ARTES EXTRAÑAS: PAA JOE, ATAÚDES PERSONALIZADOS

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Un artículo de Pablo Cañeque para ColumnaZero.

Este artesano ghanés elabora ataúdes personalizados que evocan la profesión que un día tuvo quien se convertirá en su huésped. 

Te vas. Para no volver. Toda tu vida, tu historia, quedará limitada a recuerdos, a sentimientos. Y es inevitable. Todos cruzamos la frontera entre lo físico y lo intangible. Entre el ayer y el hoy y el para siempre. Entre la vida y la muerte. Y eso se puede hacer de muchas maneras. Desde una forma triste bañada en el salado mar del llanto hasta otra más alegre en la que se recuerda con orgullo todo lo bueno que fuimos, trajimos o representamos. Hay quien no puede elegir entre este abanico de posibilidades, pero también hay quien, gracias a Paa Joe, trata de hacerlo.

Nacido en Akwapin (Ghana) en 1945, Paa Joe representa un punto intermedio entre el artesano y el artista. Se sitúa en cualquiera de los puntos de la larga línea que une ambos conceptos. El punto exacto sólo depende de quien juzga su obra. Y esa obra no es otra que construir ataúdes personalizados por encargo que evocan lo que solicita el cliente. En la tradición ghanesa domina la representación de lo que un día fuimos, del oficio que empapó nuestro cuerpo con sudor a lo largo de nuestra existencia. Por ello hay quien define sus ataúdes como una última afirmación de lo que ha sido la vida. Una manifestación orgullosa, por supuesto.

Sus trabajos representan al 100% el arte artesanal y tradicional africano y “están relacionados con la escultura pre-colonial africana, pero también recuerda a la pomposidad y la extravagancia de las antiguas tumbas reales egipcias”, afirma la galería de arte Jack Bell¸ que ahora expone varios de sus trabajos. Aunque quizá lo más curioso es que su obra no es única.

La tradición de los ataúdes figurativos proviene del siglo XX. Y como es usual en el arte, el maestro fue superado por el alumno. Su impulsor fue Kane Kwei, de quien aprendió Paa Joe para después ser el líder de esta industria, si se permite la paradoja de llamar así a un trabajo que produce un ataúd cada dos o tres meses, tal y como reconoce el propio Paa Joe a la vez que evoca lo efímero de su arte: “Un trabajo de dos o tres meses para algo que en un par de horas quedará cubierto la tierra y que nadie volverá a ver”.  Esta afirmación, recogida por The Huffington Post, proviene del documental que ha protagonizado. Ciertamente, la historia merecía ser rescatada y contada. Y ello se lo debemos al cineasta británico Ben Wigley, para quien Paa Joe también ha cruzado esa frontera entre la simple artesanía y el arte. Y lo cierto es que una de las condiciones para que algo sea arte –perdóneme una afirmación tan simple como esta quien de verdad entienda de ello– es que guste lo suficiente como para que sea expuesto. Y, además de en la galería Jack Bell, éste lo ha sido en lugares como el British Museum de Londres. Incluso ha contado con el reconocimiento oficial de dos presidentes de Estados Unidos, Jimmy Carter y Bill Clinton, quienes le han visitado personalmente en su taller de Acra, capital de Ghana. La cosa se le da tan bien que su hijo Jacob ya se curte las manos aprendiendo el oficio entre cortes, heridas y la tradición de quien sabe que para él superar al maestro significa mucho más.

Pablo Cañeque

(@paul_wine)

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