CRÍTICA CINE: NO TODO ES VIGILIA (SECCIÓN NUEVOS DIRECTORES 62ª EDICIÓN ZINEMALDIA)

Una crítica de Blanca Ramos para ColumnaZero Cine.
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Una crítica de Blanca Ramos para ColumnaZero Cine.
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Dormir juntos para no morir solos.

Felisa Lou y Antonio Paralluelo existen de verdad. Lo sé a ciencia cierta porque les he visto con mis propios ojos. Llevan sesenta años envejeciendo juntos; recorriendo pasillos de hospitales a la espera de encontrarse de nuevo; recordando, en cada mirada y en cada palabra, los tiempos mozos que han vivido; y ahora, por primera vez, comparten algo completamente nuevo: son los protagonistas de una película. No todo es vigilia (2014) es la ópera prima de Hermes Paralluelo, un nieto que ha encontrado en sus abuelos una historia perfecta, la cual ha conseguido hacerse hueco en la sección de Nuevos Directores de la 62ª edición del Festival de Cine de San Sebastián.

Felisa Lou y Antonio Paralluelo, además de poder ser cualquiera de nuestros abuelos, también podrían ser cualquiera de nosotros. A sus más de 85 años, ahora sólo tienen en la cabeza la máxima preocupación humana: la muerte. Sus vidas se han convertido en pasillos largos, luces tenues y pausas. Todo ello ha sido perfectamente retratado en cada uno de los planos de No todo es vigilia, donde la fotografía se convierte en un elemento que traspasa la pantalla y consigue recrear, en cualquiera que la mire, ese sentimiento de pesadez y amargura que no se separa de nuestros viejitos. Una iluminación que roza la perfección en todos los sentidos acompañada de una realización que está elegida al dedillo y que consigue convertirse, en cada plano, en la propia Felisa y el propio Antonio. Los planos largos con una profundidad de campo tremenda en los que Felisa sube rampas mientras el resto de personas van mucho más rápido que ella; los planos-secuencia que nos llevan lentamente de la cama en la que duerme Antonio a la cama en la que duerme Felisa (cuando duermen separados), respetando el ritmo que ellos llevan; de los generales tan abiertos, que muestran tanto mundo, a un plano detalle de la calva de Antonio, que nos lleva de golpe al mayor signo de humanidad; los cenitales con tanto sentido de Antonio tumbado en una cama de hospital y los discursos que suelta, como si le estuviese hablando a la muerte… O quizá al cielo.

CRÍTICA CINE: NO TODO ES VIGILIA (SECCIÓN NUEVOS DIRECTORES 62ª EDICIÓN ZINEMALDIA)

Felisa Lou no quiere dormir nunca sin Antonio Paralluelo y se lo advierte. No quiere que se repitan los días en los que Antonio se va a la cama del otro cuarto, por miedo a que, cuando vuelva a por ella, se la encuentre muerta. Antonio quiere ir a una residencia y eso a Felisa le atormenta como si no hubiera un mañana. Felisa sabe que es una mujer de armas tomar (como diría mi abuela Elito), que no quiere que le digan lo que tiene que hacer, ni quiere acabar encerrada en ningún sitio. Felisa es feliz en su casa. Le gusta que Antonio le caliente el cazo de leche antes de dormir, le gusta su despertador digital que le regalaron en el banco y que todavía no sabe muy bien cómo utilizar, le gusta dormir en su cama con Antonio y, lo que muchas veces se nos escapa; le gusta su libertad.

Felisa Lou y Antonio Paralluelo se han visto en la gran pantalla y no se reconocen. Grabaron la película hace dos años y ellos creen que eran “jóvenes cuando la grabamos”. En el mundo todo pasa muy rápido, prácticamente imperceptible. Felisa y Antonio han venido a representar a todas personas que viven en un mundo que se ha vuelto inadaptado; de relojes digitales, calefactores que no calientan y contestadores automáticos. Y ahora… Ahora nos toca escuchar a nosotros.

Blanca Ramos (@blancaferra)

@ColumnaZeroCine

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