vistalegre sí.

A.S.: Pero es que me veían tan nervioso que cantaron conmigo, hacían lo que a mí no me salía. Eso fue la hostia.

O.R.: Quien no te escucha asiduamente piensa que es imposible salir de un concierto de Andrés Suárez mejor de lo que entras por lo que transmiten tus letras.

A.S.: Creo que incluso en el dolor existe luz y una oportunidad para la reconciliación propia y personal, y para el equilibrio. Yo escribo a lo que he vivido pero no significa que te afecte igual a ti. Es más, a veces hago canciones que yo quiero contar una cosa y cuando las escucho entiendo una cosa totalmente distinta. Sí es verdad que intento que la gente se vaya, pues mira, a lo mejor hasta peor. Mira, si vienes jodido, puede que te vayas más jodido, pero te he conseguido alterar, tocar, que es lo que quería.

Muchas gracias por la entrevista, dijo tomando mi mano derecha con la suya, y arropándola luego con su izquierda, un gesto de sencillez y cercanía que dio valor a todas sus palabras.

Andrés Suárez es una persona sincera, no lo demuestra él, sino sus seguidores (no fans), que poco a poco se fueron alterando mientras sonaban los temas de Moraima y otros como No me queda un abril para ti o Si llueve en Sevilla. Tras este concierto abandonará los escenarios por un tiempo en un merecido descanso, aunque esta no sea la última canción que vaya a regalarnos.

Entrevista: Óscar Reyes

Fotografías: Teresa Ponce de León

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