CRÍTICA SERIE: 1864

Una crítica de Juan Antonio Navarro para ColumnaZero Tv.
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Una crítica de Juan Antonio Navarro para ColumnaZero Tv.
Una crítica de Juan Antonio Navarro para ColumnaZero Tv.

Canal Plus Series estrena en España 1864, un drama histórico en formato miniserie -8 episodios- producido por la televisión pública danesa y escrita y dirigida por el cineasta Ole Bornedal (The Possession, 2012).

En los primeros latidos del piloto, una voz en off nos introduce en un pasado arrinconado por el olvido colectivo danés: la Guerra de los Ducados que enfrentó al Reino de Dinamarca con Prusia y Austria por la región de Scheleswig-Holstein y que constituye la mayor derrota moral de este pequeño país nórdico. La voz de Inge, testimonio ficticio que encarna los cientos de testimonios reales que los soldados daneses dejaron tras el conflicto, y que Ole Bornedal recupera para la serie, es un grito de socorro por recuperar un tiempo que, como ella misma articula, ha desaparecido.

El relato de lo que allí y entonces ocurrió, en un 1864 plasmado de tal forma que al seriéfilo le será difícil no evocar las imágenes de John Adams, miniserie de siete episodios de la HBO sobre la fundación de los Estados Unidos, se desnuda como un artefacto imprescindible para entender la construcción de la nación danesa y un presente que continúa tropezando en guerras absurdas. Y es que en el momento que calla la voz de Inge, un ejercicio de paralelismo narrativo nos conduce a un tiempo contemporáneo que sigue sin entender el pasado. “Jóvenes soldados daneses lucharon aquí en una batalla imposible, sin esperanza alguna”, apunta el profesor de Historia.

CRÍTICA SERIE: 1864

Una Inge, diferente pero sin dejar de ser la misma, se sirve del smartphone o los auriculares para huir de una verdad que no ha cambiado desde 1864: su hermano, un joven soldado danés, murió luchando en una nueva batalla imposible y absurda como es la Guerra de Afganistán, dejando una familia devastada tras de sí. La Inge que surje de 1864 parece dialogar con la Inge de 2014 para otorgarle las claves que le lleven a entender la realidad: la muerte vino cuando el pueblo cayó presa de la euforia de la gente loca. Esas personas que, armadas por el patriotismo más romántico y peligroso, de bandera, himno y mitin, son capaces de jugar al ajedrez con las vidas del resto.

CRÍTICA SERIE: 1864

1864 es, desde luego, un ejercicio interesante de reubicación y ajuste de cuentas históricos -aunque lejos del talento de obras hermanas como la miniserie alemana Hijos del Tercer Reich-, pero la incapacidad de su faceta dramática para conquistar al espectador en una hora puede conducir al abandono prematuro de la serie. Ni Driedrich, ese héroe lastrado por las huellas psicológicas de la guerra que nos transporta a La Chaqueta Metálica de Kubrick, ni ese orador pseudomajareta que lidera políticamente el país, ni la representación de la ingenuidad de la infancia personificada en la figura de dos niños hermanos preenamorados de Inge, consiguen cautivar a primera vista. Tal vez haya que darle más minutos a 1864 para demostrar que sus cuidados encuadres, sus deslumbrantes paisajes y sus aparentemente planos personajes pueden ir más allá de las buenas intenciones y conjugarse para crear una obra sólida que haga que desaparezca el tiempo.

Juan Antonio Navarro

@columnazero

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