CRÍTICA CINE: MALA SANGRE

Una crítica de Leire Romera para ColumnaZero.
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Una crítica de Leire Romera para ColumnaZero.
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Modern love ahora más moderno.

El castigo de Alex (Denis Lavant) fue encontrarse a Anna (Juliette Binoche) y a Lise (Julie Delpy) en un tiempo no apto para los sentimientos extremos. Tanta belleza para tan poca correspondencia. Lise ama a Alex. Alex ama a Anna. Anna ama a Marc (Michel Piccoli). Alex se deja cautivar por el ensueño de un amor con Anna más delirante que junto a Lise. Anna es incapaz de corresponder al amor de Alex aunque, como bien sabe ella, no le vendría nada mal. Todos infelices. Esto es cine francés. Cine francés de culto, apocalíptico y vehemente. Lo tomas o lo dejas.

CRÍTICA CINE: MALA SANGRE

Avalon ha decidido que nos reencontremos con piezas rescatadas y rehabilitadas del trabajo de Leos Carax. En esta ocasión, nos cita con una obra de culto, Mala Sangre. Este largometraje se proyectó por primera vez en 1986 y vuelve hoy a nuestras pantallas con más calidad, con una jovencísima Juliette Binoche, un chiquillo Denis Lavant y una nueva carta de presentación diseñada por el ilustrador David de las Heras. A partir del 14 de julio todos los amantes del cine francés más intrépido podrán revivir esta experiencia delirante e intensa que desborda talento por todos los márgenes del encuadre.

El amor de antaño se vuelve ahora moderno, Modern Love, como bien lo canta David Bowie y bien lo baila Lavant. Correr sobre las baldosas de una noche abrasadora que espera la llegada del Cometa Harlley con esa energía y felicidad es digno de remasterización.

El sida se ha extendido y afecta únicamente a los jóvenes que hacen el amor sin amor. La vacuna para su cura es propiedad de Darley Wilkinson y el sida la preocupación de Alex y Lise, que nunca olvidan el preservativo a la hora de la verdad por si acaso sus sentimientos no son tan sinceros como creen. Amar son palabras mayores, y más para dos corazones jóvenes.

Es un placer volver a ver brillar a la joven y hermosa Juliette Binoche interpretando a Anna, ataviada con sus ropas rojas y azules, los únicos colores vivos que adornan el entorno sombrío y patético de los escenarios de Mala Sangre. Su dócil rostro y mejillas rosadas contrastan igualmente con el hipotético futuro parisino en el que los personajes del film se proponen robar el antídoto contra la epidemia fatal que les hará embolsar el dinero suficiente para saldar la deuda con La Americana (Carroll Brooks).

La mujer amada que roba el corazón de Alex en un viaje espontáneo de autobús se presenta al espectador en una escena de una perfección técnica excitante. El juego de luces y sombras que consiguen proteger la identidad misteriosa de la mujer sin rostro es una de las composiciones audiovisuales de este largometraje que le merecen la calificación de película de culto.

CRÍTICA CINE: MALA SANGRE

Acercarse al cine a ver un buen clásico a mejor calidad es un plan de verano atractivo y recomendable. El calor de una ciudad como Madrid se apacigua con el aire acondicionado de la sala y con la falsa realidad representada sobre la pantalla en la que las aceras están demasiado calientes para que una chica descalza cruce la calle sin ayuda.

La elegancia de Leos Carax es al cine lo que la finura del personaje de Hans es a la delincuencia: “Antes de un gran golpe hay que ir a la peluquería y ponerse un buen traje”.

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Leire Romera (@LeireRC)

@ColumnaZeroCine

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