CRÍTICA CINE: EL CASO FISCHER

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Un artículo de Alfredo Paniagua para ColumnazeroCine
Un artículo de Alfredo Paniagua para ColumnaZero Cine

Guerra Fría y ajedrez.

El Caso Fischer es un título interesante por su contenido, sus lecturas bajo línea y por el equipo que hay detrás de la producción; además es una película que está teniendo un estreno singular, una forma de distribuir cine a la que los espectadores en España vamos estando cada día más acostumbrados: A Contracorriente Films va a ser la distribuidora encargada de llevar a los cines -en un circuito reducido- a El Caso Fischer, una película que, de entrada, cuenta con reparto de estrellas y un director (Edward Zwick) de cierto prestigio en Hollywood. Esta estrategia de distribución, aún por escasa en sus medios y modestos resultados, es saludable pues nos permite ver en pantalla grande algunas películas que las majors habían desechado por dudar de su rendimiento económico en las salas, al tiempo que refuerza un hype del que las producciones más pequeñas siempre se ven privado. Con más frecuencia cada día vemos que hay distribuidoras de nuestro país que se atreven a asumir la responsabilidad de la distribución en su ciclo completo, apostando por películas de calidad que hayan tenido buenos resultados en festivales o que han sido descartadas por grandes distribuidores y exhibidores. Hay que apreciar el riesgo de estas distribuidoras independientes que dan un paso al frente y deciden ampliar su negocio de cara a los aficionados al cine.

El Caso Fischer narra el enfrentamiento entre los ajedrecistas Bobby Fischer (Tobey Maguire) y Boris Spasky (Liev Schreiber) que culmina en el torneo a 21 partidas que se celebró en Reykjavik, Islandia, en 1972. La película comienza con un acercamiento a la niñez de Bobby Fischer, momento en el que eclosiona como genio, pero también en su ambición de derrotar a los campeones rusos. La actitud determinante de enfrentarse a los ajedrecistas rusos le convierte en una transfiguración de héroe, triunfador en la aventura del sueño americano y estrella mediática. Frente a la proyección que se ofrece de Boris Spasky, secante y parca, el personaje de Bobby Fischer se atribuye de todos los elementos simbólicos del sistema capitalista en el contexto en el que se narra la historia: la Guerra Fría. Telón de fondo determinante desde el segundo tercio del metraje, las peripecias de Bobby Fischer se convierten en parte de una película que apunta sin pudor al género del espionaje, giro de timón que el especialista Edwad Zwick remata con suavidad, integrando al personaje en una nueva narrativa donde las sospechas y las medias verdades pondrán en jaque a los personajes, y harán que se cuestionen sus principios y valores.

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Fue la productora Gail Katz la que propuso a Tobey Maguire interpretar a Bobby Fischer pues veía en él la representación de la bondad y la superación que representan los valores del típico héroe americano, un encaje que en la época de la Guerra Fría era utilizado por la propaganda del bloque capitalista frente a la frialdad y sumisión al sistema adjudicada a los personajes soviéticos. El realizador Edward Zwyck consigue, en El Caso Fischer, una película muy equilibrada, ingeniosa en su libreto e interesante en su puesta en escena, demostrando una gran versatilidad para seguir realizando cine comercial con pretensiones artísticas. El reparto por el lado ruso, igual que por el americano, es completamente acertado: Liv Shreiber encarna a Boris Spassky, un soviético frío, duro de pelar, metódico, de identidad difusa, tal y como la mitología de la propaganda de guerra retrataba a los rivales rusos. El guión incluye también un interesante subtexto: el incipiente papel de los medios de comunicación televisivos como vehículo de propaganda. El Caso Fischer no sólo es un thriller ambientado en la Guerra Fría, también posee un interesante lectura sobre como el lenguaje visual de la televisión se pone al servicio del marketing político, una lectura entrelíneas que hará aún más atractiva la nueva propuesta de Edward Zwyck.

Alfredo Paniagua

@columnazerocine

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