CRÍTICA CINE: LA MOMIA (2017)

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Una crítica de Alfredo Paniagua para ColumnaZero.

Una crítica de Alfredo Paniagua para ColumnaZero.

Un mundo de dioses y monstruos.

Los Estudios Universal son los legítimos herederos de la tradición de los monstruos clásicos, desde Drácula hasta Frankenstein, pasando por el Hombre Lobo, el Hombre Invisible o La Momia. La productora nos sirve una ración de estos villanos -o antiheróes en algunos casos- con relativa periodicidad. Los hay más populares que otros, Drácula, el chupasangre universal es, sin duda, el número uno en popularidad por toda la mitología que ha generado en torno suyo. De hecho, no hace muchas temporadas disfrutábamos de Drácula, la leyenda jamás contada (2014), una cinta que prometía el comienzo de un universo a lo Marvel, con villanos del terror clásico enfrentándose a las fuerzas diabólicas que les habían maldecido. No obstante, la pretensión de la Universal se quedó en un amago y se saldó con este único título, poco reconocido a pesar de sus interesantes ideas. La producción que hoy nos ocupa pretende dar un hálito de vida a ese propósito de génesis de un escenario de lucha sempiterna contra el Mal absoluto.

Ahora le llega el turno a La Momia. Recordemos la última adaptación de este monstruo clásico, la homónima La Momia (1999), un título de Stephen Sommers dirigido al público juvenil que mostraba como plato fuerte un aparataje de efectos digitales que ha envejecido muy mal, pero cuyos planos son la muestra icónica de un cine de monstruos que definitivamente ha virado al universo digital, al de cine de acción contemporáneo, a una mezcla entre aventura de Indiana Jones y de orgía de lo virtual, de seguros resultados en taquilla pero de escasos recorridos en un futuro cercano como cintas de culto. Una de las imágenes promocionales de La Momia (2017) es el rostro digitalizado de Sofia Boutella (interpretando a Ahmanet), convertido en una tormenta de arena que se dispone a arrasar Londres. Como vemos, esta revisión de La Momia no solo utiliza el icónico plano del título de Stephen Sommers -el rostro del sacerdote Imhotep en forma de tormenta de arena en mitad del desierto persiguiendo a los protagonistas-, también se hace eco del cine catastrofista que periódicamente llega a nuestras pantallas en modo de blockbuster veraniego.

CRÍTICA CINE: LA MOMIA (2017)

Argumentalmente, la nueva versión de La Momia, no se cierra a la inmersión de este personaje en nuestro mundo contemporáneo. El guión nos ofrece una generosa introducción en el antiguo Egipto, donde explica el origen de la maldición: a la princesa Ahmanet le es arrebatado injustamente su destino como matriarca egipcia y es enterrada en una aparatosa tumba tras jurar lealtad al Mal para poder consumar su venganza; un argumento que tiene varios puntos de contacto con Drácula, la leyenda jamás contada. Tras el prólogo, su sarcófago es desenterrado y llevado a Londrés, sufriendo un accidente de avión -y vaya si esta parte del guión no nos recuerda a aquel Drácula 2000 (2001) protagonizado por un incipiente Gerald Butler y dirigido por el artesano Patrick Lussier-. Puestos en contexto y con La Momia haciendo de las suyas en nuestro mundo, intentará encarnarse en la figura de nuestro protagonista para adquirir plenos poderes mundanos, además de los sobrenaturales. Y es aquí cuando hemos de detenernos en el relato de la historia para centrarnos en el estrellado reparto de la película.

Habíamos mencionado a Sofia Boutella como intérprete de Ahmanet, la princesa maldita. En su contra tenemos al aventurero Mick Morton, interpretado por Tom Cruise, cuerpo objeto de codicia por Sofia Boutella. Finaliza el trío de estrellas con la presencia de Russel Crowe como el Dr. Jekyll. ¿Qué hace el personaje del Dr. Jekyll en una película sobre La Momia? La respuesta es muy sencilla, ya se prefigura el crossover a lo Marvel que habíamos indicado al comienzo de este artículo, el deseo de la Universal de crear un universo de antihéroes que luchen unidos contra las fuerzas demoníacas. En este sentido, el personaje de Russell Crowe sería el trasunto en la Universal del Nick Fury de la Marvel.

Pudimos descubrir a Sofia Boutella como una cruel esbirra armada con prótesis cortantes en la imprescindible Kingsman: Servicio Secreto (2014). Su protagonismo en La Momia se ve eclipsado por el del Russel Crowe y, cómo no, por el de Tom Cruise. La presencia del actor norteamericano en esta película es la principal baza del filme para atraer masivamente al público, y no es mera casualidad la elección de este actor para una película que nos recuerda, a ratos y enormemente, a las peripecias del agente Ethan Hunt en cualquier de las entregas de Mission Imposible. El perfil actoral de Tom Cruise le hace acreedor de una merecida fama, la de un tipo todoterreno, bregado en rodajes de gran exigencia física y conocimiento de las formas modernas de rodaje -llámese digitales-. Su rostro parece una acertada elección para una película de estas características. Nótese, además, el buen tino que tiene Cruise para elegir los proyectos en los que se involucra, normalmente garantía de entretenimiento y cierto desprejuicio en los momentos de más adrenalina. Sin duda ésta es una película sobre La Momia, a pesar de las variaciones que presente con el concepto original y su sucesivas adaptaciones, pero también es innegable que es una película de Tom Cruise.

El paradigma del cine contemporáneo de aventuras ha empujado a los estudios a dar un “más todavía” en los estrenos que nos van lanzando a lo largo del año. La temporada del blockbuster ha dejado de serlo y las productoras muestran su músculo cada dos o tres meses con el lanzamiento de superproducciones que antes estaban destinadas a la época estival. Bueno y malo para el público que ya es incapaz de hacerse eco de la expectación de los títulos en una lucha despiadada que normalmente gana el título que disfruta de más promoción. A priori, una producción como La Momia le puede “oler a guardarropía” a gran parte del público y su resultado puede ser incierto, pero debemos recordar el espléndido recibimiento que ha tenido uno de los mejores blockbuster de lo que llevamos de año, Kong: la Isla Calavera (2017), también una revisión de uno de los monstruos más famosos de la Universal. De momento, la competición por la taquilla veraniega ha comenzado con La Momia, en septiembre sabremos quién es el ganador.

Alfredo Paniagua

@columnazero

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