CRÍTICA SERIE: OVER THE GARDEN WALL

Una crítica de Juan Antonio Cádiz para ColumnaZero TV.
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Una crítica de Juan Antonio Cádiz para ColumnaZero TV.
Una crítica de Juan Antonio Cádiz para ColumnaZero TV.

Dos individuos. Un bosque tétrico donde lo desconocido y lo conocido que nadie querría conocer se funden para confeccionar una atmósfera que invita a una incesante preocupación. Búhos que custodian con mirada impertinente y lugareños que temblequean ante la presencia ausente de La Bestia, una entidad oscura y astada que se desplaza entre los árboles con gatuna motricidad. Suena familiar pero no. No es Twin Peaks. Ni True Detective. Es la primera miniserie de animación de Cartoon Networ, Over the Garden Wall, estrenada en Estados Unidos el pasado noviembre y pendiente de estreno en nuestro país.

La obra, vástaga de Patrick McHale, guionista de Hora de Aventuras, es una suerte de road movie  infantil emplazada entre el surrealismo del universo de Finn y Jake y la ensoñación estética y espiritual de los Studio Ghibli. No obstante, no se lleven a engaño tan fácilmente: Over the Garden Wall es una experiencia lo suficientemente compleja para ofrecer lecturas diferentes y satisfactorias al espectador adulto.

Quizá sea porque McHale, a pesar de insuflar de absurdo este naufragio lúgubre, elimina la intencionalidad cómica que sí posee Hora de Aventuras. Desprovisto de humor, el surrealismo que destilan los detalles y las criaturas más pintorescas -y espeluznantes en ocasiones- puede pasar desapercibido o ser recibido con asombro por los más pequeños, pero no deja de perturbar a quienes dejamos atrás aquellos maravillosos años de todoesposible para integrarnos en el mundo por la puerta de la razón. Como una Alicia en el País de las Maravillas de Carroll hervida con caldo de Transilvania.

CRÍTICA SERIE: OVER THE GARDEN WALL

La odisea de los hermanos Wirt (Elijah Wood) y Greg (Collin Dean) por volver a casa comparte además con Alicia el juego constante de identidades: nadie es quien parece ser y la salud mental y moral de los personajes casi nunca es la que parece ser. Esta es la razón, última, de que desde el mismo inicio del relato hasta su punto y final -pasando por cruceros de ranas, tabernas-karaoke o ciudades habitadas por calabazas- el espectador cargue consigo el presentimiento de que algo no marcha bien. Que algo desentona siempre en el encuadre.

Over the Garden Wall es, además, un cuidado homenaje a la cultura estadounidense, esforzándose por ir dejando a lo largo del bosque, como miguitas de pan, innumerables referencias al folclore nacional -las musicales brillan por encima del resto- que sirvan de brújula. En el fondo del relato dos visiones contrapuestas, ya no americanas sino propias de un Occidente decadente, generan la tirantez dramática: ante un mismo diagnóstico del mundo y de la vida, Wirt actúa como sujeto temeroso y pesimista (un potencial Kaurismaki), mientras el pequeño Greg (un Jean Pierre Jeunet en ciernes) se muestra convencido de poder influir en la conversión del mundo en un lugar mejor. Eterna cuestión, un nuevo enfoque. Y todo empezó con una rana al piano.

Juan Antonio Navarro Cádiz

@columnazero

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