CRÍTICA CINE: DOS FRANCOS, 40 PESETAS

Una crítica de David Couso para ColumnaZero Cine.
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Una crítica de David Couso para ColumnaZero Cine.
Una crítica de David Couso para ColumnaZero Cine.

Una risa perpetúa en medio de recuerdos que huelen a presente. 

Me alegra observar que no soy la única persona que mira con cariño al entrañable artista Carlos Iglesias. Sin duda, es su persona la que consigue que sus películas tengan ese algo, por encima del género, que ya preceden su humor, contagiándote alegría, contagiándote algo muy sano.

Tras un largo recorrido televisivo interpretando a personajes clave en su vida, como Pepelu en Esta noche cruzamos el Mississippi, y el genuino y elocuente Benito de Manos a la Obra, Carlos Iglesias debutaba en el cine hace seis años con Un franco, 14 pesetas. Una primera parte que hablaba con honestidad sobre su vida, sobre su padre, y sobre algo tan latente actualmente, por desgracia, como la supervivencia. La película recibió una gran ovación por contar con tanto cariño una historia, no muy lejana, acerca de la emigración con su padre como guía de la aventura. Ahora, la retoma de nuevo para contar llena de esperanza, risas y de moraleja, cómo Martín y su amigo Marcos afrontan el declive de la dictadura, y cómo encaran una crisis que no sólo azota a España, sino al resto de Europa.

La película cierra una trilogía muy intensa sobre la emigración, un hecho que parece lejano, pero que de nuevo subrayo, es un acto de supervivencia. Comenzando por aquellos que engañados viajan a otros países y continentes en busca de una vida mejor, y siguiendo por aquellos, cuya ilusión depositada en sí mismos, es adoptada en el extranjero, ya que parece que España vuelve a ser un país de sueños vacíos.

CRÍTICA CINE: DOS FRANCOS, 40 PESETAS

Dos francos, 40 pesetas pone en juego la emigración de los jóvenes que huyen a circunstancias más favorables, el cambio de una sociedad en catorce años, y cómo las cosas parece que cambian, cuando en realidad el mayor cambio son las personas y su vejez. Te hace sentir que las cosas cambian si tu quieres que así sean, pero que en verdad, lo único que no cambia y siempre perdura, es el círculo de amistad, tu casa, allí a donde podrás volver pase el tiempo que pase, a pesar de cómo te vaya fuera. Mientras tanto, aunque el viaje sea largo y el tren parezca angosto, que no nos falten las sonrisas y el buen humor,  porque es algo que de momento, no nos podrán quitar.

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David Couso

@DavidLF_cinema

@Columnazerocine

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