CRÍTICA CINE: MEMORIAS DE UN ZOMBIE ADOLESCENTE

Una crítica de Sergio Morcillo para ColumnaZero
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Una crítica de Sergio Morcillo para ColumnaZero

Allá por el año 2008 una película llamada “Crepúsculo” contaba la historia de un vampiro sin colmillos y que brillaba a la luz del sol, enamorado de una chica solitaria y sosa. El fenómeno causó revuelo entre millones de fans de todo el mundo, pero denostado entre  los que amamos el cine vampírico de verdad.

Tras el éxito de las 4 partes siguientes, parece que la sombra es alargada. Ahora, el director Jonathan Levine (director de la poco conocida pero entretenida “All the boys Love Mandy Lane” de 2008) se atreve a llevar a la pantalla otra novela de amor sobrenatural: Memorias de un Zombie Adolescente.

Esta vez, nos metemos en la piel de “R”, un zombie con problemas existenciales que entabla una extraña amistad con la novia de una de sus víctimas. Esta insólita relación provoca una reacción en cadena que cambia su vida, la de otros zombies y probablemente la de todo el planeta.

La película arranca soberanamente bien: mucho humor negro, una fotografía desoladora y unas interpretaciones correctas. Choca un poco que los zombies pueden razonar y convertirse en seres amigables,  pero realmente no hay que tomársela en serio. Ahí está la gran diferencia respecto a la Saga Crepúsculo: el guión es divertido. Pero aún así, me es prácticamente imposible separar diferencias sobre la saga crepúsculo, porque es una sucesora de la misma. La BSO es demasiado pastelosa, lenta, con poca fuerza. En cambio el score es tenso, bien llevado por el gran Marco Beltrami (Scream 1996) y Buck Sanders.

El comienzo de “Memorias de un Zombie Adolescente” es prometedor y sobre todo, original. Pero a mitad de la película decae mucho. Se vuelve aburrida, poco pretenciosa y busca la sensibilidad con el amor entre el zombie listo y la rubia sosa. Gracias a Dios, la última media hora vuelve el humor, la acción y la “coherencia” narrativa.

Las interpretaciones son correctas. Para mí, brillan más los secundarios como John Malkovich y Analeigh Tipton, que muestran personajes bastante frescos, divertidos y con fuerza, que los propios actores protagonistas interpretados por Nicholas Hoult y Teresa Palmer, donde sus actuaciones decaen muchísimo y hacen que les reste importancia.

Todo lo demás es salvable, disfrutable y por partes irónico y potente. Perfecta para pasar una tarde de Domingo que no se tenga que hacer nada mejor. Pero advierto: alejaros personas que odien terminantemente las historias de amor sobrenaturales. No es crepúsculo (gracias a Dios), pero tampoco pasará a la historia.

Sergio Morcillo 

@AjaSergio

 

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