CRÍTICA CINE: JURASSIC WORLD

Una crítica de Alexis para ColumnaZero Cine.
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Una crítica de Alexis para ColumnaZero Cine.
Una crítica de Alexis Rodríguez para ColumnaZero Cine.

El parque vuelve a abrir sus puertas.

Veintidós largos años han pasado desde aquel prolífico 1993 en el que Steven Spielberg, considerado entonces un talentoso realizador con gran capacidad para el entretenimiento familiar, se hacía hueco entre los grandes maestros con La Lista de Schindler (Schindler’s List, 1993), la que todavía hoy es –y muy probablemente así quedará siempre– su obra más lograda. Pero otra película más estrenó aquel año, uno de esos blockbusters que rompen la taquilla, y de qué manera. Parque Jurásico (Jurassic Park, 1993), película generacional y obra maestra del cine de aventuras, desató la afición por los dinosaurios en todo el mundo y emocionó a pequeños y mayores por igual haciéndoles vibrar en sus butacas con una mezcla perfecta de acción, humor, suspense y terror, todo muy bien medido y mezclado al ritmo justo. Como era de esperar, llegaron las secuelas sin grandes ideas en busca de resultados económicos, y la calidad del universo Jurassic Park se resintió notablemente. Ahora nos llega Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015), cuarta parte de la saga que podemos afirmar sin ambages es la mejor entrega desde que se estrenara la original.

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El propio Spielberg produce este film en el que se narra, haciendo uso del tiempo real, veintidós años después de la apertura de Parque Jurásico, cómo en la famosa Isla Nublar se mantiene un parque temático de dinosaurios llamado Jurassic World, en el que se generan sin cesar las mismas especies de dinosaurios de manera doméstica. Pero claro, por qué no ir más allá si la ciencia lo permite, y ya que en la última década se avanzó más en investigación genética que en todo el siglo anterior, los científicos que contrató el multimillonario John Hammond dos décadas atrás han creado a partir de ADN de diferentes animales un dinosaurio que nunca existió, más grande, más fuerte y con más dientes. Pero claro está: semejante bestia actúa de manera imprevista al crecer y el parque pierde el control de los acontecimientos.

Los tiempos cambian rápidamente en la era informática –los dinosaurios ya no son robots, sino animaciones digitales– y precisamente el mayor acierto de la película es reflejar ese cambio y utilizarlo para elaborar un discurso propio acerca de la sociedad de la (in)comunicación en la que vivimos. Uno de los principales temas en el cine de Spielberg siempre fue la familia y las relaciones que se producen en su seno, y en Jurassic World podemos ver el drástico cambio que se ha producido en torno a la estructuración del núcleo familiar; los hermanos protagonistas, que se llevan varios años entre sí, padecen problemas existenciales que ocupan su tiempo para no tener que lidiar con el divorcio de sus padres, y en caso de catástrofe natural en el que la vida de uno mismo corre peligro, se prefiere salvar el iPhone antes que el pellejo propio. En este caso, las grandes corporaciones de las telecomunicaciones y los intereses militares participan en la gestión que realizan las empresas privadas que invierten en semejante parque temático, el mayor filón económico del mundo, y que claramente serán las decisiones equivocadas.

CRÍTICA CINE: JURASSIC WORLD

El guión ha sido escrito entre cuatro cabezas, y podemos sospechar que cada una se encargó de simplificar aún más la versión de la anterior, por lo que argumentalmente encontramos tópicos ya visitados y personajes esquemáticos. Pero la película es perfectamente consciente de lo que puede abarcar y lo que no, y el discurso de la obra no se viene abajo como en las dos últimas secuelas, sino que se mantiene sólido y cobra fuerza dado su fuerte mensaje ecologista, y especialmente cuando entra en el terreno de la ética científica en el campo de la genética, un dilema que ya estamos atravesando en la sociedad actual y que tomará cada vez más presencia en nuestra vida diaria. Los guiños constantes a la obra original –pelos de punta en más de una ocasión–, incluidos velocirraptores y tyrannosaurus rex en el clímax, y el tempo perfecto con el que están orquestados la acción y el humor, completan una película que se disfruta en todo momento.

Alexis Rodríguez (@AlexDeLargo)

@ColumnaZeroCine

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