CRÍTICA CORTOMETRAJE: OS MENINOS DO RIO

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: +6 (from 6 votes)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 8.6/10 (8 votes cast)
Una crítica de Cenzo A. de Haro para ColumnaZero.

Una crítica de Cenzo A. de Haro para ColumnaZero.

El poder de la poesía.

Un barco de turistas surca el Duero a su paso por Oporto. El guía nos introduce al monumental puente de Luis I. En tierra y a los pies del puente, una niña de pelo largo y moreno, recién entrada en la adolescencia, observa el barco de turistas que pasa frente a ella. Cuando le sobrepasa da la orden a otro niño que aguarda en lo alto del puente. El niño, que también refleja los trazos de una incipiente y saludable juventud, se tira al río ante la mirada de curiosos y turistas. Voz en off: “Tú eras cada vez mayor, y yo encogía peligrosamente. Ya sólo resta de mí esta voz que te habla silenciosamente”. La niña se levanta y pasa frente a otro niño de aspecto más infantil: Leo, autor de la voz en off y protagonista del corto que reseñamos aquí.

Hemos visto necesario describir estos dos primeros minutos de Os meninos do rio por diversos motivos. Primero los evidentes: presentan a los personajes –a Leo, a Samira, al puente Luis I y a Oporto- con una perfección y diseño milimétrico que sobrepasa lo físico y evidente. Esos dos minutos también contienen de forma clara uno de los temas que trabaja el relato: el paso a la adolescencia y el primer amor; pero lo más importante e inusual en el mundo del corto es que esos dos minutos sirven en sí mismos de herramienta para realizar un estudio profundo de la mirada de un autor que demuestra una total y absoluta destreza del lenguaje audiovisual: Javier Macipe.

CRÍTICA CORTOMETRAJE: OS MENINOS DO RIO

Apenas hay diálogos en el cortometraje. Una sucesión de información perfectamente dispuesta en el relato es suficiente para que identifiquemos la historia y nos identifiquemos con el protagonista. Esto no es involuntario. Macipe trabaja a conciencia los personajes bajo dos tipos de roles tan aprehendidos como experimentados, lo que facilita la empatía del espectador con Leo, el protagonista; añadido, además, que la resolución que Macipe plantea en la historia es totalmente partidaria, convirtiendo así la obra en una redención puramente personal. No en balde dedica el cortometraje a las chicas que nunca le quisieron y nunca le querrán.

La comunión entre el contenido y la forma es plena. El espectador pasa de estar subido al barco turístico a formar parte e implicarse emocionalmente en la vida de los jóvenes que se divierten en el Duero sólo con un cambio magistral de plano. Samira deja pasar a los turistas y observa a su amigo abrumada por las señas de su juventud y valentía. Ambos son guapos, aventajados, vitales y actúan y participan de la vida; algo así como los chicos populares de la escuela. En contra, Leo observa esa vida de forma pasiva, “silenciosamente”, incapaz de actuar bloqueado por una percepción y sensibilidad del mundo, de ese entorno que vive diariamente, que le sobrepasa. Desconfiado en sus posibilidades y azotado por su autoestima. Pero Leo tiene talento, es creativo, y sabrá usar su arma llegado el momento.

El director zaragozano se retrata claramente en Leo, pero es en el tratamiento del personaje “Oporto” donde sorprende y da evidencias de su maestría. Lejos de mostrar una ciudad desde  la distancia informativa y forastera, ha sabido empaparse de una cultura, ritmo de vida y generación ajena para plasmar una historia propia que dista mucho de un panfleto turístico o de una ficción documentada sobre los chicos que juegan a tirarse al río. Jean Vigo hablaba del “punto de vista documentado” definiendo a su cine como aquella obra difícilmente suplantada por cualquier otro arte o ciencia. En este aspecto Os meninos do rio de bien seguro haría las delicias de Vigo; pero también las de Truffaut o Wim Wenders, y por supuesto de Oliveira, cineasta portugués que ya abrió su filmografía exactamente con el mismo tema y en el mismo lugar. Todos documentarían la belleza de lo banal, la realidad inmediata, incluso de la muerte –temas que también aparecen en el cortometraje-, haciéndonos tomar partido, como hace Macipe, de una apuesta audiovisual y un contenido tan personal como privado. Todos ellos han logrado alcanzar la poesía filmando situaciones cotidianas; y ¿qué hay más cotidiano que aquél que, desde su inocencia, es capaz de lo que sea para conseguir lo deseado?

Tras haber recorrido más de 200 festivales, Os meninos do rio se posiciona como firme nominado a mejor cortometraje de ficción en la gala de los Goya 2016.

Cenzo A.de Haro

@columnazerocine

email

1 Comment

  1. @cenzoadh

    14 diciembre, 2015 at 12:31

    Enhorabuena por esa merecidísima nominación a los Goya!
    VA:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0.0/5 (0 votes cast)
    VA:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>