CLAVES PARA ENTENDER EL AMOR ENTRE CHINA Y EL FÚTBOL

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Un artículo de Javier Soriano para ColumnaZero.

Un artículo de Javier Soriano para ColumnaZero.

Hace unos pocos años relacionar China y fútbol no daría lugar a mucha conversación, probablemente dicha conversación finalizaría en este punto. Tanto es así, que China, un país con 1.371 millones de habitantes (el doble que toda Europa o 4 veces Estados Unidos), está actualmente en el puesto 93 del ranking FIFA, y solo ha sido capaz de participar en un Mundial de fútbol a lo largo de su historia, el celebrado en Corea del Sur y Japón en 2002, con un pobre bagaje de 3 derrotas en tantos partidos. Seguramente tampoco conozcas jugadores chinos de renombre. Incluso un enfermo del fútbol tendría que pararse a pensar al respecto. Pero hoy las cosas son diferentes, y da la sensación que esto no acaba más que empezar.

Sin ir más lejos, durante el pasado mercado de invierno, abríamos cada día los diarios deportivos y nos informaban de un nuevo futbolista que había cambiado los “focos” de la vieja Europa por el “papel” del nuevo Mundo.

Se está volviendo habitual, la publicación de la primera foto de un jugador que pisa suelo chino con la bufanda correspondiente descansando sobre el cuello, dibujando una sonrisa de dudosa procedencia, previo a manifestar ante los medios o en sus cuentas de las redes sociales que “estoy cumpliendo un sueño, lo voy a dar todo por el club” de cuyo nombre no quiero acordarme. Y tú, aficionado incondicional del fútbol, firme opositor del dichoso fútbol moderno, no lo entenderás. Normal. Indudablemente, es lícito que un asalariado decida trabajar donde más reconocido, en términos económicos, es su trabajo, pero tú y yo enamorados del fútbol, no lo terminamos de comprender. La realidad es que a día de hoy China está apostando muy fuerte por el fútbol.

La rebautizada como Superliga China ha tenido crecimiento meteórico en los últimos años, pasando de una liga no profesionalizada a principio de los años 90, a una liga con fuerte inversión por parte del sector privado y un apoyo afanoso por parte del gobierno, como desgranaremos más adelante. Fruto de estos dos apoyos incondicionales, un equipo chino, el Guangzhou Evergrande, es el equipo más emblemático de Asia en los últimos años, tras conseguir ganar dos de las últimas 4 “Champions League asiáticas”, y según la agencia Xinhua el pasado marzo de 2016, “es el club con mayor valor de mercado del mundo” por delante de Real Madrid, Barcelona o Manchester United.

No vamos a descubrir las características endógenas que posee China a nivel país para la proliferación del fútbol, que difícilmente pueda tener otro país: El gigante músculo poblacional, la escasa competencia con otros deportes en el país o el bajo nivel de las ligas de países vecinos, parecen motivos suficientes como para pensar que este país tiene bases sólidas para desarrollar una industria del fútbol.

Tras esta introducción, desgrano a continuación los 5 factores clave que esconde el “boom” del fútbol en China, y que seguramente estemos ante una historia de amor (quizás de conveniencia) duradera:

  1. Un producto diferente al concebido en Europa

La efervescencia del fútbol en China nos está arrojando un modelo opuesto al llevado a cabo en Europa:

Horarios pensados para el aficionado local. Las Ligas europeas se han decantado por ajustar sus horarios a los mercados asiático y latinoamericano, perjudicando a los aficionados de su país. Si bien, la Superliga China retransmite sus partidos a horas normales para el mercado asiático, al contrario que las ligas europeas, que son retransmitidas muy tarde en la noche o muy pronto en las mañanas. Por tanto, la Superliga China no compite en franja horaria con las europeas.

Ingresos audiovisuales bajos, pero en ascenso. Las principales ligas europeas, Premier League y La Liga española, centran su Importe Neto de la Cifra de Negocios en las partidas de comercialización y en derechos audiovisuales. La Superliga China acaba de firmar un acuerdo televisivo por el que ingresará 1,2 miles de millones de euros en cinco años, lo que significa que en 2016 alcanzó el equivalente a 185 millones de euros, frente a los 8,3 millones de euros que recibió en 2015. Aun así, para poner estas cantidades en el contexto europeo, analicemos el siguiente gráfico:

Ingresos por retransmisión previstos para 2017/2018

(Datos obtenidos de sportinginteligence.com)

Asistencia a los estadios al alza vs el estancamiento en Europa. La presencia de aficionados en los estadios de la Superliga promedia los 24.000 espectadores por encuentro, habiendo crecido un 9% respecto al año 2015. En Europa, por su lado, la asistencia se encuentra estancada en los valores que se reflejan en el gráfico.

Asistencia media a los estadios 2015

(Datos obtenidos de los websites de cada liga)

Conte, entrenador del Chelsea: “El Mercado chino es un peligro para todos. No solo para el Chelsea, sino para todos los equipos del mundo”

  1. Combo de futbolistas de primer nivel con jóvenes chinos en progresión

La política de atracción de talento exterior parece clara: Pagar sobreprecios por jugadores internacionales de primer orden, no en el ocaso de su carrera. La llegada de Lavezzi, Freddy Guarín, Witsel, Oscar, Hulk, Ramires, Alex Teixeira, Jackson Martínez, etc demuestra que China, salvo rara excepción, no quiere ser el retiro de ningún futbolista, contrastando con el modelo de las ligas árabes o incluso la MLS estadounidense de mostrar figuritas de porcelana sobre el tapiz verde para la foto. Además, en lo que a transferencias por jugadores se refiere, en el pasado año 2016 China fue el quinto país del mundo que más invirtió en fichajes, tras Inglaterra, Alemania, España e Italia.

En contraste con que la liga de fútbol china sea una constelación de estrellas mundiales, la federación busca paralelamente proteger su “industria” nacional. Fruto de ello es la sorprendente nueva norma de limitar el número de extranjeros en los equipos, o de obligar a que un jugador nacional de menos de 23 años debe estar siempre en el once inicial. Esto debería conllevar a una subida del valor de mercado de jugadores chinos. Y para muestra, un botón: el club Tianjin Quanjian pagó en el pasado mes de enero una cifra record por el guardameta chino (sí, portero) Zhang Lu: unos 9 millones de euros al cambio.

La pócima parece clara: Fichar pocos cracks mundiales, pero rematadamente buenos; y adoctrinar a jóvenes nacionales. ¿Os recuerda a algo? ¿Recordáis el “Zidanes y Pavones”?

  1. Política de Estado: Inversión en el auge del fútbol.. y en las nuevas generaciones

El “boom” del fútbol en China está orquestado desde el gobierno nacional. El otro día leí a Simon Chadwick, profesor de Sport management en la Universidad de Salford y experto en China, quien manifestaba: “Esto no es sorpresa. El desarrollo del fútbol en China sigue el mismo modelo que los sectores industriales chinos: Han adquirido empresas extranjeras y mano de obra extranjera para mejorar la mano de obra local”.

Es muy posible que los favores políticos vayan de la mano con la inversión futbolística, en un contexto político tan opaco. La manera más fácil de demostrar que está invirtiendo en el fútbol es derrochando millones en jugadores famosos. Pero a la vez, el gobierno ha dictado recientemente medidas de control para limitar la compra de jugadores extranjeros y los montos de las transferencias, posiblemente para evitar la salida a borbotones de flujo de capital del país.

El rendimiento del equipo nacional chino parece el objetivo final, y será uno de los parámetros que determinan el “éxito” de la liga a los ojos de la población china. Y obviamente esto será más alcanzable si se cuenta con una potente liga nacional.

Es lógico pensar que todo este intervencionismo estatal tenga la organización de un Mundial de Futbol como otro de sus fines. Pero China no se quiere arrastrar en ese Mundial. China busca competir por dicho título. China no ha caído en el error del fútbol inglés en los 90s, en el que se apostó por traer futbolistas de primer nivel, pero dejando de lado la materia prima local. El Arsenal es quizás el equipo que más evidencia este hecho, con apenas ingleses en los últimos 20 años. Por ello, si ponemos los ojos en cómo se fraguó el crecimiento de la Premier League en los años 90, no queda duda en que el futbolista británico se vio afectado negativamente, lo que posiblemente explique que Inglaterra se tope contra una pared cada vez que llega a las fases finales de Eurocopas y Mundiales. China utiliza el caso inglés como ejemplo inverso.

Por ello, se apuesta por el talento joven. El Presidente de la República Xi Jinping se centra en el largo plazo. Su plan, según ChinaDaily, pasa por que 50,000 colegios tengan una fuerte orientación hacia el fútbol hasta 2025. Habrá 70,000 canchas de fútbol a finales de 2020. Por tanto, no se asusten, pero según dicho plan, 50,000 chinos jugarán al fútbol regularmente, de los que 30,000 serán estudiantes. Forma parte de este plan la Academia del Guangzhou Evergrande, apoyada por el Real Madrid, que cuenta ya con 3.000 niños a los que les da una formación específica en fútbol.

Ma Chengqhuan, hombre fuerte del Presidente Xi Jinping y CEO de la Superliga “Hace cinco años no podía imaginar lo que está sucediendo ahora, pero definitivamente veremos un gran desarrollo en la Superliga China porque tenemos tanta atención del gobierno, del sector privado y de los inversionistas”

  1. Apoyo fuerte del sector privado

Hemos dicho anteriormente que existe un fuerte alineamiento entre el Estado y el sector privado. En concreto, el sector privado ha intentado orientar los recursos financieros hacia el camino que apunta el Presidente. Grandes corporaciones están respaldando a los clubes chinos en su crecimiento. Para ilustrar esto, el Guangzhou Evergrande de Luiz Scolari, está ligado al monstruo constructor Grupo Evergrande en un 60%; y a la plataforma online Alibaba en un 40%. Incluso, el fundador de Alibaba Jack Ma, ha admitido que el fútbol no es de su interés, si bien clubes como Juventus, Milán, Nápoles, Lazio, Tottenham Hotspur o West Ham United, han firmado con Alibaba contratos de exclusividad para que sus productos se vendan a través de este portal.

CLAVES PARA ENTENDER EL AMOR ENTRE CHINA Y EL FÚTBOL

El Jiangsu Suning es propiedad de Suning Commerce Group, el mayor grupo privado de retail con más de 1.600 establecimientos entre China y Japón, y unas ventas anuales que rondan los 46.000 millones de dólares. El Beijing Guoan, entrenado por el español José Gonzalez, pertenece al Grupo CITIC, compañía estatal de inversiones. El Hebei China Fortune, que juega en la ciudad de Qinhuangdao, fue fundado en 2010 y comprado en 2015 por la inmobiliaria Fortune Land Development, los cuales invirtieron en fichajes de relumbrón, casos del entrenador Pellegrini, Lavezzi o el costamarfileño Gervinho. El Tianjin Quanjian de Witsel y, desde hace unos días, de Alexander Pato, fue trasladado a la ciudad de Tiajin en 2010 motivado por fines de patrocinio. A mediados de 2015 fue adquirido por la biotecnológica Quanjian Natural Medicine.

  1. Estratégica participación en el accionario de clubes europeos y Alianzas con otras federaciones europeas

En los últimos dos años, más de una decena de equipos europeos han pasado a manos de empresarios chinos. El AC Milán fue de los primeros grandes clubes de Europa adquiridos por capital chino, tras la venta por parte de Silvio Berlusconi de su control a una sociedad china. Su vecino, el Inter de Milán cayó en las mismas redes poco tiempo después. Incluso, este mercado de invierno concluyó con la cesión por parte del club chino Jiangsu Suning al Inter de Milán del defensor australiano Trent Sainsbury. Insólito.

En España no es distinto el panorama. Si bien los dos grandes resisten, el Atlético de Madrid tiene un 20% en propiedad de Wanda; y no sólo eso, sino que pondrá nombre a La Peineta y se negocia una academia del Atlético de Madrid en China; otros equipos como Espanyol y Granada han sido los últimos clubes españoles en contar con presencia china en sus despachos, y en lo últimos días el Celta rechazaba una oferta de un holding chino. Sin embargo, resulta extraño que no haya habido ninguna incorporación de ningún jugador consagrado chino durante los últimos años.

En Inglaterra, Manchester City, WBA, Aston Villa y Wolverhampton tienen también accionariado chino; y en Francia clubes modestos como el Auxerre, FC Sochaux o el actual candidato al título, OGC Niza, también tienen dueños de nacionalidad del gigante asiático.

Mientras tanto, las masas sociales recelan en un principio por la llegada de personas que ni sienten ni padecen a las oficinas del club de sus amores, pero conforme las inversiones en jugadores se producen, callan y esperan a que algo salga mal para apuntar el pañuelo blanco a la zona noble de la tribuna, donde probablemente nadie les escuche. De esto saben mucho en Valencia.

Muy posiblemente, la toma de posiciones en la industria del fútbol europeo, tengan como objetivo adquirir el know-how necesario para crear un verdadero negocio de puertas para dentro en China. Y con el objeto de adquirir dicho know-how para potenciar mejores prácticas, China está llegando a acuerdos con prestigiosas federaciones de fútbol. Italia y Alemania están colaborando con China en intercambio de experiencias educativas y de formación en diversas áreas, desde la formación de entrenadores y árbitros hasta la promoción del fútbol juvenil y femenino. Esto puede explicar que Marcelo Lippi sea el seleccionador nacional chino, o que Zaccheroni o Fabio Cannavaro estén entrenando a Beijin Guoan o   Tianjin Quanjian, respectivamente.

A todas estas, la nueva edición de la Superliga China comienza el próximo 4 de marzo. Habrá que estar atento cómo evoluciona el negocio del fútbol en los próximos años en el gigante asiático, si bien predecimos que esto no acaba más que empezar. El tiempo lo dirá.

Javier Soriano

@javi32sorianov

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