CRÍTICA CINE: KONG, LA ISLA CALAVERA

Una crítica de Alfredo Paniagua para ColumnaZero.
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Una crítica de Alfredo Paniagua para ColumnaZero.
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Apocalypse Kong.

No ha sido fácil para Legendary Films, la productora de Kong: La Isla Calavera (2017), el llevar este proyecto a buen puerto. En un principio, la película estaba concebida como un kaiju eiga para enfrentar a King Kong frente a Godzilla –Godzilla vs. Kong– en un moral play de dudoso desenlace -¿quién sería el aliado de la humanidad en ese caso?-, pero el resultado dejar sólo a King Kong frente a unos desarrapados humanos que bombardean su isla ha sido un ejercicio estimulante, que ha aprovechado algunas ideas existentes en los borradores de los libretos previos. Por ejemplo, una de las ideas que respeta la película es la ambientación de la película en los años 70, justo al finalizar la Guerra de Vietnam, cuando el mundo comienza a ser mapeado por los satélites y las zonas vírgenes o desconocidas para los occidentales son cada vez más escasas.

Kong: La Isla Calavera no pretende ser una revisión de la película clásica de la RKO Radio Pictures (King Kong, 1933), ni tan siquiera de la particular visión que ofreció John Guillermin (King Kong,1976), aunque en su factura CGI se aproxima bastante a la aventurera versión de Peter Jackson (King Kong, 2005). La nueva película del Rey Kong es una cinta de aventuras que utiliza al simio y a su entorno como una nueva excusa para crear un blockbuster a costa del consabido duelo entre la inexorable “madre naturaleza”, de un lado, y la vanidad humana de otro. Los resultado son notables y se ciñen a la corrección de cualquier otra superproducción de aventuras. Si tuviéramos que comparar entre la también producción de Legendary Films, Godzilla (2014), dirigida por Gareth Edwards, y esta cinta, realizada por el desconocido Jordan vogt-Roberts, diríamos, sin quebrarnos la cabeza, que solo por el jugo que han sacado al material original, en lo visual y en lo emocionante de la propuesta, el rey Kong ha salido victorioso.

KONG LA ISLA CALAVERA

Las referencias fílmicas se agolpan en Kong: La Isla Calavera. Hemos hablado de las anteriores versiones de King Kong, también encontramos sonoros guiños a la saga Jurassic Park, pero la verdadera sorpresa es la que nos dan algunos de los planos panorámicos de los cielos de la isla, con los helicópteros militares volando frente al sol en un crepúsculo anaranjado: Apocalypse Now (1979) es una de las más importantes referencias visuales de la película. La huella del filme de Francis Ford Coppola queda reforzada en el guión con la aparición de un trasunto del coronel Kurtz -Sr. Kurtz en la obra original de Joseph Conrad, El Corazón de las Tinieblas, novela en la que se basa el guión de Apocalypse Now-. John C. Reilly interpreta a Hank Marlow, un militar perdido en la isla de King Kong. Recordemos que el nombre de Marlow en la obra de Joseph Conrad era el personaje encargado de traer de vuelta a Kurtz a la civilización y alejarlo de la barbarie en la que vivía, como rey de una tribu de crueles indígenas. A esta inversión de los personajes de la novela le sumamos un más que evidente guiño: Tom Hiddelston es el oficial de la SAS británica James Conrad, un clara alusión al escritor de El Corazón de las Tinieblas. Si Apocalypse Now es la traslación del universo, en clave lisérgica y al conflicto vietnamita, de El Corazón de las Tinieblas, Kong: La Isla de la Calavera es un cúmulo de referencias que se suman a una operación comercial, la de la producción de un blockbuster, que, unido a otras muchas y al espectacular avance de los efectos especiales CGI, da como resultado una cinta emocionante, entretenida y reverente.

Repasando la composición del elenco también encontramos a Samuel L. Jackson en el papel del oficial Preston Packard, aportando caché a la película. El mérito de Samuel L. Jackson es que cualquier producción en la que está presente gana instantáneamente en mérito y prestigio, aunque el actor afroamericano siempre sabe elegir bien sus papeles y nunca acepta ninguno que no le encaje como un guante. Por último, y no menos importante, Brie Larson, la protagonista de Room (2015), aporta la fuerza necesaria para que el personaje femenino no quede eclipsado entre la orgía de efectos CGI y las testosterónicas salidas de tono de los personajes masculinos. Brie Larson se prefigura como una actriz cada vez más imprescindible en las grandes producciones, una intérprete que está acaparando papeles principales en algunos de los importantes títulos que están por llegar a nuestras pantallas.

La necesidad o no de realizar este tipo de películas, adosadas a la sombra de los grandes títulos, en este caso de King Kong, viene determinada por la lejanía temporal de los remakes. La última referencia al rey Kong data de 2005, ha pasado tiempo suficiente para volver a exprimir la idea del gorila prehistórico con elementos nuevos, en marcos temporales y referencias aún no exploradas. Los creativos de nuestra cultura popular saben muy bien que nadie olvidará a King Kong, y que quien lo recupere primero se llevará la mejor parte del pastel. La jugada de Kong: La Isla de la Calavera ha sido redonda, y encima hasta se ha conseguido un título que, como mínimo, será bien considerado por el público durante la presente temporada, objetivo cumplido.

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Alfredo Paniagua

@columnazerocine

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