CRÍTICA CINE: YVES SAINT LAURENT

Un artículo de Alverto Sánchez para ColumnaZero Cine.
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Un artículo de Alverto Sánchez para ColumnaZero Cine.
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De los narcóticos de marca Saint Laurent.

Las autobiografías son como las autopsias del alma. El alma de Yves Saint Laurent es elegante. Como film, Yves Saint Laurent (2014) es una biografía distinguida. Los retratos capturan rostros de vida. No es lo mismo un retrato a pincel que a brocha; afectan a la fidelidad de lo que se muestra. Así es que el film, si bien es elegante, como pieza de arte es malhecho a brochazos injustos para el arte que es el cine. Las películas no pueden ser contadas como libros al igual que estos textos en papel no pueden ser contados con sonidos, sino con su elemento básico, que son las palabras.

No es una cuestión de pulir a Yves, pues eso se habrá hecho mejor o peor según los ojos que juzguen. Se trata de un motivo cinematográfico. El uso que hace del lenguaje Jalil Lespert, dado que todo arte es un idioma, es cinematográficamente poco innovador, al igual que lo fue la primera temporada de Saint Laurent, que resulto poco renovadora. La forma narrativa de Yves Saint Laurent no es nada nuevo; ya está visto. Esto relega al diseñador una biografía desprovista de esencia.

CRÍTICA CINE: YVES SAINT LAURENT

El estilo es personal; por lo tanto, por pertenecer a la persona, el estilo es necesario para su descripción. Una película debería ser igual. Debería de tener su estilo personal, que pertenece y atiende únicamente a la película. Es así que esta biografía no recoge el estilo de Yves Saint Laurent, convirtiéndola en un relato descriptivamente desacertado. Recrearse en la belleza, el arte y la suavidad de la vida quizás hubiese sido más fructífero; una inmersión en la belleza y traer la experiencia a los ojos que miran.

No todos fuman como Yves. Es una cuestión de elegancia. Un joven francés bajo la doctrina de Chanel que trajo lo incorrecto a la alta costura. Un talento que apreció la droga y que trataba la nieve como a diamantes. Es la historia de Yves Saint Laurent: cómo apreciar la belleza y amarrarse a la vida para expresarla a través de la costura.

No encontramos conceptos, encontramos un libro filmado. La narratividad mató al genio. Efectivamente encontramos una interpretación muy bien realizada por Pierre Niney. Las distintas etapas de la vida de Saint Laurent dividen el film en distintas fragancias con el que experimentamos narrativamente distintas etapas correspondientes a las que desarrolla el personaje del diseñador. Los cincuenta no son los sesenta y aún menos los setenta.

Lo que al principio son balas de mármol, en el final se convierten en delgadísimos diamantes afilados cual hierro. La opulencia de la vida, la complejidad de los alquitranes, la electricidad de la carne, se presentan para el último tercio de la vida en contraste con el clasicismo francés de buenas maneras de la primera parte del film. Como si lo burgués de los cincuenta se tornase en vidrio tallado a los setenta.

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Alverto Sánchez (@alberisonline)

@ColumnaZeroCine

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