BRASIL 2014: LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Un artículo de David Puertas Graell para ColumnaZero (Foto: CNN)
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Un artículo de David Puertas Graell para ColumnaZero (Foto: AFP)

Analizamos en ColumnaZero las cifras del próximo mundial de fútbol que se celebrará en Brasil en 2014. ¿Cuál es el verdadero precio de un evento de tal magnitud?  Con el trasfondo de las últimas movilizaciones sociales,  las cifras de negocio que se manejan para el Mundial contrastan con la actual realidad social.

El pasado mes de octubre de 2007 Brasil era designada por el Comité Ejecutivo de la FIFA como sede para albergar el Mundial del fútbol de 2014. Así, tras la retirada de Colombia, Brasil se convertía en la única aspirante para albergar la que será su segunda cita mundialista tras la de 1950, en la que perdió la final ante Uruguay en el histórico Maracanazo.

Han pasado ya cerca de seis años desde aquella decisión y parece que a falta de 11 meses comienzan a verse los primeros ‘efectos secundarios’ de dicha elección. Gran culpa de ello la tuvo la reciente Copa Confederaciones. Fue en este torneo cuando pudo verse desde Europa la otra cara de la moneda. Fortaleza (al norte de Brasil) se convertía en el escenario de una de las batallas campales más sonadas del verano. Cerca de 40.000 manifestantes, según datos del coronel de la Policía Militar Joao Batista, (por lo que no sería de extrañar que la cifra tenga cierta tendencia a la baja) se congregaron en la Avenida Alberto Craveiro para reclamar ajustes sociales y hacer público su rechazo hacia los millonarios gastos públicos para preparar la Copa Confederaciones y el Mundial de fútbol del próximo año, bajo el lema «Más pan, menos circo». Piedras, gases lacrimógenos, balas de goma y autos quemados fueron el símbolo del conflicto entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, tres horas antes de que se iniciara el encuentro.

Un auténtico circo en el que, pueden poner la mano en el fuego, habrá alguien que no pueda contarlo. Esto es lo que pretenden evitar las cientos de miles de personas afectadas en los sistemas de salud, educación y transporte público. Un movimiento que promete repetirse el verano que viene con, probablemente, la siguiente idea: No lograremos parar la celebración del Mundial pero éste será el escaparate de nuestra realidad.

Sin embargo, este problema solo parece ocupar un pequeño párrafo en los inconvenientes del dossier que pone en duda la celebración de dicho evento en Brasil. Se trata de algo más ‘real’. Como la moneda. Hasta día de hoy, lo único que ha hecho tambalear la decisión de que el país sudamericano sea sede el próximo verano es un mero acuerdo económico sobre los patrocinadores.

Dicho acuerdo viene a relatar, a grandes rasgos, que la FIFA no está de acuerdo en los cambios que el gobierno de Dilma Rousseff quiere imponer a la Ley General del Mundial pues significaría pérdidas millonarias para el organismo que preside el suizo Joseph Blatter. Por su parte, el Congreso de Brasil ve injusto que solo las marcas de los patrocinadores de la FIFA puedan lucir dentro del estadio y en los alrededores del mismo en cada partido mundialista. Un tira y afloja constante por ver quién tiene la hucha más grande.

En esta pelea del ‘yo quiero más’ todavía faltan por entrar en juego tres apartados distintos entre sí pero con una misma función: amortizar los 30 billones de dolares invertidos para este torneo (más que las tres últimas copas del mundo juntas). Se trata del precio de las entradas, la futura inversión turística y el valor de la trasmisión del evento por televisión.

En primer lugar, ¿cuánto cuesta ver un partido de fútbol en el Mundial 2014? La FIFA anunció el pasado mes de julio el costo de los boletos para el Mundial Brasil 2014: 90 dólares el más económico para extranjeros en la fase de grupos, y 990 el más caro para la final en Río de Janeiro .

Así, tal y como informa el diario digital depor.pe, en los 47 partidos por la fase de grupos, las entradas irán de 90 a 175 dólares; sin embargo, para el 12 de junio, día del partido inaugural en el Itaquerao de Sao Paulo, las entradas costarán 495 dólares en la categoría uno, 330 en la dos y 220 en la tres. Mientras que las entradas para final del 13 de julio en el Maracaná de Río de Janeiro costarán 990, 660 y 440 dólares respectivamente. A pesar de la ‘asequibilidad’ de las entradas se sigue esperando la llegada de 600.000 turistas extranjeros, 30 veces más que en la Copa Confederaciones.

Por tanto, y entramos así en el segundo apartado, en relación a la inversión turística, hay que resaltar que tal y como informaron en el diario Folha de Sao Paola, el gasto de turistas nacionales y extranjeros por el Mundial de fútbol 2014 en Brasil ascenderá a 25,2 billones de reales (10.900 millones de dólares). La empresa nacional de turismo, Embratur, dijo que los gastos de los turistas durante el Mundial del año próximo serán 28 veces más altos comparados con los que hicieron casi dos millones de peregrinos que visitaron Río de Janeiro a finales de julio para participar en la Jornada Mundial de la Juventud, que presidió el Papa Francisco. El fútbol se convierte así en la verdadera religión, no de los ciudadanos, sino de quienes los gobiernan.

Para el Mundial de fútbol, se espera que la mayoría de los gastos en turismo provenga de los propios turistas brasileños. Embratur espera que 3 millones de brasileños viajen por el país para seguir el torneo, que gasten 18,3 billones (8 mil millones de dólares) en las 12 ciudades que recibirán partidos del campeonato. Se añadirán 600 mil turistas extranjeros (el doble de los que visitaron Sudáfrica en el Mundial de 2010), que deben inyectar otros 6.8 billones (3 mil millones de dólares).

Por último, por ahora, se hace referencia a ¿cuánto cuesta retransmitir este torneo por televisión? Para empezar a entender la cantidad de cifras desorbitadas que leerán a continuación es preciso saber que es gracias a la televisión y la publicidad de donde se obtienen la gran mayoría de ganancias en este tipo de eventos.

Agárrense. Según informa La Nación, un medio televisivo que quiera contar con un locutor a pie de campo tendrá que pagar 3.700 euros cada partido o, a modo de ‘rebaja’, 1866,25 euros por partido si contrata el paquete de 64 encuentros (la suma asciende a 119.440 euros). Abonar esto le da acceso a tener un escritorio en el estadio con tres lugares, dos auriculares y dos monitores. Una ganga.

Dependiendo del nivel adquisitivo del medio podrán optar a relatar el partido desde el terreno de juego (2.800 euros cada partido) o hacerlo desde el estudio que provee la productora suiza HBS (11.600 cada uno).

Como si esto fuera poco, los canales de televisión deben pagar también las repeticiones. Mientras se juega el partido, las reiteraciones salen 35.000 euros y no pueden superar los 20 segundos. Una vez finalizado el encuentro, baja a 25.000 y pueden durar dos minutos y medio.  Creo que más de uno de los que lea este artículo contará el número de repeticiones que nos ofrezca nuestra querida Mediaset.

Pero no termina ahí. Por si hay alguien que todavía duda de que fútbol y negocio podría ser sinónimos aquí van más datos. Por la transmisión vía satélite al país de origen cuesta 2.900 euros por partido o 111.360 el torneo completo. A su vez, la transferencia de imágenes a los estudios de cada país cuesta 20.000 euros y 70 por cada GigaBytes.
Etc, etc, etc… Hablamos de un vaivén de cifras escandalosas que no representa ni muchísimo menos a «13 millones de personas que pasan hambre todos los días y donde muchas de ellas mueren esperando un tratamiento médico». Si cierto es que que el turismo dará ‘reales’ beneficios a los pequeños comercios como las heladerías o chiringuitos de las sedes de Brasil, así como repercutirá positivamente en la economía local, no hay que olvidar que la mayoría de la recaudación va a parar a manos de la FIFA y que nadie va a salir de la pobreza por la celebración de este Mundial. Un evento deportivo, de los más grandes de la historia, que no va a ser indiferente para nadie. Servirá, y con los años se verá, para distinguir aún más a la clase alta de la baja (desaparece la media) y para, si no se cumple con los objetivos, endeudar al gigante de Sudamérica. Algo que, si sucediera, tenemos ejemplos muy cercanos para intuir quién lo va a pagar. Pero no pasa nada, seguramente el gobierno de Dilma regale un gran número de entradas a la población indígena. No vaya a ser que se pierdan el Mundial.

Algo así viene a contar una joven brasileña, Carla Dauden, en un vídeo que llega a los 3 millones de visitas y que explica «por qué no iré a la Copa del Mundo». Ella explica en tan solo seis minutos (primer enlace) la realidad de una situación que contrarresta con la particular visión que da la FIFA (segundo enlace).

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Juzguen ustedes mismos.

David Puertas Graell

@davidgraell

1 Comentario

  1. Hola,
    Me encanta esta columna y su visión crita acerca de la situación de Brasil y su participación como anfitriones del Mundial 2014.
    Ahora, me gustaría saber en base a qué fuentes se ha recolectado esa información (especialmente las cifras).
    Me servirá de mucho para una investigación.
    Gracias!

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