EL OBTURADOR: ANATOMÍA DE CHARLIE BROOKER, CREADOR DE BLACK MIRROR

Un artículo de Hugo García para ColumnaZero.
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Un artículo de Hugo García para ColumnaZero.
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La obra de un artista puede actuar como un espejo deformante, es decir, consigue mostrar al público una realidad diferente a la que habitualmente percibe. Black Mirror se desarrolla como un combate en seis asaltos. Un enfrentamiento entre el espectador y su conciencia, donde realidad y ciencia ficción se difuminan, y los límites del ser humano quedan constantemente expuestos.

“Encuentro agotadora la constante necesidad de comunicar, hay veces que simplemente no tengo nada que decir”. Charlie Brooker.

Charlie Brooker es un personaje difícil de etiquetar, creador inquieto y multidisciplinar, ha ejercido a lo largo de su vida como dibujante, periodista, guionista, cómico, presentador de televisión y  showrunner de series de culto. Un individuo crítico y satírico que conoce como nadie los entresijos de los medios de información y el poder de las nuevas tecnologías de la comunicación. Un británico  de cuarenta y cuatro años irreverente y brillante que levanta expectación en cada nuevo proyecto que emprende y que consigue provocar admiración y rechazo con la misma facilidad.

Su carrera siempre ha estado ligada al mundo de la tecnología, los medios de comunicación y la informática. Sus primeros trabajos fueron como guionista y dibujante para el cómic Oink donde ya empezó a dar muestras de su particular estilo. A mediados de los 90 comienza a colaborar para la revista PC Zone con una sección donde contestaba las cartas de los lectores; mediante el uso de comentarios mordaces y mucha ironía, daba rienda suelta a su imaginación

Gran conocedor del  “universo catódico”, Brooker comienza en el año 2000 a escribir una columna de crítica televisiva en el periódico The Guardian, titulada Screen burn, durante diez años disecciona y analiza  la parrilla televisiva británica.

En su faceta como presentador de televisión también ha dado muestras sobradas de carisma y  provocación. En Screenwipe, Brooker aparecía en un plató decorado como si del salón de su casa se tratase. Sentado en un sofá, lanzaba comentarios corrosivos  e hilarantes, sobre todo, en contra de los “realities” más exitosos del momento, por el contrario, series como The Wire, Mad Men o The Shield eran objeto de sus alabanzas

EL OBTURADOR: ANATOMÍA DE CHARLIE BROOKER, CREADOR DE BLACK MIRROR

En 2008 estrena la serie Dead Set una miniserie de terror de cinco capítulos  por la cual consigue ser nominado a los Bafta. ¿Qué pasaría si al poco de empezar una edición de Gran Hermano sus concursantes se enteraran de que en el exterior ha comenzado una invasión zombie? Esta es la interesante y surrealista premisa de la serie. Una critica directa e incisiva al universo Gran Hermano y demás sucedáneos. Brooke consiguió la participación de Davina McCall,  presentadora real del Big Brother británico.

Series como 10 O’Clock Live o A Touch of Cloth y el documental para la televisión, How Video Games Changed the World son algunos de sus proyectos más recientes e interesantes.

Los medios de comunicación británicos han sabido reconocer en Charlie Brooker una figura indispensable y necesaria. En 2009 fue elegido mejor columnista del año, también consiguió el galardón como mejor cómico revelación en los British Comedy Awards. Además, su programa Newspipe fue premiado como  mejor show de entretenimiento en 2010.

Black Mirror

Black Mirror fue planteada por su creador como una  mini-serie, por ahora, solo consta de dos temporadas con tres capítulos cada una. A través de Zeppotron, una productora de series asociada a Endemol (Big Brother), Charlie Brooker, guionista y showrunner de la misma, consiguió el respaldo y la financiación necesaria para emprender el proyecto

EL OBTURADOR: ANATOMÍA DE CHARLIE BROOKER, CREADOR DE BLACK MIRROR

Cada uno de los seis capítulos que conforman Black Mirror funcionan por si solos, sin un hilo argumental que los una. El único trasfondo común es el escenario donde se desarrollan las historias: sociedades ficticias situadas en futuros no muy lejanos, en el que la tecnología y las nuevas herramientas de comunicación se han convertido en elementos indispensables para el hombre.

¿Es culpable la tecnología, como tal, de ese universo distópico que nos muestra la serie? ¿O quizás sea es el uso incontrolado y poco reflexivo que hacemos de esta, el verdadero culpable? Brooker no juzga, solo  nos muestra una realidad perturbadora e inquietante que invita a la reflexión y a la autocrítica.

Black Mirror es una producción que posee el característico sello de las series británicas; temporadas cortas y condensadas en pocos capítulos con actores poco conocidos y presupuestos ajustados. Visualmente impecable, haciendo un uso apropiado de los efectos especiales, como no podía ser de otra forma. Guión y diálogos poderosos con un transfondo cómico y sarcástico, marca de la casa.

Su primer capítulo, The Nacional Anthen, consigue  dejar el listón muy alto en cuanto a calidad se refiere. Un thriller político impactante con unos primeros minutos geniales  que consigue mantener la tensión en todo momento hasta desembocar en  el clímax final. La clase política, los medios de comunicación y la sociedad en general quedan retratados como entes de dudosa moralidad y sin escrúpulos. Toda una declaración de intenciones y un aviso a navegantes. Sus siguientes capítulos aguantan perfectamente el pulso narrativo, ofreciendo también secuencias memorables. Black Mirror es una obra de autor, una serie  imprescindible.

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Hugo García

@HugoMitico

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