COACHING: ACTIVA TU PENSAMIENTO PARA GESTIONAR EL ESTRÉS

Un artículo de Lourdes Pozo para ColumnaZero.
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¿De qué te habla tu estrés?¿Qué te proporciona el estrés?

Tras el último artículo ¿Cómo incorporarte a la rutina tras tus vacaciones? seguro que muchos de vosotros volvisteis de ellas con las pilas cargadas y supisteis gestionar bien la vuelta. Pero ¿qué pasa cuando se nos acumula el trabajo y ni siquiera hemos logrado reducir nuestro nivel de estrés durante los periodos vacacionales?

El estrés se produce cuando hay un desequilibrio entre lo que se te está demandando y los recursos que tienes para responder a los mismos, ya sean físicos, como mentales. Se traduce en una activación fisiológica del organismo que repercute en nuestro modo de pensar, sentir y comportarnos.

Partamos de la base de que el estrés es bueno y desmitifiquemos el término. Si te preguntas qué porcentaje de estrés te ayuda a conseguir los objetivos que te marcas diariamente en el trabajo o en la vida, ¿De qué porcentaje estaríamos hablando? Concéntrate en ese porcentaje que te hace crecer, qué te aporta y cómo se puede gestionar el restante.

En pequeñas dosis puede ayudarte a mantenerte atento y preparado para hacer frente a cualquier reto, sin embargo cuando se convierte en crónico puede producir efectos negativos en nuestro organismo, desde cansancio, dolores de espalda, tensiones, problemas digestivos, respiratorios hasta aumento de la presión arterial.

Si por un momento nos centramos ese nivel que nos ayuda, llamado euestrés o estrés positivo, ese que nos hace sentirnos vivos y ver la vida como algo excitante. Es aquel estrés, que hasta en ocasiones buscamos para superarnos a nosotros mismos, el que genera un cambio en nuestras vidas y que conscientemente hemos optado por él, ya sea un nuevo trabajo, un cambio de casa o trabajar incansablemente para ese proyecto que tanto nos apasiona.

El estrés negativo o distrés, es el que tenemos que aprender a gestionar, el que nos deja sin aliento, esa sobrecarga que no nos permite continuar porque la demanda se ha convertido en algo insostenible en comparación con los recursos de los que disponemos para responder a la misma. Las situaciones que nos generan estrés son variadas y en cada individuo se manifiestan de una manera, aunque si las reconoces, puedes aprender a gestionarlas y cambiarlas. Además es importante distinguir entre lo que sí está en mis manos y puedo cambiar, de lo que no.

COACHING: ACTIVA TU PENSAMIENTO PARA GESTIONAR EL ESTRÉS

¿Qué situaciones te estresan más? ¿Dónde se producen? ¿Están relacionadas con personas? ¿Está en tus manos poderlo cambiar o no? ¿En qué medida lo puedes cambiar? ¿Qué pasa cuando lo cambias? Analízalo para saber cuáles te afectan y que puedes hacer para solucionarlas. Así podrás evitar estar irritado, tener fatiga o falta de sueño asociadas al estrés.

¿Cómo cambiamos esas circunstancias? Cuando nos vemos rebosados de tareas en el trabajo, no podemos con la gente tóxica que tenemos alrededor, tenemos un pensamiento negativo constante o la pérdida de un ser querido, nos puede desatar un episodio de estrés. Habrá personas que reaccionen mejor y otros peor a la pérdida de control que produce enfrentarse a situaciones a las que no estamos acostumbrados y que nos producen, ante la novedad, una falta de certidumbre.

Lo que sí es cierto es que es una respuesta del organismo que muchos temen, aunque sin ella, hoy, no seguiríamos vivos. Según Sonia Lupien, neurocientífica canadiense, “cada vez que nuestro cerebro detecta una amenaza, generará hormonas del estrés para darnos la energía necesaria para afrontar ese momento“. Además, tras treinta años de investigación ha descubierto “que hay cuatro características de una situación que causan estrés y que no necesariamente se tienen que dar las cuatro para que estemos estresados, aunque cuanto más se cumplen mayor será el nivel de estrés“. Y estas son:

  • La novedad
  • Impredicibilidad
  • Sensación de descontrol
  • Amenaza para la personalidad

Nuestro cerebro está programado para actuar acorde en situaciones que nos generan un peligro, para precisamente ayudarnos a lidiar con esa circunstancia y poder salir de ella. Sin el estrés no existiríamos. En ocasiones su presencia representa una excelente oportunidad para poner en marcha nuevos recursos personales, fortaleciendo así la autoestima e incrementando las posibilidades de éxito en ocasiones futuras.

Nuestra relación con el estrés mejorará, si lo entendemos, en qué situaciones se dispara y cómo podemos lograr que no llegue a los niveles en que ya no podemos controlarlo. De ahí la importancia de saber escuchar nuestro cuerpo y de saber interpretar las señales que nos está enviando, para que más temprano que tarde sepamos cómo reaccionar y tener presente los recursos de los que disponemos para hacerle frente.

Tendremos que tener en cuenta, cómo se está evaluando la situación y si le estamos dando demasiada importancia a algo que no lo tiene, por ejemplo. Aunque, para cada persona ese nivel de estrés y la respuesta al mismo es diferente, debemos considerar que no siempre podremos controlar las circunstancias, pero sí cómo nosotros reaccionamos a las mismas, aprendiendo a gestionarlas de manera que podamos salir beneficiados. Eso requiere de una actitud adecuada y un comportamiento de adaptación ante las situaciones que nos generan estrés.

COACHING: ACTIVA TU PENSAMIENTO PARA GESTIONAR EL ESTRÉS

Un ejemplo en el que hayamos podido sentirnos estresados: un momento en el que hayas sentido que tu puesto de trabajo se haya sentido amenazado porque hayas escuchado algún comentario de algún compañero haciendo una mala crítica a tu trabajo (o de igual manera, trata de recordar TU propio ejemplo). De repente el pulso se acelera, tus pensamientos negativos se disparan, te angustias y te visualizas en décimas de segundo en paro. ¿Qué podrías hacer ante esa situación? Párate, analízalo y tómate un tiempo para respirar profundamente hasta que tus pulsaciones vuelvan a la normalidad. Cuestiónate si lo que acabas de pensar es cierto. Si identificas esos momentos en los que hay pensamientos que hacen de detonador de ese estrés, vuelve a los tres pasos que hemos mencionado anteriormente, he intenta interiorizarlos de manera que puedan ayudarte a reducir un momento de estrés. Si ese estrés es crónico, te recomendamos que te pongas en contacto con un especialista para que te ayude a gestionarlo.

Si quieres regularlo, te aconsejamos un proceso de Coaching con Feel Unique Coaching. A través de herramientas específicas, te ayudará a mejorar los niveles de estrés y poder estar más en control en situaciones que llegan a desbordarse por no ser conscientes de qué nos dispara esos episodios. No es tan difícil como parece el poder identificar las causas que nos llevan a estresarnos y a aprender a controlarnos, para poder así tener una mejor calidad de vida.

Lourdes Pozo

Coach ejecutiva y personal en Feel Unique Coaching

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