CRÍTICA CINE: TESIS SOBRE UN HOMICIDIO

Una crítica de Hugo Mugnai para ColumnaZero en colaboración con El día del espectador
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Una crítica de Hugo Mugnai para ColumnaZero en colaboración con El día del espectador

O cómo no hacer un thriller.

Basada en la novela de Diego Paszkowski con el mismo nombre, Tesis sobre un homicidio se presenta como un thriller clásico con acento argentino. Roberto Bermúdez (Ricardo Darín), abogado y profesor de derecho investiga un asesinato cometido frente a la facultad donde da clases y las pistas apuntan irrevocablemente hacia su alumno Gonzalo (Alberto Ammann), por el que se introducirá en una espiral de obsesión.

El segundo film del porteño Hernán A. Goldfrid comienza al más puro estilo Hollywood, con unos personajes bien definidos, unos diálogos rápidos y brillantes y una factura muy atractiva. Las expectativas son altas, y así mediante una sospecha velada y un duelo interpretativo muy a la altura nos introducimos en el turbio mundo de la investigación criminal.

Pero inevitablemente la película cae a plomo tras los primeros cuarenta minutos, cuando la inestabilidad de un guión cargado de tópicos y situaciones más que manidas la llevan a ahogarse, haciendo sentir al espectador que “ésta peli ya la ha visto”, pero no en el cine, sino en televisión un sábado por la tarde.

Y es que Tesis sobre un homicidio se vuelve la pesadilla de cualquier amante del suspense policiaco, hilando uno tras otro prácticamente todos los tópicos posibles del género policiaco. Sumados a esto, las eternas escenas de reflexión sherlockiana vician el ritmo del thriller, disipando la atención del espectador y haciendo su cada vez más previsible trama difícil de seguir, aunque no por complejidad sino por desinterés.

Ricardo Darín repite en el rol de abogado como ya hiciera en El secreto de sus ojos (Campanella, 2009) y Carancho (Pablo Trapero, 2010), aunque sin la maestría de las anteriores ya que ni el personaje (simple y plano) lo permite, ni la película se encuentra a la altura de éstas. Ammann, en el que probablemente sea el momento más fructífero de su carrera, cumple con lo que se le exige dando vida a un antagonista de dos caras que da bastante más juego que el propio protagonista. Aunque tal vez ese acento hispano-argentino deja un extraño sabor de boca, al menos a este lado del Atlántico.

Podemos asegurar sin miedo que ir a ver Tesis de un asesinato cuenta con altas probabilidades de decepción, de un chasco acompañado de lagunas acerca de la trama y aliñado tal vez con algo de recelo por ver a un actor de la talla de Darín en una producción tan evitable.

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Hugo Mugnai

El día del Espectador

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